Editorial / Lapicera y colectora

El poder cambia los discursos: mientras Milei impulsa las colectoras que antes repudiaba, en Chubut también regresan viejas prácticas políticas.

Torres y Santilli en la Rosada, viejos conocidos.
Torres y Santilli en la Rosada, viejos conocidos.
04 JUL 2026 - 11:05 | Actualizado 04 JUL 2026 - 21:30

Hay una frase que suele repetirse en la política argentina: una cosa es llegar al poder y otra muy distinta es ejercerlo. En el caso del gobierno de Javier Milei, la máxima parece haber adquirido una nueva versión: una cosa era la prédica libertaria contra “la casta” y las viejas prácticas políticas; otra muy distinta es administrar el poder cuando el principal objetivo pasa a ser garantizar la continuidad del “proyecto”.

La discusión que comenzó a instalar la Casa Rosada sobre el eventual regreso de las colectoras electorales, aunque con otro nombre para evitar el costo simbólico del término, representa una nueva y evidente contradicción desde la llegada de La Libertad Avanza al Gobierno.

Durante años, el propio Milei cuestionó los mecanismos electorales que permitían acuerdos entre oficialismos nacionales y provinciales, denunciando maniobras destinadas únicamente a conservar poder.

Hoy, sin embargo, el razonamiento parece ser exactamente el inverso: si las colectoras sirven para asegurar la reelección presidencial en 2027, entonces vale la pena impulsarlas, aunque ello implique resignar volumen legislativo y compartir protagonismo con dirigentes que hasta hace poco eran señalados como parte del problema.

El nuevo esquema que impulsa el “karinismo” permitiría que distintos espacios provinciales adhieran a la candidatura presidencial de Milei sin necesidad de compartir las listas de diputados nacionales con La Libertad Avanza. Traducido al lenguaje político: los gobernadores podrían preservar su construcción territorial y, a cambio, aportarían su respaldo a la continuidad del Presidente. Es la política de siempre, aunque presentada con envoltorio libertario.

Santilli, su pareja y varios gobernadores, siempre atentos a salir en ayuda de los "ganadores".

Colorado y amarillo

La designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete no parece casual. El “Colorado” (aunque, irónicamente, le llamen “arco iris”, por la multiplicidad de colores de camiseta que ha vestido en su vida política), además de ordenar la gestión, tendrá una tarea eminentemente política: reconstruir puentes con los gobernadores y cerrar acuerdos electorales de cara a 2027. Entre los primeros en reunirse con él estuvo Nacho Torres.

La relación entre ambos nunca fue un secreto. Santilli y Torres mantienen desde hace años un vínculo político y personal fluido, construido durante la etapa en la que compartieron espacio dentro del PRO. Ahora esa confianza adquiere otra dimensión.

No pasó inadvertida la frase que dejó trascender el propio gobernador de Chubut al referirse al encuentro: “Ahora tiene la lapicera”. En política, la lapicera siempre simboliza el poder de decisión. Torres sabe que Santilli ya no es solamente un dirigente aliado: es quien tendrá capacidad para destrabar expedientes, acelerar obras y administrar buena parte del vínculo cotidiano entre la Nación y las provincias.

Los resultados de esa reunión parecen darle la razón. Hubo avances concretos para el decreto que habilitaría la licitación del nuevo acueducto para Comodoro Rivadavia, una obra largamente esperada y financiada por la CAF. También se acordó conformar una mesa de trabajo para discutir el futuro pliego de la concesión de Futaleufú, un tema estratégico para la provincia del que se habla menos de lo que se debería y sobre el que se avanza a paso muy lento.

Sin embargo, detrás de las obras también aparece, inevitablemente, la política electoral. Ninguno lo va a admitir en público, pero la charla del “Colorado” con Torres también giró sobre un tema del que se va a hablar más tupido una vez que termine el Mundial o que la Scaloneta tenga, contra un rival más duro, las dudas que expuso frente a Cabo Verde.

Si prospera el esquema que estudia la Casa Rosada, que incluye el apoyo de los gobernadores para eliminar las PASO y habilitar las “colectoras”, ¿Chubut podría transformarse en uno de los laboratorios del nuevo modelo? ¿Se animará Torres a respaldar la candidatura presidencial de Milei mientras preserva un armado propio para disputar las bancas nacionales y sostener su liderazgo provincial?

Para el Gobierno nacional sería un negocio igualmente atractivo: sumar votos para Milei sin necesidad de abrir una confrontación directa con un gobernador que va por la reelección. Esta idea no le place a César Treffinger, el patrón de estancia libertario que ya empieza a pensar que, con este esquema, le podría convenir más ir por una banca de senador (se renuevan las tres) que apostar por la Gobernación, si Milei, Karina y Santilli deciden impulsar un cierre con Torres. Falta mucho. Pero cada vez menos. Y no será una discusión sencilla.

Lo paradójico es que el Gobierno que llegó prometiendo terminar con las prácticas tradicionales parece dispuesto a recuperar una de las herramientas más cuestionadas de la ingeniería electoral argentina. Cambiarle el nombre no modifica su esencia.

No pero sí

A escala, esta semana en Chubut también hubo contramarchas difíciles de explicar. La Legislatura aprobó una modificación de la reglamentación electoral que les permitirá a decenas de intendentes de localidades sin carta orgánica ir por la reelección indefinida. El proyecto fue impulsado por la diputada sastrista Mariela Williams pero apoyado por el bloque oficialista.

Diputada Mariela Williams, a favor de la "re re".

Lo curioso: se vuelve atrás con algo que se había eliminado en 2016 a través de la “Ley Caminoa”, por la dirigente radical lo impulsó y que hace pocos meses renunció a su banca dentro del actual espacio oficialista. O sea, el mismo radicalismo y sus aliados, que hace una década pensaban que la reelección indefinida era un error para la democracia, ahora cambiaron de idea.

Dicen que el proyecto fue una respuesta al reclamo que varios intendentes le hicieron al gobernador hace poco tiempo: apoyo para la reelección a cambio de la reelección indefinida. Muy parecido a lo que Santilli les empezó a ofrecer a los gobernadores. Caramba, qué coincidencia.

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Torres y Santilli en la Rosada, viejos conocidos.
Torres y Santilli en la Rosada, viejos conocidos.
04 JUL 2026 - 11:05

Hay una frase que suele repetirse en la política argentina: una cosa es llegar al poder y otra muy distinta es ejercerlo. En el caso del gobierno de Javier Milei, la máxima parece haber adquirido una nueva versión: una cosa era la prédica libertaria contra “la casta” y las viejas prácticas políticas; otra muy distinta es administrar el poder cuando el principal objetivo pasa a ser garantizar la continuidad del “proyecto”.

La discusión que comenzó a instalar la Casa Rosada sobre el eventual regreso de las colectoras electorales, aunque con otro nombre para evitar el costo simbólico del término, representa una nueva y evidente contradicción desde la llegada de La Libertad Avanza al Gobierno.

Durante años, el propio Milei cuestionó los mecanismos electorales que permitían acuerdos entre oficialismos nacionales y provinciales, denunciando maniobras destinadas únicamente a conservar poder.

Hoy, sin embargo, el razonamiento parece ser exactamente el inverso: si las colectoras sirven para asegurar la reelección presidencial en 2027, entonces vale la pena impulsarlas, aunque ello implique resignar volumen legislativo y compartir protagonismo con dirigentes que hasta hace poco eran señalados como parte del problema.

El nuevo esquema que impulsa el “karinismo” permitiría que distintos espacios provinciales adhieran a la candidatura presidencial de Milei sin necesidad de compartir las listas de diputados nacionales con La Libertad Avanza. Traducido al lenguaje político: los gobernadores podrían preservar su construcción territorial y, a cambio, aportarían su respaldo a la continuidad del Presidente. Es la política de siempre, aunque presentada con envoltorio libertario.

Santilli, su pareja y varios gobernadores, siempre atentos a salir en ayuda de los "ganadores".

Colorado y amarillo

La designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete no parece casual. El “Colorado” (aunque, irónicamente, le llamen “arco iris”, por la multiplicidad de colores de camiseta que ha vestido en su vida política), además de ordenar la gestión, tendrá una tarea eminentemente política: reconstruir puentes con los gobernadores y cerrar acuerdos electorales de cara a 2027. Entre los primeros en reunirse con él estuvo Nacho Torres.

La relación entre ambos nunca fue un secreto. Santilli y Torres mantienen desde hace años un vínculo político y personal fluido, construido durante la etapa en la que compartieron espacio dentro del PRO. Ahora esa confianza adquiere otra dimensión.

No pasó inadvertida la frase que dejó trascender el propio gobernador de Chubut al referirse al encuentro: “Ahora tiene la lapicera”. En política, la lapicera siempre simboliza el poder de decisión. Torres sabe que Santilli ya no es solamente un dirigente aliado: es quien tendrá capacidad para destrabar expedientes, acelerar obras y administrar buena parte del vínculo cotidiano entre la Nación y las provincias.

Los resultados de esa reunión parecen darle la razón. Hubo avances concretos para el decreto que habilitaría la licitación del nuevo acueducto para Comodoro Rivadavia, una obra largamente esperada y financiada por la CAF. También se acordó conformar una mesa de trabajo para discutir el futuro pliego de la concesión de Futaleufú, un tema estratégico para la provincia del que se habla menos de lo que se debería y sobre el que se avanza a paso muy lento.

Sin embargo, detrás de las obras también aparece, inevitablemente, la política electoral. Ninguno lo va a admitir en público, pero la charla del “Colorado” con Torres también giró sobre un tema del que se va a hablar más tupido una vez que termine el Mundial o que la Scaloneta tenga, contra un rival más duro, las dudas que expuso frente a Cabo Verde.

Si prospera el esquema que estudia la Casa Rosada, que incluye el apoyo de los gobernadores para eliminar las PASO y habilitar las “colectoras”, ¿Chubut podría transformarse en uno de los laboratorios del nuevo modelo? ¿Se animará Torres a respaldar la candidatura presidencial de Milei mientras preserva un armado propio para disputar las bancas nacionales y sostener su liderazgo provincial?

Para el Gobierno nacional sería un negocio igualmente atractivo: sumar votos para Milei sin necesidad de abrir una confrontación directa con un gobernador que va por la reelección. Esta idea no le place a César Treffinger, el patrón de estancia libertario que ya empieza a pensar que, con este esquema, le podría convenir más ir por una banca de senador (se renuevan las tres) que apostar por la Gobernación, si Milei, Karina y Santilli deciden impulsar un cierre con Torres. Falta mucho. Pero cada vez menos. Y no será una discusión sencilla.

Lo paradójico es que el Gobierno que llegó prometiendo terminar con las prácticas tradicionales parece dispuesto a recuperar una de las herramientas más cuestionadas de la ingeniería electoral argentina. Cambiarle el nombre no modifica su esencia.

No pero sí

A escala, esta semana en Chubut también hubo contramarchas difíciles de explicar. La Legislatura aprobó una modificación de la reglamentación electoral que les permitirá a decenas de intendentes de localidades sin carta orgánica ir por la reelección indefinida. El proyecto fue impulsado por la diputada sastrista Mariela Williams pero apoyado por el bloque oficialista.

Diputada Mariela Williams, a favor de la "re re".

Lo curioso: se vuelve atrás con algo que se había eliminado en 2016 a través de la “Ley Caminoa”, por la dirigente radical lo impulsó y que hace pocos meses renunció a su banca dentro del actual espacio oficialista. O sea, el mismo radicalismo y sus aliados, que hace una década pensaban que la reelección indefinida era un error para la democracia, ahora cambiaron de idea.

Dicen que el proyecto fue una respuesta al reclamo que varios intendentes le hicieron al gobernador hace poco tiempo: apoyo para la reelección a cambio de la reelección indefinida. Muy parecido a lo que Santilli les empezó a ofrecer a los gobernadores. Caramba, qué coincidencia.


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