Tiene 7 años, parálisis cerebral y necesita ayuda

Su mamá, Eugenia, lleva más de once meses reclamando los elementos ortopédicos que su hijo Iván necesita para caminar y continuar con su rehabilitación. Sin trabajo, con dificultades para trasladarlo a las terapias y sin respuestas de los organismos a los que acudió, la familia pide una solución urgente para mejorar la calidad de vida del pequeño.

15 OCT 2026 - 13:05 | Actualizado 15 OCT 2026 - 13:07

Su mamá, Eugenia, denunció que, pese a las gestiones realizadas ante el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia y organismos de defensa de derechos, todavía no recibió una respuesta. El pequeño necesita valvas, zapatos ortopédicos, un andador y una silla de ruedas.

La familia está desempleada, perdió el servicio de transporte para las terapias y reclama una solución urgente. La historia de Iván, un niño de apenas 7 años que vive en Comodoro Rivadavia, refleja las dificultades que atraviesan muchas familias para acceder a los elementos indispensables para mejorar la calidad de vida de sus hijos. El pequeño tiene parálisis cerebral, con diagnóstico de diplejía espástica, y desde hace más de once meses espera recibir los dispositivos ortopédicos que necesita para desplazarse y continuar con su rehabilitación.

La situación se volvió cada vez más complicada porque ambos padres están desempleados y no cuentan con los recursos económicos necesarios para afrontar los elevados costos del equipamiento. "Hace más de once meses que estamos tramitando sus elementos ortopédicos. Lo hicimos a través de la Defensoría del Pueblo, tuvimos una junta médica con la directora del Hospital Regional y hasta ahora no hay respuestas", explicó.

Ante la falta de avances, la familia recurrió también a la Defensoría de Familia, desde donde se enviaron dos notificaciones que, según relató la madre, tampoco obtuvieron contestación.

Durante 2025, Iván fue operado de ambas piernas y actualmente realiza sesiones de kinesiología. Sin embargo, su madre advirtió que el tratamiento requiere necesariamente del acompañamiento de elementos ortopédicos adecuados. "Si no tiene las valvas y los zapatos, no puede caminar, no puede avanzar. El pie se le está deformando cada día más", expresó con preocupación.

La familia necesita conseguir valvas, calzado ortopédico, un andador y una silla de ruedas. Actualmente, Iván asiste a la escuela utilizando una silla prestada, pero esa solución provisoria está llegando a su fin porque su propietaria necesita recuperarla. "Él va a la escuela con una silla prestada, pero la persona que me la prestó la necesita y me la está pidiendo", contó Eugenia.

La incertidumbre es permanente. Sin una silla de ruedas propia, la familia teme que el niño vea afectada su posibilidad de asistir regularmente a clases y continuar con sus actividades cotidianas.

Sin transporte para las terapias

A las dificultades para conseguir los elementos ortopédicos se sumó otro problema. Según denunció Eugenia, el 12 de marzo de este año dejó de contar con el transporte que brindaba el área municipal de Discapacidad para trasladar a Iván a sus sesiones de kinesiología.

Desde entonces, los padres deben utilizar el transporte público para llevar al pequeño a sus tratamientos, una tarea que resulta especialmente difícil por sus limitaciones de movilidad. "Él ya pesa más de 30 kilos, mide más de un metro y sinceramente es imposible trasladarlo a upa", explicó su mamá.

La mujer describió las dificultades que encuentran al subir y bajar de los colectivos, particularmente por el espacio reducido y la necesidad de cargar al niño en brazos. "Se nos complica muchísimo porque es muy angosto para bajar. El papá lo carga como puede, pero cuesta un montón. Es complicadísimo andar en colectivo", relató.

Para Eugenia, la pérdida del transporte representa un obstáculo adicional en un contexto en el que la familia intenta sostener las terapias necesarias para la recuperación y el desarrollo de Iván.

Una familia sin trabajo

La situación económica constituye otra de las principales preocupaciones. Eugenia explicó que ninguno de los padres tiene empleo y que el ingreso familiar depende fundamentalmente de la asignación que percibe su hijo.

Según indicó, reciben entre 600.000 y 700.000 pesos mensuales, dependiendo de las actualizaciones, un monto que resulta insuficiente para cubrir los gastos habituales y adquirir el equipamiento.

"Las valvas solas averiguamos y cuestan más de un millón y medio de pesos. El andador, cuando consulté el año pasado, estaba más de 700 mil pesos", detalló.

Esos valores corresponden únicamente a dos de los elementos que necesita Iván, sin contemplar el calzado ortopédico ni la silla de ruedas.
Ante la falta de respuestas, Eugenia busca ahora asesoramiento jurídico gratuito que le permita avanzar con el reclamo y garantizar el acceso de su hijo a los dispositivos que necesita. También aseguró que esperaba una comunicación de funcionarios del área de Desarrollo Humano. La familia insiste en que no puede seguir esperando. Cada mes sin los elementos ortopédicos representa, según advierte su madre, una dificultad adicional para el proceso de recuperación iniciado después de la operación.

Mientras tanto, el pequeño sigue utilizando una silla prestada y sus padres hacen lo posible para trasladarlo a sus terapias. Después de once meses de trámites, la familia espera que el reclamo deje de ser un expediente sin respuesta y se transforme en una solución que mejore la vida cotidiana de Iván.


15 OCT 2026 - 13:05

Su mamá, Eugenia, denunció que, pese a las gestiones realizadas ante el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia y organismos de defensa de derechos, todavía no recibió una respuesta. El pequeño necesita valvas, zapatos ortopédicos, un andador y una silla de ruedas.

La familia está desempleada, perdió el servicio de transporte para las terapias y reclama una solución urgente. La historia de Iván, un niño de apenas 7 años que vive en Comodoro Rivadavia, refleja las dificultades que atraviesan muchas familias para acceder a los elementos indispensables para mejorar la calidad de vida de sus hijos. El pequeño tiene parálisis cerebral, con diagnóstico de diplejía espástica, y desde hace más de once meses espera recibir los dispositivos ortopédicos que necesita para desplazarse y continuar con su rehabilitación.

La situación se volvió cada vez más complicada porque ambos padres están desempleados y no cuentan con los recursos económicos necesarios para afrontar los elevados costos del equipamiento. "Hace más de once meses que estamos tramitando sus elementos ortopédicos. Lo hicimos a través de la Defensoría del Pueblo, tuvimos una junta médica con la directora del Hospital Regional y hasta ahora no hay respuestas", explicó.

Ante la falta de avances, la familia recurrió también a la Defensoría de Familia, desde donde se enviaron dos notificaciones que, según relató la madre, tampoco obtuvieron contestación.

Durante 2025, Iván fue operado de ambas piernas y actualmente realiza sesiones de kinesiología. Sin embargo, su madre advirtió que el tratamiento requiere necesariamente del acompañamiento de elementos ortopédicos adecuados. "Si no tiene las valvas y los zapatos, no puede caminar, no puede avanzar. El pie se le está deformando cada día más", expresó con preocupación.

La familia necesita conseguir valvas, calzado ortopédico, un andador y una silla de ruedas. Actualmente, Iván asiste a la escuela utilizando una silla prestada, pero esa solución provisoria está llegando a su fin porque su propietaria necesita recuperarla. "Él va a la escuela con una silla prestada, pero la persona que me la prestó la necesita y me la está pidiendo", contó Eugenia.

La incertidumbre es permanente. Sin una silla de ruedas propia, la familia teme que el niño vea afectada su posibilidad de asistir regularmente a clases y continuar con sus actividades cotidianas.

Sin transporte para las terapias

A las dificultades para conseguir los elementos ortopédicos se sumó otro problema. Según denunció Eugenia, el 12 de marzo de este año dejó de contar con el transporte que brindaba el área municipal de Discapacidad para trasladar a Iván a sus sesiones de kinesiología.

Desde entonces, los padres deben utilizar el transporte público para llevar al pequeño a sus tratamientos, una tarea que resulta especialmente difícil por sus limitaciones de movilidad. "Él ya pesa más de 30 kilos, mide más de un metro y sinceramente es imposible trasladarlo a upa", explicó su mamá.

La mujer describió las dificultades que encuentran al subir y bajar de los colectivos, particularmente por el espacio reducido y la necesidad de cargar al niño en brazos. "Se nos complica muchísimo porque es muy angosto para bajar. El papá lo carga como puede, pero cuesta un montón. Es complicadísimo andar en colectivo", relató.

Para Eugenia, la pérdida del transporte representa un obstáculo adicional en un contexto en el que la familia intenta sostener las terapias necesarias para la recuperación y el desarrollo de Iván.

Una familia sin trabajo

La situación económica constituye otra de las principales preocupaciones. Eugenia explicó que ninguno de los padres tiene empleo y que el ingreso familiar depende fundamentalmente de la asignación que percibe su hijo.

Según indicó, reciben entre 600.000 y 700.000 pesos mensuales, dependiendo de las actualizaciones, un monto que resulta insuficiente para cubrir los gastos habituales y adquirir el equipamiento.

"Las valvas solas averiguamos y cuestan más de un millón y medio de pesos. El andador, cuando consulté el año pasado, estaba más de 700 mil pesos", detalló.

Esos valores corresponden únicamente a dos de los elementos que necesita Iván, sin contemplar el calzado ortopédico ni la silla de ruedas.
Ante la falta de respuestas, Eugenia busca ahora asesoramiento jurídico gratuito que le permita avanzar con el reclamo y garantizar el acceso de su hijo a los dispositivos que necesita. También aseguró que esperaba una comunicación de funcionarios del área de Desarrollo Humano. La familia insiste en que no puede seguir esperando. Cada mes sin los elementos ortopédicos representa, según advierte su madre, una dificultad adicional para el proceso de recuperación iniciado después de la operación.

Mientras tanto, el pequeño sigue utilizando una silla prestada y sus padres hacen lo posible para trasladarlo a sus terapias. Después de once meses de trámites, la familia espera que el reclamo deje de ser un expediente sin respuesta y se transforme en una solución que mejore la vida cotidiana de Iván.