La Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia, conformada por los subrogantes Carlos Velázquez, Marcelo López Mesa y Aldo Luis De Cunto, rechazó una serie de recusaciones contra los ministros Alejandro Panizzi, Jorge Pfleger y José Luis Pasutti, en el marco de la Megacausa.
Las quejas fueron de Luis López Salaberry, defensor de Roberto Jones; Marcos Rojas Castro, letrado de Jorge Barcia, y de Raúl Heredia, abogado de José Arrechea. Son tres de los condenados por la estafa al Banco Chubut, que intentaron apartar del caso a los ministros que confirmarán o no el fallo. Barcia y Jones fueron condenados a 4 años y 6 meses de prisión, y Arrechea a cuatro años y 4 meses.
Sin objetividad
Con el argumento del escandaloso juicio político a Panizzi, los imputados advirtieron que los enfrentamientos internos hicieron perder objetividad a los ministros. Y que ya no estaban en condiciones de decidir sobre la causa, como en los casos de Pasutti y Panizzi, peleados públicamente. Consideraron que el pedido del gobernador Martín Buzzi para que el trámite se acelere fueron una “presión” para que dicten una sentencia que los reivindique de la polémica pública.
Los condenados recordaron la denuncia de la Sala Civil por la presunta demora en el voto de Panizzi, y sus acusaciones cruzadas con Pasutti. Pidieron que el primero se aparte ya que el segundo “puso en duda sus condiciones para ejercer la magistratura”.
Arrechea se quejó de que “ahora quedó en manos de jueces a quienes el gobernador les ha indicado cómo deben fallar para que el titular del Ejecutivo los considere reivindicados frente al escándalo que han protagonizado”. El dirigente político y empresario “acrecienta su fundado temor de que sobrevendrá en los autos una sentencia que agrade a aquél. El mandatario ha proferido amenazas expresas, las cuales únicamente pueden entenderse como advertencia de que promovería en el futuro un juicio político a los jueces”.
Como Panizzi fue suspendido temporalmente en su cargo por su juicio político, Arrechea consideró que otro magistrado debió ocupar su lugar para completar el tribunal de la Megacausa. Y que por más que lo hayan absuelto, no podía regresar.
“Presiones”
Por su parte, Barcia insistió con que los propios jueces “reconocen que no es una causa judicial y que las presiones que han recibido los jueces a lo largo del proceso han recobrado virulencia en estos días. El propio Buzzi exigió una decisión ejemplar con la finalidad de que los jueces del Tribunal se reivindiquen”.
En su respuesta a la recusación, Panizzi aclaró que las críticas y las muestras de enemistad que recibió de Pasutti “no le producen violencia moral” para fallar en la Megacausa. “No siente afectadas su imparcialidad, independencia ni su tranquilidad de ánimo”. Y escribió que “las agresiones, amenazas y demás, denunciadas en su contra por Pasutti, Fernando Royer y Daniel Caneo son absolutamente falsas, motivo por el cual no pueden constituir causal de remoción ni de apartamiento”. Por eso, los argumentos de Arrechea y Jones “no comprometen su imparcialidad. En el ámbito político y en otros campos de batalla ajenos a los jueces, es lícito opinar y discrepar con libertad sobre asuntos jurídicos”.
“Por inofensivas que parezcan las críticas contra los jueces, no dejan de implantar una sutil, encubierta o sorda -y, por supuesto, inaceptable- presión al ejercicio de la magistratura independiente. Cualquiera que sienta algún respeto por la judicatura independiente debe repudiarla”, escribió.
“Asegura que su investidura y su ideología lo obligan a rehusar presiones. Y aunque eso pueda cobrarle más de una incomodidad, siempre sería insignificante cotejada con la que le infligiría a su conciencia el hecho de dejarse conquistar por ellas”.
“La reprensión, el consejo ni la súplica de los factores de poder afectan su imparcialidad, y que ignora los motivos que llevaron al gobernador a reclamar con vehemencia y públicamente un pronto resultado de esta causa”.
Se quedan todos
Al decidir sobre las recusaciones, los subrogantes consideraron que la imparcialidad de Panizzi, Pfleger y Pasutti no se puso en duda. “No se denunció la participación de tales jueces en otra etapa del proceso; ni interés personal de alguno en el resultado del juicio; o una relación entre los mencionados magistrados”.
“Que el gobernador exprese su interés en que la causa sea decidida, o sea decidida en determinado sentido, no implica que su opinión política o personal menoscabe la libertad de los miembros de la Sala Penal”, advirtieron. “Aceptar que cualquier observación del titular del Ejecutivo sea ocasión propicia para remover a los jueces sería derogar el principio constitucional de división de Poder sin más requisito que el soberano arbitrio del gobernador. Lo último es inaceptable y sirve para desestimar la recusación”.
Sin compromisos
Además, la supuesta demora de Panizzi para emitir su voto “no significa, por sí sola, pérdida de imparcialidad”. Y su pelea con Pasutti “no compromete de manera alguna la imparcialidad de uno, del otro, de ambos o del tercero ajeno a las denuncias”.
“Los conflictos y recelos, los encontronazos, las distintas perspectivas y hasta modos de ser o de pensar antagónicos, son posibilidades implícitas -aunque ciertamente no deseables, ni deben tenerse por situaciones corrientes o habituales- entre quienes deben conformar un Cuerpo único”.
La Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia, conformada por los subrogantes Carlos Velázquez, Marcelo López Mesa y Aldo Luis De Cunto, rechazó una serie de recusaciones contra los ministros Alejandro Panizzi, Jorge Pfleger y José Luis Pasutti, en el marco de la Megacausa.
Las quejas fueron de Luis López Salaberry, defensor de Roberto Jones; Marcos Rojas Castro, letrado de Jorge Barcia, y de Raúl Heredia, abogado de José Arrechea. Son tres de los condenados por la estafa al Banco Chubut, que intentaron apartar del caso a los ministros que confirmarán o no el fallo. Barcia y Jones fueron condenados a 4 años y 6 meses de prisión, y Arrechea a cuatro años y 4 meses.
Sin objetividad
Con el argumento del escandaloso juicio político a Panizzi, los imputados advirtieron que los enfrentamientos internos hicieron perder objetividad a los ministros. Y que ya no estaban en condiciones de decidir sobre la causa, como en los casos de Pasutti y Panizzi, peleados públicamente. Consideraron que el pedido del gobernador Martín Buzzi para que el trámite se acelere fueron una “presión” para que dicten una sentencia que los reivindique de la polémica pública.
Los condenados recordaron la denuncia de la Sala Civil por la presunta demora en el voto de Panizzi, y sus acusaciones cruzadas con Pasutti. Pidieron que el primero se aparte ya que el segundo “puso en duda sus condiciones para ejercer la magistratura”.
Arrechea se quejó de que “ahora quedó en manos de jueces a quienes el gobernador les ha indicado cómo deben fallar para que el titular del Ejecutivo los considere reivindicados frente al escándalo que han protagonizado”. El dirigente político y empresario “acrecienta su fundado temor de que sobrevendrá en los autos una sentencia que agrade a aquél. El mandatario ha proferido amenazas expresas, las cuales únicamente pueden entenderse como advertencia de que promovería en el futuro un juicio político a los jueces”.
Como Panizzi fue suspendido temporalmente en su cargo por su juicio político, Arrechea consideró que otro magistrado debió ocupar su lugar para completar el tribunal de la Megacausa. Y que por más que lo hayan absuelto, no podía regresar.
“Presiones”
Por su parte, Barcia insistió con que los propios jueces “reconocen que no es una causa judicial y que las presiones que han recibido los jueces a lo largo del proceso han recobrado virulencia en estos días. El propio Buzzi exigió una decisión ejemplar con la finalidad de que los jueces del Tribunal se reivindiquen”.
En su respuesta a la recusación, Panizzi aclaró que las críticas y las muestras de enemistad que recibió de Pasutti “no le producen violencia moral” para fallar en la Megacausa. “No siente afectadas su imparcialidad, independencia ni su tranquilidad de ánimo”. Y escribió que “las agresiones, amenazas y demás, denunciadas en su contra por Pasutti, Fernando Royer y Daniel Caneo son absolutamente falsas, motivo por el cual no pueden constituir causal de remoción ni de apartamiento”. Por eso, los argumentos de Arrechea y Jones “no comprometen su imparcialidad. En el ámbito político y en otros campos de batalla ajenos a los jueces, es lícito opinar y discrepar con libertad sobre asuntos jurídicos”.
“Por inofensivas que parezcan las críticas contra los jueces, no dejan de implantar una sutil, encubierta o sorda -y, por supuesto, inaceptable- presión al ejercicio de la magistratura independiente. Cualquiera que sienta algún respeto por la judicatura independiente debe repudiarla”, escribió.
“Asegura que su investidura y su ideología lo obligan a rehusar presiones. Y aunque eso pueda cobrarle más de una incomodidad, siempre sería insignificante cotejada con la que le infligiría a su conciencia el hecho de dejarse conquistar por ellas”.
“La reprensión, el consejo ni la súplica de los factores de poder afectan su imparcialidad, y que ignora los motivos que llevaron al gobernador a reclamar con vehemencia y públicamente un pronto resultado de esta causa”.
Se quedan todos
Al decidir sobre las recusaciones, los subrogantes consideraron que la imparcialidad de Panizzi, Pfleger y Pasutti no se puso en duda. “No se denunció la participación de tales jueces en otra etapa del proceso; ni interés personal de alguno en el resultado del juicio; o una relación entre los mencionados magistrados”.
“Que el gobernador exprese su interés en que la causa sea decidida, o sea decidida en determinado sentido, no implica que su opinión política o personal menoscabe la libertad de los miembros de la Sala Penal”, advirtieron. “Aceptar que cualquier observación del titular del Ejecutivo sea ocasión propicia para remover a los jueces sería derogar el principio constitucional de división de Poder sin más requisito que el soberano arbitrio del gobernador. Lo último es inaceptable y sirve para desestimar la recusación”.
Sin compromisos
Además, la supuesta demora de Panizzi para emitir su voto “no significa, por sí sola, pérdida de imparcialidad”. Y su pelea con Pasutti “no compromete de manera alguna la imparcialidad de uno, del otro, de ambos o del tercero ajeno a las denuncias”.
“Los conflictos y recelos, los encontronazos, las distintas perspectivas y hasta modos de ser o de pensar antagónicos, son posibilidades implícitas -aunque ciertamente no deseables, ni deben tenerse por situaciones corrientes o habituales- entre quienes deben conformar un Cuerpo único”.