-¿Se siente un empresario exitoso?
-No lo definiría así porque sería soberbio. Más que exitoso soy un agradecido. Todo lo que tengo me lo dio la provincia donde nací y donde con seguridad voy a morir. Desde lo afectivo hasta lo material, todo lo tengo acá. Yo actúo siempre con buena leche, me gusta ir de frente.
-¿Por qué compró un diario como Jornada?
-Para mí fue un desafío. Y siempre me gustaron los desafíos. Y también los medios. De lo contrario, nunca me habría metido en esto. Con Jornada había un desafío con la historia, quise volver a ponerlo en exposición como alguna vez estuvo. Darle capacidad de influencia, opinión e información. Vamos a cumplir diez años en esta empresa y creo que lo hemos logrado.
-¿Ser dueño del diario le dio más amigos o más enemigos?
-Yo tengo a mis amigos de siempre. A los de toda la vida. Y sé que hay quienes se acercaron por interés. Los tengo identificados. Como dice el refrán “cuando uno se quema con leche, ve una vaca llora”. Entonces a esos trato de tenerlos bien lejos.
Jorge Aidar Bestene es el actual propietario de Jornada y prepara un gran festejo por los 60 años, que se cumplieron el 9 de enero pero se celebrarán el 12 de marzo. Adquirió el diario en diciembre de 2004 en sociedad con un amigo de la vida, Walter García Moreno, con quien también comparte otras empresas.
A los 49 años dice que empieza a prepararse para el retiro y así dedicarle más tiempo a su familia, sobre todo a sus dos hijas: Iara, de 15 años, y Laia, de 11. “Ellas quieren más tiempo conmigo, es lo único que me piden”.
-¿Alguna vez se arrepintió de comprar un diario?
-Puede ser, pero en hechos puntuales. Cuando la gente confunde lo que se publica día a día con las cuestiones personales. Yo tengo gente en el diario por la que pongo las manos en el fuego. Y estoy podrido que me hablen mal de ellos. He soportado agravios, panfletos, pintadas hasta contra mi familia. Yo no me lavo las manos por nada de lo que sale en el diario. Y vivo tranquilo.
-¿Nunca recibió una alguna presión?
- Yo no soy empleado de nadie. Me resbala lo que dicen los mediocres. Hay quienes se creen que hay que hablar todo el tiempo de ellos. Y bien. Y la cosa no es así. Tratamos de escuchar todas las campanas. Por eso, no le doy importancia a quienes vuelan bajo. Hay que volar como las águilas y no arrastrarse como las víboras.
-¿Cómo es eso?
-Muy simple. Las víboras entran al gallinero y miran desde abajo. Entonces, siempre agarran al pollito más chico. Las águilas los miran desde arriba. Y pueden elegir al más grande.
-Qué definición...
-Si quiere, soy más claro: yo no me arrastro. Trato de volar, de estar por arriba de las cuestiones que no tienen ningún valor. En el diario tratamos de enaltecer la difusión de la información. Escuchar todas las campanas. Y tener la hombría de bien de decir “me equivoqué”, cuando uno se ha equivocado.
-¿Y hay gente que se arrastra?
-Qué le parece.
-¿Y usted la identifica?
-Por supuesto. Yo no tengo sólo el diario. Tengo más de veinte sociedades y no tengo ningún problema en decirlo. Ya le aclaré: no soy empleado de nadie. Tengo 1.800 empleados. Y quienes me conocen saben que soy el mismo de siempre. Pero no me gustan aquellos que se confunden y, sobre todo, desde que soy el dueño de Jornada. A mí que me digan que estoy equivocado. Y a veces puede ser porque nadie tiene la verdad absoluta. A lo sumo, cada uno tendrá su verdad.
-¿Siente que hay gente desagradecida?
-Puedo decir que yo me brindé por gente que después no se ha brindado por mí. Esta es una provincia chica. Te encontrás con todo el mundo en todos lados. Y yo en todos lados camino con la frente alta.
-Estar identificado con un partido político, ¿no lo perjudicó como empresario periodístico?
-Nunca escondí que soy justicialista. Estoy afiliado desde 1983. Pero por eso, por no esconderlo, no me perjudicó. Además, yo no confundo. Una cosa es el diario y otra la ideología que puede tener el dueño. Y si no fíjense en el personal de Jornada: trabajan peronistas, radicales, pachistas. Yo no le pregunto a nadie la afiliación cuando entra a trabajar. Es más: hay periodistas del diario a quienes ni siquiera conozco porque sólo hablo con quienes lo conducen. Me puedo encontrar en algún festejo con ellos pero jamás los he llamado para preguntarles de qué partido eran.
-¿Lo beneficia no tener que vivir de lo que le puede dar el diario económicamente?
-Claro. No me condiciona. Yo no vivo de la pauta. No vivir del diario también te ayuda a pensar distinto, no te limita. Yo no saqué nunca nada de los medios que forman el grupo. Al contrario. Invierto. Quiero que la gente esté cada día mejor, que esté tranquila.
-En estos casi diez años ¿qué columna tiene más completa, la del debe o la del haber?
-Sin duda la del haber. Estoy orgulloso de lo que hemos hecho. Ahora somos un diario provincial. Tenemos agencias propias, somos un grupo con una productora de televisión (Antaxus) y tres radios (Fm Tiempo). Y no le debo nada a nadie.
-¿No perdió plata?
-No, invertí. Y eso no es perder. El grupo se autofinancia. Y lo que se gana, se reinvierte. Y le voy a decir algo más: le pido disculpas a la gente si a veces nos atrasamos en los pagos. Yo soy el responsable y en muchos casos suceden imponderables, cosas que uno no espera. Fíjense que cuando compré el diario se vendía a un determinado precio. Si hubiese seguido el ritmo de la inflación hoy tendría que valer el 700 por ciento más. Y por supuesto no lo hemos aumentado en ese nivel. Igual me pasa con la empresa de energía. Todo aumenta pero nunca podemos trasladarlo a los ingresos.
-¿Cuál es el futuro?
-Seguir creciendo. Yo soy un hombre optimista. Ustedes lo saben. Yo no saludo diciendo “y, acá estoy, tirando para no aflojar”. Cuando me preguntan cómo ando les digo: “Todos éxitos, amiguito” o “cansado de subirme al podio”. Así siento la vida, ir para adelante.
-¿Pero debe haber gente que no se lo perdona?
-Desde ya: cuando te ven mal, todo el mundo te palmea el lomo y te dice “dale, no aflojés”. Pero cuando te ven bien te quieren bajar. Eso pasa en todos lados. Dicen “este seguro que robó”. No te perdonan. Es como aquello de “algo habrán hecho”. Pero ¿sabén qué?, esa gente no me pasa ni por al lado. Soy fuerte. Últimamente utilizan las redes sociales para agredirme. Y en forma anónima. Como les dije, yo les contesto que no hablo con mediocres. Para mí, los que salen a decir cosas desde el anonimato son cobardes. En las redes sociales yo me llamo Jorge Aidar Bestene y cuando escribo algo me hago cargo.
Aidar Bestene nació en Esquel, donde realizó los estudios primarios y secundarios. Estudió abogacía en la Universidad Nacional de Córdoba, donde se recibió en 1989. Volvió a la provincia y comenzó a construir su futuro. “La verdad, como abogado veo cada cosas en la Justicia que me dan vergüenza. Lo de la corbata, el juicio político en el Superior Tribunal de Justicia, una mujer que denunció cien veces a su expareja y nadie le dio bola. Me pregunto si son la Justicia o la injusticia. Trato de reflejar esas cosas en el diario. Como el tema ambiental y los derechos humanos.
-¿Qué planes tiene para el futuro?
-Disfrutar más a mi familia. A mi madre, a mis hijas. Estar con mis amigos. Les dije que estoy cerca del “retiro”, aunque no en forma completa. A veces veo algunas cosas que pasan y me digo para qué. Y para qué tantas angustias, tantos dolores. Hay que refugiarse en los afectos. Es lo mejor que nos puede pasar.
-¿Haría alguna vez algo que tenga que ver con sus medios?
-No sé, no creo. Aunque por ahí, un programita de radio no estaría mal.
-¿Volvería a comprar Jornada?
-La verdad, hoy le digo que no. Fue mucho esfuerzo, fueron muchos años de dedicación casi exclusiva. Era más joven y había otro contexto económico. Pero ojo, no lo haría ahora, pero estoy conforme con tenerlo. Hoy quiero disfrutar más de la vida.
-Una reflexión final.
-A mi familia, a mis amigos, mis afectos, todo. A mis enemigos, ni justicia.
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Don Julio, siempre
“Perder a mi papá me pegó mucho. Es como que hice un click. Julio era mucho para mí. Hablaba todos los días, dos o tres veces. Fue un tipo honesto, trabajador. Nunca pensé en perderlo aunque sé que es la ley de la vida. Por eso, después que murió me dije a mi mismo que era hora de cambiar un poco. De disfrutar más a mi madre que gracias a Dios la tengo. Y sobre todo a mis dos hijas por las que, ustedes saben doy la vida. Mis nenas también sufrieron mucho la pérdida de su abuelo”. Julio Aidar vivía en Esquel donde trabajó durante largos años en el Registro Civil. Era un vecino muy conocido. Falleció en noviembre pasado y fue un duro golpe para Jorge Aidar. “Julio siempre va a estar en mi corazón. Fue un gran tipo y un gran padre”.
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Un festejo, un anuncio
Jornada festejará los 60 años de vida que cumplió el 9 de enero, el próximo 12 de marzo en Trelew. Ese día habrá un anuncio importante del cual Aidar Bestene no quiso adelantar nada. “Sólo quiero decirles que es algo más que vamos a darles a nuestros lectores. Otro esfuerzo y que hace mucho a nuestro crecimiento. Pero a tener paciencia. Ya se van a enterar”, dijo.
-¿Se siente un empresario exitoso?
-No lo definiría así porque sería soberbio. Más que exitoso soy un agradecido. Todo lo que tengo me lo dio la provincia donde nací y donde con seguridad voy a morir. Desde lo afectivo hasta lo material, todo lo tengo acá. Yo actúo siempre con buena leche, me gusta ir de frente.
-¿Por qué compró un diario como Jornada?
-Para mí fue un desafío. Y siempre me gustaron los desafíos. Y también los medios. De lo contrario, nunca me habría metido en esto. Con Jornada había un desafío con la historia, quise volver a ponerlo en exposición como alguna vez estuvo. Darle capacidad de influencia, opinión e información. Vamos a cumplir diez años en esta empresa y creo que lo hemos logrado.
-¿Ser dueño del diario le dio más amigos o más enemigos?
-Yo tengo a mis amigos de siempre. A los de toda la vida. Y sé que hay quienes se acercaron por interés. Los tengo identificados. Como dice el refrán “cuando uno se quema con leche, ve una vaca llora”. Entonces a esos trato de tenerlos bien lejos.
Jorge Aidar Bestene es el actual propietario de Jornada y prepara un gran festejo por los 60 años, que se cumplieron el 9 de enero pero se celebrarán el 12 de marzo. Adquirió el diario en diciembre de 2004 en sociedad con un amigo de la vida, Walter García Moreno, con quien también comparte otras empresas.
A los 49 años dice que empieza a prepararse para el retiro y así dedicarle más tiempo a su familia, sobre todo a sus dos hijas: Iara, de 15 años, y Laia, de 11. “Ellas quieren más tiempo conmigo, es lo único que me piden”.
-¿Alguna vez se arrepintió de comprar un diario?
-Puede ser, pero en hechos puntuales. Cuando la gente confunde lo que se publica día a día con las cuestiones personales. Yo tengo gente en el diario por la que pongo las manos en el fuego. Y estoy podrido que me hablen mal de ellos. He soportado agravios, panfletos, pintadas hasta contra mi familia. Yo no me lavo las manos por nada de lo que sale en el diario. Y vivo tranquilo.
-¿Nunca recibió una alguna presión?
- Yo no soy empleado de nadie. Me resbala lo que dicen los mediocres. Hay quienes se creen que hay que hablar todo el tiempo de ellos. Y bien. Y la cosa no es así. Tratamos de escuchar todas las campanas. Por eso, no le doy importancia a quienes vuelan bajo. Hay que volar como las águilas y no arrastrarse como las víboras.
-¿Cómo es eso?
-Muy simple. Las víboras entran al gallinero y miran desde abajo. Entonces, siempre agarran al pollito más chico. Las águilas los miran desde arriba. Y pueden elegir al más grande.
-Qué definición...
-Si quiere, soy más claro: yo no me arrastro. Trato de volar, de estar por arriba de las cuestiones que no tienen ningún valor. En el diario tratamos de enaltecer la difusión de la información. Escuchar todas las campanas. Y tener la hombría de bien de decir “me equivoqué”, cuando uno se ha equivocado.
-¿Y hay gente que se arrastra?
-Qué le parece.
-¿Y usted la identifica?
-Por supuesto. Yo no tengo sólo el diario. Tengo más de veinte sociedades y no tengo ningún problema en decirlo. Ya le aclaré: no soy empleado de nadie. Tengo 1.800 empleados. Y quienes me conocen saben que soy el mismo de siempre. Pero no me gustan aquellos que se confunden y, sobre todo, desde que soy el dueño de Jornada. A mí que me digan que estoy equivocado. Y a veces puede ser porque nadie tiene la verdad absoluta. A lo sumo, cada uno tendrá su verdad.
-¿Siente que hay gente desagradecida?
-Puedo decir que yo me brindé por gente que después no se ha brindado por mí. Esta es una provincia chica. Te encontrás con todo el mundo en todos lados. Y yo en todos lados camino con la frente alta.
-Estar identificado con un partido político, ¿no lo perjudicó como empresario periodístico?
-Nunca escondí que soy justicialista. Estoy afiliado desde 1983. Pero por eso, por no esconderlo, no me perjudicó. Además, yo no confundo. Una cosa es el diario y otra la ideología que puede tener el dueño. Y si no fíjense en el personal de Jornada: trabajan peronistas, radicales, pachistas. Yo no le pregunto a nadie la afiliación cuando entra a trabajar. Es más: hay periodistas del diario a quienes ni siquiera conozco porque sólo hablo con quienes lo conducen. Me puedo encontrar en algún festejo con ellos pero jamás los he llamado para preguntarles de qué partido eran.
-¿Lo beneficia no tener que vivir de lo que le puede dar el diario económicamente?
-Claro. No me condiciona. Yo no vivo de la pauta. No vivir del diario también te ayuda a pensar distinto, no te limita. Yo no saqué nunca nada de los medios que forman el grupo. Al contrario. Invierto. Quiero que la gente esté cada día mejor, que esté tranquila.
-En estos casi diez años ¿qué columna tiene más completa, la del debe o la del haber?
-Sin duda la del haber. Estoy orgulloso de lo que hemos hecho. Ahora somos un diario provincial. Tenemos agencias propias, somos un grupo con una productora de televisión (Antaxus) y tres radios (Fm Tiempo). Y no le debo nada a nadie.
-¿No perdió plata?
-No, invertí. Y eso no es perder. El grupo se autofinancia. Y lo que se gana, se reinvierte. Y le voy a decir algo más: le pido disculpas a la gente si a veces nos atrasamos en los pagos. Yo soy el responsable y en muchos casos suceden imponderables, cosas que uno no espera. Fíjense que cuando compré el diario se vendía a un determinado precio. Si hubiese seguido el ritmo de la inflación hoy tendría que valer el 700 por ciento más. Y por supuesto no lo hemos aumentado en ese nivel. Igual me pasa con la empresa de energía. Todo aumenta pero nunca podemos trasladarlo a los ingresos.
-¿Cuál es el futuro?
-Seguir creciendo. Yo soy un hombre optimista. Ustedes lo saben. Yo no saludo diciendo “y, acá estoy, tirando para no aflojar”. Cuando me preguntan cómo ando les digo: “Todos éxitos, amiguito” o “cansado de subirme al podio”. Así siento la vida, ir para adelante.
-¿Pero debe haber gente que no se lo perdona?
-Desde ya: cuando te ven mal, todo el mundo te palmea el lomo y te dice “dale, no aflojés”. Pero cuando te ven bien te quieren bajar. Eso pasa en todos lados. Dicen “este seguro que robó”. No te perdonan. Es como aquello de “algo habrán hecho”. Pero ¿sabén qué?, esa gente no me pasa ni por al lado. Soy fuerte. Últimamente utilizan las redes sociales para agredirme. Y en forma anónima. Como les dije, yo les contesto que no hablo con mediocres. Para mí, los que salen a decir cosas desde el anonimato son cobardes. En las redes sociales yo me llamo Jorge Aidar Bestene y cuando escribo algo me hago cargo.
Aidar Bestene nació en Esquel, donde realizó los estudios primarios y secundarios. Estudió abogacía en la Universidad Nacional de Córdoba, donde se recibió en 1989. Volvió a la provincia y comenzó a construir su futuro. “La verdad, como abogado veo cada cosas en la Justicia que me dan vergüenza. Lo de la corbata, el juicio político en el Superior Tribunal de Justicia, una mujer que denunció cien veces a su expareja y nadie le dio bola. Me pregunto si son la Justicia o la injusticia. Trato de reflejar esas cosas en el diario. Como el tema ambiental y los derechos humanos.
-¿Qué planes tiene para el futuro?
-Disfrutar más a mi familia. A mi madre, a mis hijas. Estar con mis amigos. Les dije que estoy cerca del “retiro”, aunque no en forma completa. A veces veo algunas cosas que pasan y me digo para qué. Y para qué tantas angustias, tantos dolores. Hay que refugiarse en los afectos. Es lo mejor que nos puede pasar.
-¿Haría alguna vez algo que tenga que ver con sus medios?
-No sé, no creo. Aunque por ahí, un programita de radio no estaría mal.
-¿Volvería a comprar Jornada?
-La verdad, hoy le digo que no. Fue mucho esfuerzo, fueron muchos años de dedicación casi exclusiva. Era más joven y había otro contexto económico. Pero ojo, no lo haría ahora, pero estoy conforme con tenerlo. Hoy quiero disfrutar más de la vida.
-Una reflexión final.
-A mi familia, a mis amigos, mis afectos, todo. A mis enemigos, ni justicia.
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Don Julio, siempre
“Perder a mi papá me pegó mucho. Es como que hice un click. Julio era mucho para mí. Hablaba todos los días, dos o tres veces. Fue un tipo honesto, trabajador. Nunca pensé en perderlo aunque sé que es la ley de la vida. Por eso, después que murió me dije a mi mismo que era hora de cambiar un poco. De disfrutar más a mi madre que gracias a Dios la tengo. Y sobre todo a mis dos hijas por las que, ustedes saben doy la vida. Mis nenas también sufrieron mucho la pérdida de su abuelo”. Julio Aidar vivía en Esquel donde trabajó durante largos años en el Registro Civil. Era un vecino muy conocido. Falleció en noviembre pasado y fue un duro golpe para Jorge Aidar. “Julio siempre va a estar en mi corazón. Fue un gran tipo y un gran padre”.
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Un festejo, un anuncio
Jornada festejará los 60 años de vida que cumplió el 9 de enero, el próximo 12 de marzo en Trelew. Ese día habrá un anuncio importante del cual Aidar Bestene no quiso adelantar nada. “Sólo quiero decirles que es algo más que vamos a darles a nuestros lectores. Otro esfuerzo y que hace mucho a nuestro crecimiento. Pero a tener paciencia. Ya se van a enterar”, dijo.