En pleno 2025, el bigote femenino ha dejado de ser un tabú para convertirse en una tendencia estética y social que rompe esquemas. Lo que antes era motivo de vergüenza o burla, hoy se alza como símbolo de empoderamiento y aceptación corporal.
¿CÓMO APOYAN LOS FAMOSOS ESTA TENDENCIA?
EL BIGOTE FEMENINO COMO UNA CRÍTICA A LA BELLEZA
De hecho, está estrechamente relacionada con otros movimientos como el llamado “full bush”, que defiende dejar el vello púbico natural y cuestiona la infantilización del cuerpo femenino a través de la depilación extrema. Las búsquedas en Google relacionadas a "vello facial en mujeres", "tendencia bigote 2025" y "autoaceptación corporal" han crecido significativamente este año, lo cual demuestra el interés creciente por estos temas.
En su momento, en 2019, Nike lanzó una campaña con la cantante Annahstasia Enuke. Aunque todavía hay sectores conservadores que critican esta tendencia, la conversación pública está cambiando. El bigote femenino ya no es símbolo de descuido, sino de valentía y libertad. Como dirían las nuevas generaciones: "Si me nace, me lo dejo". La estética ahora es política, y el vello facial se convierte en una forma más de expresar identidad y autonomía.
En pleno 2025, el bigote femenino ha dejado de ser un tabú para convertirse en una tendencia estética y social que rompe esquemas. Lo que antes era motivo de vergüenza o burla, hoy se alza como símbolo de empoderamiento y aceptación corporal.
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EL BIGOTE FEMENINO COMO UNA CRÍTICA A LA BELLEZA
De hecho, está estrechamente relacionada con otros movimientos como el llamado “full bush”, que defiende dejar el vello púbico natural y cuestiona la infantilización del cuerpo femenino a través de la depilación extrema. Las búsquedas en Google relacionadas a "vello facial en mujeres", "tendencia bigote 2025" y "autoaceptación corporal" han crecido significativamente este año, lo cual demuestra el interés creciente por estos temas.
En su momento, en 2019, Nike lanzó una campaña con la cantante Annahstasia Enuke. Aunque todavía hay sectores conservadores que critican esta tendencia, la conversación pública está cambiando. El bigote femenino ya no es símbolo de descuido, sino de valentía y libertad. Como dirían las nuevas generaciones: "Si me nace, me lo dejo". La estética ahora es política, y el vello facial se convierte en una forma más de expresar identidad y autonomía.