Editorial / Herramientas para ajustar

En 31 meses de gestión de Milei, Chubut perdió el 7% del empleo privado y quedó entre las provincias más golpeadas. El “dialoguismo” los gobernadores no repercute en el día a día de la gente.


16 JUL 2026 - 10:30 | Actualizado 18 JUL 2026 - 21:30

Durante meses, los gobernadores repitieron el mismo argumento. Había que “darle herramientas” al presidente Javier Milei para garantizar la gobernabilidad. Con esa premisa acompañaron la Ley Bases, el RIGI, la llamada Inocencia Fiscal y otras votaciones clave.

Incluso, algunos fueron más lejos: ayudaron a blindar políticamente al Gobierno nacional cuando enfrentó escándalos como $LIBRA o el inexplicable crecimiento patrimonial de Manuel Adorni, solo por nombrar dos de los episodios más vergonzosos del oficialismo libertario.

¿Qué recibieron a cambio sus provincias? Una pregunta no muy difícil de responder, aunque muchos gobernadores hablen de “desendeudamiento” a cambio de hacerse cargo de obras que debería realizar la Nación, autorizaciones para endeudarse en dólares o promesas políticas que no pasaron de fotos con sonrisas en el despacho de Toto Caputo o, últimamente, en el de Diego Santilli.

Cantar el Himno Nacional y aparecer como “granaderos” al costado de Milei en la Casa de Tucumán fue el último gesto de “gobernabilidad” que le entregaron los gobernadores dialoguistas. Una actitud que choca con los fríos (y duros) cuadros de la caída del empleo. Más que darle herramientas, lo que parecen estar haciendo es un toma y daca para 2027, cuando Milei intente repetir en la Casa Rosada y los gobernadores dialoguistas quieran seguir sosteniendo el bastón de mando en sus provincias.

Números catastróficos

En abril, Argentina volvió a perder puestos de trabajo registrados. Fueron 11.673 empleos menos en apenas un mes. Desde noviembre de 2023, antes de la asunción de Milei, ya desaparecieron 235.419 empleos privados, una caída acumulada del 3,7%. Es el peor nivel de empleo registrado de los últimos cuatro años.

Pero el dato nacional, por sí solo, no alcanza para dimensionar el problema.

Chubut perdió el 7% de su empleo privado desde que se fue Alberto Fernández y asumió el adorador de la Escuela Austríaca. Solo siete provincias tuvieron un desempeño peor.

Y cuando la comparación se hace contra abril del año pasado, el panorama resulta todavía más preocupante: el empleo formal cayó 7,3%, ubicando a la provincia que gobierna Nacho Torres entre las cuatro con peor desempeño del país.

No se trata de una oscilación estadística. Son miles de trabajadores que dejaron de tener empleo registrado. Son empresas que achicaron personal. Son familias que perdieron ingresos. Son comercios que venden menos porque hay menos dinero circulando. ¿Se entiende? Porque algunos parece que no. No levantan la voz. O, peor aún, dan su anuencia en silencio.

A cambio de (casi) nada

El dato político de Chubut tampoco pasa inadvertido. Entre las provincias que más empleo destruyeron aparece una mayoría de distritos gobernados por mandatarios que respaldaron sistemáticamente las principales iniciativas del oficialismo nacional en el Congreso. Gobernadores que mandaron a votar la Ley Bases, defendieron el RIGI, acompañaron las reformas económicas y aceptaron resignar recursos con la promesa de que el ajuste abriría una etapa de crecimiento.

Hasta ahora, ese crecimiento no aparece. Tampoco apareció la obra pública. En estos treinta y un meses de gestión libertaria, las transferencias nacionales siguen en caída por efecto de la recesión. Los programas nacionales fueron cerrándose uno tras otro. La inversión pública prácticamente desapareció. Y los salarios estatales, en muchas provincias, quedaron muy por detrás de la inflación.

Hay excepciones, claro. Neuquén y Río Negro son las únicas provincias que hoy tienen más empleo privado que en noviembre de 2023. La explicación no parece estar en un supuesto “modelo Milei”, sino en dinámicas productivas propias, especialmente vinculadas al desarrollo energético de Vaca Muerta.

El resto del mapa argentino muestra otra realidad. La industria manufacturera perdió más de 83.000 empleos desde el inicio de la gestión nacional. La construcción destruyó más de 60.000 puestos como consecuencia directa de la paralización de la obra pública. El comercio, el transporte y los servicios también retroceden. Apenas tres de los catorce grandes sectores económicos exhiben crecimiento.

En Chubut, además, la contradicción adquiere un matiz especial. Torres se convirtió en uno de los interlocutores privilegiados de la Casa Rosada. Acompañó leyes centrales, negoció acuerdos parlamentarios y reivindicó en reiteradas oportunidades la necesidad de construir consensos con el Gobierno nacional.

La estrategia fue presentada como una forma de defender los intereses provinciales desde el diálogo y no desde la confrontación. Sin embargo, la realidad laboral marca que el camino del entendimiento político no es, ni de lejos, una vía para empezar a solucionar los problemas.

Las herramientas fueron entregadas en tiempo y forma para que el Gobierno destruya lo poco que queda en pie. Lo que todavía no llega son las recompensas de haber dado, hasta ahora, tantas ayudas.

Enterate de las noticias de POLITICA a través de nuestro newsletter

Anotate para recibir las noticias más importantes de esta sección.

Te podés dar de baja en cualquier momento con un solo clic.

16 JUL 2026 - 10:30

Durante meses, los gobernadores repitieron el mismo argumento. Había que “darle herramientas” al presidente Javier Milei para garantizar la gobernabilidad. Con esa premisa acompañaron la Ley Bases, el RIGI, la llamada Inocencia Fiscal y otras votaciones clave.

Incluso, algunos fueron más lejos: ayudaron a blindar políticamente al Gobierno nacional cuando enfrentó escándalos como $LIBRA o el inexplicable crecimiento patrimonial de Manuel Adorni, solo por nombrar dos de los episodios más vergonzosos del oficialismo libertario.

¿Qué recibieron a cambio sus provincias? Una pregunta no muy difícil de responder, aunque muchos gobernadores hablen de “desendeudamiento” a cambio de hacerse cargo de obras que debería realizar la Nación, autorizaciones para endeudarse en dólares o promesas políticas que no pasaron de fotos con sonrisas en el despacho de Toto Caputo o, últimamente, en el de Diego Santilli.

Cantar el Himno Nacional y aparecer como “granaderos” al costado de Milei en la Casa de Tucumán fue el último gesto de “gobernabilidad” que le entregaron los gobernadores dialoguistas. Una actitud que choca con los fríos (y duros) cuadros de la caída del empleo. Más que darle herramientas, lo que parecen estar haciendo es un toma y daca para 2027, cuando Milei intente repetir en la Casa Rosada y los gobernadores dialoguistas quieran seguir sosteniendo el bastón de mando en sus provincias.

Números catastróficos

En abril, Argentina volvió a perder puestos de trabajo registrados. Fueron 11.673 empleos menos en apenas un mes. Desde noviembre de 2023, antes de la asunción de Milei, ya desaparecieron 235.419 empleos privados, una caída acumulada del 3,7%. Es el peor nivel de empleo registrado de los últimos cuatro años.

Pero el dato nacional, por sí solo, no alcanza para dimensionar el problema.

Chubut perdió el 7% de su empleo privado desde que se fue Alberto Fernández y asumió el adorador de la Escuela Austríaca. Solo siete provincias tuvieron un desempeño peor.

Y cuando la comparación se hace contra abril del año pasado, el panorama resulta todavía más preocupante: el empleo formal cayó 7,3%, ubicando a la provincia que gobierna Nacho Torres entre las cuatro con peor desempeño del país.

No se trata de una oscilación estadística. Son miles de trabajadores que dejaron de tener empleo registrado. Son empresas que achicaron personal. Son familias que perdieron ingresos. Son comercios que venden menos porque hay menos dinero circulando. ¿Se entiende? Porque algunos parece que no. No levantan la voz. O, peor aún, dan su anuencia en silencio.

A cambio de (casi) nada

El dato político de Chubut tampoco pasa inadvertido. Entre las provincias que más empleo destruyeron aparece una mayoría de distritos gobernados por mandatarios que respaldaron sistemáticamente las principales iniciativas del oficialismo nacional en el Congreso. Gobernadores que mandaron a votar la Ley Bases, defendieron el RIGI, acompañaron las reformas económicas y aceptaron resignar recursos con la promesa de que el ajuste abriría una etapa de crecimiento.

Hasta ahora, ese crecimiento no aparece. Tampoco apareció la obra pública. En estos treinta y un meses de gestión libertaria, las transferencias nacionales siguen en caída por efecto de la recesión. Los programas nacionales fueron cerrándose uno tras otro. La inversión pública prácticamente desapareció. Y los salarios estatales, en muchas provincias, quedaron muy por detrás de la inflación.

Hay excepciones, claro. Neuquén y Río Negro son las únicas provincias que hoy tienen más empleo privado que en noviembre de 2023. La explicación no parece estar en un supuesto “modelo Milei”, sino en dinámicas productivas propias, especialmente vinculadas al desarrollo energético de Vaca Muerta.

El resto del mapa argentino muestra otra realidad. La industria manufacturera perdió más de 83.000 empleos desde el inicio de la gestión nacional. La construcción destruyó más de 60.000 puestos como consecuencia directa de la paralización de la obra pública. El comercio, el transporte y los servicios también retroceden. Apenas tres de los catorce grandes sectores económicos exhiben crecimiento.

En Chubut, además, la contradicción adquiere un matiz especial. Torres se convirtió en uno de los interlocutores privilegiados de la Casa Rosada. Acompañó leyes centrales, negoció acuerdos parlamentarios y reivindicó en reiteradas oportunidades la necesidad de construir consensos con el Gobierno nacional.

La estrategia fue presentada como una forma de defender los intereses provinciales desde el diálogo y no desde la confrontación. Sin embargo, la realidad laboral marca que el camino del entendimiento político no es, ni de lejos, una vía para empezar a solucionar los problemas.

Las herramientas fueron entregadas en tiempo y forma para que el Gobierno destruya lo poco que queda en pie. Lo que todavía no llega son las recompensas de haber dado, hasta ahora, tantas ayudas.


NOTICIAS RELACIONADAS
POLÍTICA
Editorial / La Justicia opaca
12 JUL 2026 - 2:35
POLÍTICA
Editorial / Lapicera y colectora
04 JUL 2026 - 21:30
POLÍTICA
Editorial / Pelea sobre ruinas
27 JUN 2026 - 21:30
POLÍTICA
Editorial / Desencantados
20 JUN 2026 - 21:30