Por Bulin Fernández
Las fuertes y variables lluvias de los últimos días, tan intermitentes como sanadoras, alivió de manera notable el perjuicio de los muchos focos de incendios en la zona noroeste de la provincia del Chubut.
Más de dieciséis mil hectáreas arrasadas por el fuego, solamente en el Parque Nacional Los Alerces, quedarán como triste muestra de una pérdida irrecuperable del patrimonio de la humanidad.
A ello habrá que sumarle miles en diferentes zonas que llegaron a poner en riesgo la vida humana y destruyeron viviendas, galpones, refugios y, aún más triste, sueños de chubutenses de tener una vida mejor, más digna, en su lugar de viva.
La encomiable tarea de grupos humanos, resumidos en brigadistas, bomberos, policías, pilotos o voluntarios, permitió salvar mucho de vidas, bienes y naturaleza que nos rodea.

Pero hay malas noticias: ¡habrá nuevos incendios!
De no implementarse un sistema claro y preciso de prevención la historia volverá a repetirse.
¿Que implica esto? Que gobernantes (sin importar partidos) provinciales y municipales, ejecutivos y legislativos, se den la chance de reunirse con un borrador a diseñar política de estado para prevenir.
Presupuesto, recursos humanos, recursos tecnológicos y respaldo técnico es la clave para accionar cuando la naturaleza (un rayo inició el fuego en Los Alerces) o depravados mentales cometan el delito de iniciar incendios.
Reunirse durante días programados en territorio y permitirse escuchar las propuestas, dimensionarles en números y datos debiera necesariamente finalizar con una Ley aprobada por la Legislatura del Chubut.
Lo que hoy se “ahorra” en salarios de brigadistas (se van por mejores salarios al comercio y dejan atrás años de experiencia en campo), drones, vehículos preparados o equipamiento de ataque inmediato, se multiplica para pagar aviones, traslados, alimentos o subsidios para levantar viviendas, restablecer servicios o atender emergencias sanitarias.
La iniciativa la debería tomar el Gobernador y sus áreas de influencia en tema para no perder más tiempo.
No esperemos, como sucedió, que el responsable de los Parques Nacionales se digne a asistir en las contingencias.
Apenas un ejemplo de un club de fútbol que salvó la vida de un joven por tener médicos y ayudantes preparados (recurso humano) con un desfibrilador (recurso tecnológico) nos permite pensar que la organización con voluntad y presupuesto, nos lleve a reaccionar antes que se queme una hectárea o, aún peor, se pierda una vida de manera absurda en poco tiempo.
Mirar hacia adelante es vital, sin perder de vista lo sucedido; pero la planificación es clave para mejorar lo que no anda bien o hacer lo necesario para que lo malo no vuelva a suceder.

Por Bulin Fernández
Las fuertes y variables lluvias de los últimos días, tan intermitentes como sanadoras, alivió de manera notable el perjuicio de los muchos focos de incendios en la zona noroeste de la provincia del Chubut.
Más de dieciséis mil hectáreas arrasadas por el fuego, solamente en el Parque Nacional Los Alerces, quedarán como triste muestra de una pérdida irrecuperable del patrimonio de la humanidad.
A ello habrá que sumarle miles en diferentes zonas que llegaron a poner en riesgo la vida humana y destruyeron viviendas, galpones, refugios y, aún más triste, sueños de chubutenses de tener una vida mejor, más digna, en su lugar de viva.
La encomiable tarea de grupos humanos, resumidos en brigadistas, bomberos, policías, pilotos o voluntarios, permitió salvar mucho de vidas, bienes y naturaleza que nos rodea.

Pero hay malas noticias: ¡habrá nuevos incendios!
De no implementarse un sistema claro y preciso de prevención la historia volverá a repetirse.
¿Que implica esto? Que gobernantes (sin importar partidos) provinciales y municipales, ejecutivos y legislativos, se den la chance de reunirse con un borrador a diseñar política de estado para prevenir.
Presupuesto, recursos humanos, recursos tecnológicos y respaldo técnico es la clave para accionar cuando la naturaleza (un rayo inició el fuego en Los Alerces) o depravados mentales cometan el delito de iniciar incendios.
Reunirse durante días programados en territorio y permitirse escuchar las propuestas, dimensionarles en números y datos debiera necesariamente finalizar con una Ley aprobada por la Legislatura del Chubut.
Lo que hoy se “ahorra” en salarios de brigadistas (se van por mejores salarios al comercio y dejan atrás años de experiencia en campo), drones, vehículos preparados o equipamiento de ataque inmediato, se multiplica para pagar aviones, traslados, alimentos o subsidios para levantar viviendas, restablecer servicios o atender emergencias sanitarias.
La iniciativa la debería tomar el Gobernador y sus áreas de influencia en tema para no perder más tiempo.
No esperemos, como sucedió, que el responsable de los Parques Nacionales se digne a asistir en las contingencias.
Apenas un ejemplo de un club de fútbol que salvó la vida de un joven por tener médicos y ayudantes preparados (recurso humano) con un desfibrilador (recurso tecnológico) nos permite pensar que la organización con voluntad y presupuesto, nos lleve a reaccionar antes que se queme una hectárea o, aún peor, se pierda una vida de manera absurda en poco tiempo.
Mirar hacia adelante es vital, sin perder de vista lo sucedido; pero la planificación es clave para mejorar lo que no anda bien o hacer lo necesario para que lo malo no vuelva a suceder.