Un pirómano ya provocó tres incendios en Aldea Escolar

Tres focos provocados de madrugada en una zona rural de Trevelin encendieron la alarma entre los vecinos, que denuncian una acción deliberada y temen una tragedia mayor por las condiciones extremas de sequía. "Nos tiene en vilo por las noches", dijo un vecino.

03 FEB 2026 - 18:23 | Actualizado 03 FEB 2026 - 18:40

Aldea Escolar, una pequeña comunidad rural ubicada en la zona de Trevelin, atraviesa días de extrema preocupación ante la aparición reiterada de incendios intencionales que los vecinos atribuyen a un mismo autor. En el último tiempo se registraron al menos tres focos ígneos provocados de manera deliberada, siempre en horarios nocturnos y en sectores estratégicos, lo que refuerza la hipótesis de la presencia de un pirómano actuando en la zona.

Según relató el vecino Manolo Mendoza en diálogo con Jornada Radio, el primer incendio se produjo hace una semana alrededor de la medianoche y volvió a reactivarse dos horas más tarde. Dos días después, otro foco fue encendido en el mismo horario, repitiendo el patrón. La modalidad, con uso de acelerantes y la elección de áreas con acumulación de ramas secas, hace presumir una acción intencional y planificada.

"Nos tiene en vilo por las noches", dijo. La situación genera tensión en una comunidad de apenas 400 habitantes, rodeada de chacras, árboles y material altamente combustible. “No se puede dormir tranquilo”.

Aunque nadie logró identificar al responsable en el momento de los hechos, se sospecha que se trataría de un hombre que conoce bien el terreno y actúa en sectores sin cámaras de seguridad. La ausencia de registros fílmicos y la ruralidad del área dificultan la investigación, mientras crece la preocupación por el riesgo que representan estos incendios en un contexto de sequía extrema.

Las condiciones climáticas agravan el escenario: la falta de humedad y el material seco convierten cualquier chispa en una amenaza real. Bomberos y brigadistas, además, se encuentran exigidos por su participación en incendios de mayor magnitud en la región, como los del Parque Nacional Los Alerces y zonas cercanas.

Ante este panorama, los vecinos se organizaron en redes de alerta y lograron conformar un equipo de ataque inicial con recursos propios, lo que permitió controlar rápidamente el último foco antes de que se propagara. Aun así, advierten que sin identificar al responsable, el peligro sigue latente.

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03 FEB 2026 - 18:23

Aldea Escolar, una pequeña comunidad rural ubicada en la zona de Trevelin, atraviesa días de extrema preocupación ante la aparición reiterada de incendios intencionales que los vecinos atribuyen a un mismo autor. En el último tiempo se registraron al menos tres focos ígneos provocados de manera deliberada, siempre en horarios nocturnos y en sectores estratégicos, lo que refuerza la hipótesis de la presencia de un pirómano actuando en la zona.

Según relató el vecino Manolo Mendoza en diálogo con Jornada Radio, el primer incendio se produjo hace una semana alrededor de la medianoche y volvió a reactivarse dos horas más tarde. Dos días después, otro foco fue encendido en el mismo horario, repitiendo el patrón. La modalidad, con uso de acelerantes y la elección de áreas con acumulación de ramas secas, hace presumir una acción intencional y planificada.

"Nos tiene en vilo por las noches", dijo. La situación genera tensión en una comunidad de apenas 400 habitantes, rodeada de chacras, árboles y material altamente combustible. “No se puede dormir tranquilo”.

Aunque nadie logró identificar al responsable en el momento de los hechos, se sospecha que se trataría de un hombre que conoce bien el terreno y actúa en sectores sin cámaras de seguridad. La ausencia de registros fílmicos y la ruralidad del área dificultan la investigación, mientras crece la preocupación por el riesgo que representan estos incendios en un contexto de sequía extrema.

Las condiciones climáticas agravan el escenario: la falta de humedad y el material seco convierten cualquier chispa en una amenaza real. Bomberos y brigadistas, además, se encuentran exigidos por su participación en incendios de mayor magnitud en la región, como los del Parque Nacional Los Alerces y zonas cercanas.

Ante este panorama, los vecinos se organizaron en redes de alerta y lograron conformar un equipo de ataque inicial con recursos propios, lo que permitió controlar rápidamente el último foco antes de que se propagara. Aun así, advierten que sin identificar al responsable, el peligro sigue latente.


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