Las elecciones presidenciales en Argentina tendrán lugar en 2027, pero el clima electoral ya se siente con anticipación. En este marco, el senador nacional del PJ por San Juan, Sergio Uñac, contó en una entrevista con MDZ que hace cuatro o cinco meses recorre el país con la intención de ser uno de los precandidatos de la oposición en 2027.
El dos veces gobernador de San Juan en forma consecutiva definió a la gestión de Javier Milei como “un gobierno de transición” que le dejará a la próxima administración tres problemas: el económico, el de infraestructura por la paralización de la obra pública y el laboral.
En plena discusión por el proyecto oficial para eliminar o suspender las PASO, Uñac sostuvo que el peor error de la oposición sería encerrarse en una interna. Recordó la carta que presentó hace seis meses al Partido Justicialista como miembro del Consejo Nacional, en la que proponía una interna abierta o una competencia por regiones.
Sobre la disputa entre Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner, insistió en que las candidaturas deben resolverse con el voto popular y en que, después de tres presidentes surgidos de la Capital Federal, el próximo ciclo será de un dirigente del interior.
—Arrancamos con el presente. ¿Cómo ves la situación actual de la Argentina?
Muy difícil. Veo una Argentina donde la sociedad está sufriendo. Milei, que además representa a mi criterio un gobierno de transición, le va a dejar tres grandes problemas a la Argentina que viene, a la sociedad y, obviamente, al gobierno que a partir de 2027 elijan los argentinos.
El primero es un problema económico: la sociedad argentina no llega ni siquiera al 15 de cada mes. Un pequeño porcentaje puede llegar hasta el día 30, pero los salarios están tan vapuleados y el poder adquisitivo tan acotado que las familias argentinas la están pasando muy mal.
El segundo gran problema es de infraestructura: cero obra pública en el país. Mirá que yo recorro el país, camino el interior, converso con dirigentes políticos, pero también con los actores de la economía real, y esa falta de inversión en obra pública es un problema que el próximo gobierno va a tener que resolver. No hay país en el mundo que pueda crecer sin inversión en obra pública.
Y el tercer gran problema es laboral. Cuando las familias no llegan a fin de mes, cuando no hay obra pública, cuando está deteriorado el entramado productivo del país, obviamente la sociedad se va quedando sin trabajo. Así vemos un desempleo que va creciendo, pero también gente subocupada o gente que trabaja como cuentapropista, repartiendo comida o haciendo servicios de alquiler con su auto, actividades que cada vez se van a ver más complicadas. Y estos tres problemas están atravesados por dos grandes crisis: una social, por cómo está viviendo la familia argentina promedio, y una gran crisis moral, representada por un presidente que cuando no coincide con algún sector lo insulta, lo desprestigia y lo vapulea mediáticamente.
—Usaste una palabra que me llamó la atención: transición. ¿Por qué el de Javier Milei es un gobierno de transición?
Porque los argentinos en el 2027 van a elegir un nuevo proyecto político. Ese es el desafío que tiene la oposición en nuestro país. Yo represento al Partido Justicialista, pero ese desafío lo tendrá cada uno de los partidos que sienta que este modelo económico que está oprimiendo a la sociedad argentina no es el camino. Y creo que ya hay algunos indicadores, en estudios y en conversaciones con los sectores de la economía activa, que van mostrando agotamiento. Agotamiento de esta economía que no funciona y de un destrato permanente desde las instituciones hacia la sociedad.
Me parece que la transición implica esto: la sociedad va a hacer un corte el año que viene y va a buscar un proyecto que la represente, un proyecto donde la sociedad argentina esté en el centro. Que pueda continuar, entre comillas, con este equilibrio fiscal, que es forzado porque el Estado no cumple casi ninguna obligación constitucional. Y con una inflación que va bajando, aunque en el último tiempo sube, pero que además baja por una depresión económica, porque en definitiva la economía no funciona. Pero supongamos que estas dos variables están funcionando: todo lo demás hay que hacerlo al revés. La sociedad eso lo está analizando y lo está expresando, y el año que viene seguro será la sociedad argentina expresándose y cambiando el rumbo político y económico del país. Por eso Milei representa un gobierno de transición.
—Se me abren varias preguntas a raíz de esto que estás diciendo. En primer lugar, el rol de la oposición. Para que efectivamente Milei pierda, debería haber un sector opositor más nítido. ¿Cuáles son los principales activos que debería tener ese espacio?
Creo que el espacio opositor hoy transita un momento de diálogo y de construcción. Esa construcción debería venir de activar mecanismos de participación que permitan construir un nuevo liderazgo, y ese nuevo liderazgo tiene que salir del voto popular.
Si hay primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, el problema estaría resuelto, porque cada uno que pretenda ser candidato se podría presentar dentro del frente con el que se sienta representado. Y si no hay PASO, me parece que la construcción de ese liderazgo debe venir de una interna abierta que permita que la sociedad se exprese. En esa expresión podemos construir quién va a ser el candidato de la oposición al gobierno de Milei.
—Estás dentro del justicialismo. Ahora, uno ve la interna entre Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner, puntualmente en la provincia de Buenos Aires, aunque la lectura es nacional. Es una interna que para el lector no especializado quizás carece de sentido, porque hay bastantes similitudes. ¿Qué opinión tenés de esa interna dentro del peronismo? ¿Creés que se puede lograr un candidato de unidad? Con las PASO es más fácil en ese sentido, ¿no?
Obviamente, las PASO resolverían ese problema. Lo que sí creo es que el Gobierno está haciendo ingentes esfuerzos para eliminarlas, si le dan los números, o por lo menos para suspenderlas. Y creo que va juntando voluntad tras voluntad de gobernadores y legisladores que le pueden permitir alcanzar ese número.
El peor pecado que podría cometer la oposición sería terminar subsumiéndonos en una interna; me parece que ese no sería el camino. La resolución de las candidaturas debe venir por la expresión del voto popular. Es la única manera. Por eso, hace seis meses presenté una carta al Partido Justicialista, firmada por mí como senador nacional y miembro del Consejo Nacional.
Advertía sobre esto, que en aquel momento parecía lejano y hoy parece muy cercano, porque ya están en la previa del tratamiento legislativo del proyecto de eliminación de las PASO. La carta planteaba que, si eso ocurría, debíamos activar algún mecanismo de discusión y de resolución de candidaturas. A mi criterio, podía ser una interna abierta. Después amplié esa propuesta y dije que lo podíamos hacer por regiones.
Tenemos un presidente que no visita el interior del país. Tenemos un presidente que no conoce ni siquiera el 50% de las provincias argentinas, o quizás menos. Los candidatos de la oposición tienen que tener como premisa conocer el interior y amalgamar el interior con el AMBA.
La Argentina que viene va a venir del interior, pero eso depende de que podamos poner en línea una amalgama de todas las regiones. Hay que pensar una Argentina con seis regiones (NEA, NOA, Centro, Cuyo, AMBA y la Patagonia) y proponerles seis estrategias distintas. No es lo mismo una región que otra; no es lo mismo el sur, el norte, el este o el oeste de nuestro país. Y esa debe ser una estrategia de crecimiento con desarrollo, porque si el país solo crece, los argentinos quedan fuera de ese crecimiento. El desarrollo es distinto.
—¿Qué valor agregado le incorpora un dirigente que viene del interior a una estructura nacional?
Primero, creo que estos son ciclos. Los últimos tres presidentes han sido de la Capital Federal. Me parece que, porque la historia así lo define, en el próximo ciclo va a venir un presidente del interior con una visión más integral y global. Alguien que pueda amalgamar, como decías recién, el interior con el AMBA, y establecer estrategias distintas según la región que representa cada una de las provincias argentinas. Y el valor agregado puede estar dado en que la mayoría de las actividades económicas se desarrollan en el interior. Si hablás de minería, de energía, de pesca, de petróleo, de producción de energía renovable, si hablás de fruticultura, de horticultura, de industria, hay un fuerte contenido del interior. Eso no implica contraponer la Capital con el interior, o el interior con el AMBA: deberíamos lograr amalgamar todo. Pero un dirigente del interior va a tener un valor trascendente para la etapa que viene.
¿Vas a ser precandidato a presidente en 2027?
Vengo caminando el país desde hace cuatro o cinco meses. Ya lo había recorrido varias veces por mis funciones anteriores, que vos muy bien definías. Ahora lo hago por esta necesidad de conocer el interior minuto a minuto y de conversar con los distintos actores de las economías regionales, que por cierto están bastante vapuleadas.
Estoy encontrando volumen político y, obviamente, es parte de lo previo a poder presentar una candidatura formal. Pero lo estoy caminando con la intención de ser uno de los precandidatos que exprese a la oposición al gobierno de Milei.
Mencionás un posible gobierno después de Javier Milei. Si ese gobierno fuera peronista, ¿qué tiene que decirle el peronismo a la sociedad en esta reinvención, si se quiere? ¿Qué temas centrales tiene que poner en agenda si quiere ser competitivo electoralmente?
Primero, el peronismo debe discutir nuevos liderazgos. Es lo primero que la sociedad tiene que ver. Que no nos sometemos solo a una mesa de consenso y unidad, que, si así fuera, bienvenida, sino que nos ofrecemos y nos proponemos al voto popular. Para eso están las PASO, o las internas en caso de que no estén. Después, el peronismo debe proponer un Estado al servicio de la sociedad argentina, con obligaciones constitucionales que son ineludibles.
Tiene que venir una Argentina con sentido común. Una Argentina donde sea de sentido común poder estudiar, y no lo que está pasando con las universidades. Una Argentina donde sea de sentido común poder trabajar y, como empresario, desarrollar una actividad que genere empleo en el AMBA, en Capital, en San Juan, en Mendoza, en Jujuy, en la Patagonia, donde a uno le toque habitar. Una Argentina con sentido común es también poder recibir las atenciones básicas de salud, cuando hoy la salud privada está deteriorada y la pública, todavía más.
Una Argentina donde podamos construir sobre la base del diálogo y de la discusión razonable, y donde, después de esa discusión, podamos encontrar un camino común. Una Argentina con sentido común, que no es solamente hablar: es dialogar, hablar y también poder escucharse. Me parece que si el peronismo toma esto como banderas, el año que viene vamos a construir un triunfo electoral en octubre.
¿Cómo evaluás el RIGI?
Primero, creo que es una medida que vino a permitir que inversores internacionales puedan llegar al país, y eso no está mal. El problema es que dentro del RIGI quedan afuera todos los empresarios locales. Me parece que potencia o permite cosas que van en detrimento de la licencia social minera. Y sin licencia social minera es imposible sostener o desarrollar la minería en la Argentina.
¿Qué características tiene que tener el próximo presidente de los argentinos?
Primero, tiene que ser profundamente federal. Y eso, más que un eslogan, debe ser una práctica permanente que hay que medir en el desarrollo de la gestión. Tiene que tener una visión que integre las distintas regiones, con las particularidades que cada una tiene. El presidente tiene que ser profundamente respetuoso de las instituciones y convocante de todos los sectores de la sociedad.
En la Argentina que viene nadie va a sobrar. Hay que convocar a todos. Hay que hacer eje en los pilares sobre los que se debe desarrollar un gobierno: salud, seguridad y educación. Tiene que tener en mente un proyecto productivo que potencie lo que representa cada región y que, en su conjunto, nos permita elevar las exportaciones de nuestro país. Hay que seguir abiertos al mundo de manera inteligente, como se abren otros países, no importa cuáles. Hay que importar lo que haga falta y potenciar lo que se produce acá, dando posibilidades de desarrollo al empresariado y al trabajador local.
Las elecciones presidenciales en Argentina tendrán lugar en 2027, pero el clima electoral ya se siente con anticipación. En este marco, el senador nacional del PJ por San Juan, Sergio Uñac, contó en una entrevista con MDZ que hace cuatro o cinco meses recorre el país con la intención de ser uno de los precandidatos de la oposición en 2027.
El dos veces gobernador de San Juan en forma consecutiva definió a la gestión de Javier Milei como “un gobierno de transición” que le dejará a la próxima administración tres problemas: el económico, el de infraestructura por la paralización de la obra pública y el laboral.
En plena discusión por el proyecto oficial para eliminar o suspender las PASO, Uñac sostuvo que el peor error de la oposición sería encerrarse en una interna. Recordó la carta que presentó hace seis meses al Partido Justicialista como miembro del Consejo Nacional, en la que proponía una interna abierta o una competencia por regiones.
Sobre la disputa entre Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner, insistió en que las candidaturas deben resolverse con el voto popular y en que, después de tres presidentes surgidos de la Capital Federal, el próximo ciclo será de un dirigente del interior.
—Arrancamos con el presente. ¿Cómo ves la situación actual de la Argentina?
Muy difícil. Veo una Argentina donde la sociedad está sufriendo. Milei, que además representa a mi criterio un gobierno de transición, le va a dejar tres grandes problemas a la Argentina que viene, a la sociedad y, obviamente, al gobierno que a partir de 2027 elijan los argentinos.
El primero es un problema económico: la sociedad argentina no llega ni siquiera al 15 de cada mes. Un pequeño porcentaje puede llegar hasta el día 30, pero los salarios están tan vapuleados y el poder adquisitivo tan acotado que las familias argentinas la están pasando muy mal.
El segundo gran problema es de infraestructura: cero obra pública en el país. Mirá que yo recorro el país, camino el interior, converso con dirigentes políticos, pero también con los actores de la economía real, y esa falta de inversión en obra pública es un problema que el próximo gobierno va a tener que resolver. No hay país en el mundo que pueda crecer sin inversión en obra pública.
Y el tercer gran problema es laboral. Cuando las familias no llegan a fin de mes, cuando no hay obra pública, cuando está deteriorado el entramado productivo del país, obviamente la sociedad se va quedando sin trabajo. Así vemos un desempleo que va creciendo, pero también gente subocupada o gente que trabaja como cuentapropista, repartiendo comida o haciendo servicios de alquiler con su auto, actividades que cada vez se van a ver más complicadas. Y estos tres problemas están atravesados por dos grandes crisis: una social, por cómo está viviendo la familia argentina promedio, y una gran crisis moral, representada por un presidente que cuando no coincide con algún sector lo insulta, lo desprestigia y lo vapulea mediáticamente.
—Usaste una palabra que me llamó la atención: transición. ¿Por qué el de Javier Milei es un gobierno de transición?
Porque los argentinos en el 2027 van a elegir un nuevo proyecto político. Ese es el desafío que tiene la oposición en nuestro país. Yo represento al Partido Justicialista, pero ese desafío lo tendrá cada uno de los partidos que sienta que este modelo económico que está oprimiendo a la sociedad argentina no es el camino. Y creo que ya hay algunos indicadores, en estudios y en conversaciones con los sectores de la economía activa, que van mostrando agotamiento. Agotamiento de esta economía que no funciona y de un destrato permanente desde las instituciones hacia la sociedad.
Me parece que la transición implica esto: la sociedad va a hacer un corte el año que viene y va a buscar un proyecto que la represente, un proyecto donde la sociedad argentina esté en el centro. Que pueda continuar, entre comillas, con este equilibrio fiscal, que es forzado porque el Estado no cumple casi ninguna obligación constitucional. Y con una inflación que va bajando, aunque en el último tiempo sube, pero que además baja por una depresión económica, porque en definitiva la economía no funciona. Pero supongamos que estas dos variables están funcionando: todo lo demás hay que hacerlo al revés. La sociedad eso lo está analizando y lo está expresando, y el año que viene seguro será la sociedad argentina expresándose y cambiando el rumbo político y económico del país. Por eso Milei representa un gobierno de transición.
—Se me abren varias preguntas a raíz de esto que estás diciendo. En primer lugar, el rol de la oposición. Para que efectivamente Milei pierda, debería haber un sector opositor más nítido. ¿Cuáles son los principales activos que debería tener ese espacio?
Creo que el espacio opositor hoy transita un momento de diálogo y de construcción. Esa construcción debería venir de activar mecanismos de participación que permitan construir un nuevo liderazgo, y ese nuevo liderazgo tiene que salir del voto popular.
Si hay primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, el problema estaría resuelto, porque cada uno que pretenda ser candidato se podría presentar dentro del frente con el que se sienta representado. Y si no hay PASO, me parece que la construcción de ese liderazgo debe venir de una interna abierta que permita que la sociedad se exprese. En esa expresión podemos construir quién va a ser el candidato de la oposición al gobierno de Milei.
—Estás dentro del justicialismo. Ahora, uno ve la interna entre Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner, puntualmente en la provincia de Buenos Aires, aunque la lectura es nacional. Es una interna que para el lector no especializado quizás carece de sentido, porque hay bastantes similitudes. ¿Qué opinión tenés de esa interna dentro del peronismo? ¿Creés que se puede lograr un candidato de unidad? Con las PASO es más fácil en ese sentido, ¿no?
Obviamente, las PASO resolverían ese problema. Lo que sí creo es que el Gobierno está haciendo ingentes esfuerzos para eliminarlas, si le dan los números, o por lo menos para suspenderlas. Y creo que va juntando voluntad tras voluntad de gobernadores y legisladores que le pueden permitir alcanzar ese número.
El peor pecado que podría cometer la oposición sería terminar subsumiéndonos en una interna; me parece que ese no sería el camino. La resolución de las candidaturas debe venir por la expresión del voto popular. Es la única manera. Por eso, hace seis meses presenté una carta al Partido Justicialista, firmada por mí como senador nacional y miembro del Consejo Nacional.
Advertía sobre esto, que en aquel momento parecía lejano y hoy parece muy cercano, porque ya están en la previa del tratamiento legislativo del proyecto de eliminación de las PASO. La carta planteaba que, si eso ocurría, debíamos activar algún mecanismo de discusión y de resolución de candidaturas. A mi criterio, podía ser una interna abierta. Después amplié esa propuesta y dije que lo podíamos hacer por regiones.
Tenemos un presidente que no visita el interior del país. Tenemos un presidente que no conoce ni siquiera el 50% de las provincias argentinas, o quizás menos. Los candidatos de la oposición tienen que tener como premisa conocer el interior y amalgamar el interior con el AMBA.
La Argentina que viene va a venir del interior, pero eso depende de que podamos poner en línea una amalgama de todas las regiones. Hay que pensar una Argentina con seis regiones (NEA, NOA, Centro, Cuyo, AMBA y la Patagonia) y proponerles seis estrategias distintas. No es lo mismo una región que otra; no es lo mismo el sur, el norte, el este o el oeste de nuestro país. Y esa debe ser una estrategia de crecimiento con desarrollo, porque si el país solo crece, los argentinos quedan fuera de ese crecimiento. El desarrollo es distinto.
—¿Qué valor agregado le incorpora un dirigente que viene del interior a una estructura nacional?
Primero, creo que estos son ciclos. Los últimos tres presidentes han sido de la Capital Federal. Me parece que, porque la historia así lo define, en el próximo ciclo va a venir un presidente del interior con una visión más integral y global. Alguien que pueda amalgamar, como decías recién, el interior con el AMBA, y establecer estrategias distintas según la región que representa cada una de las provincias argentinas. Y el valor agregado puede estar dado en que la mayoría de las actividades económicas se desarrollan en el interior. Si hablás de minería, de energía, de pesca, de petróleo, de producción de energía renovable, si hablás de fruticultura, de horticultura, de industria, hay un fuerte contenido del interior. Eso no implica contraponer la Capital con el interior, o el interior con el AMBA: deberíamos lograr amalgamar todo. Pero un dirigente del interior va a tener un valor trascendente para la etapa que viene.
¿Vas a ser precandidato a presidente en 2027?
Vengo caminando el país desde hace cuatro o cinco meses. Ya lo había recorrido varias veces por mis funciones anteriores, que vos muy bien definías. Ahora lo hago por esta necesidad de conocer el interior minuto a minuto y de conversar con los distintos actores de las economías regionales, que por cierto están bastante vapuleadas.
Estoy encontrando volumen político y, obviamente, es parte de lo previo a poder presentar una candidatura formal. Pero lo estoy caminando con la intención de ser uno de los precandidatos que exprese a la oposición al gobierno de Milei.
Mencionás un posible gobierno después de Javier Milei. Si ese gobierno fuera peronista, ¿qué tiene que decirle el peronismo a la sociedad en esta reinvención, si se quiere? ¿Qué temas centrales tiene que poner en agenda si quiere ser competitivo electoralmente?
Primero, el peronismo debe discutir nuevos liderazgos. Es lo primero que la sociedad tiene que ver. Que no nos sometemos solo a una mesa de consenso y unidad, que, si así fuera, bienvenida, sino que nos ofrecemos y nos proponemos al voto popular. Para eso están las PASO, o las internas en caso de que no estén. Después, el peronismo debe proponer un Estado al servicio de la sociedad argentina, con obligaciones constitucionales que son ineludibles.
Tiene que venir una Argentina con sentido común. Una Argentina donde sea de sentido común poder estudiar, y no lo que está pasando con las universidades. Una Argentina donde sea de sentido común poder trabajar y, como empresario, desarrollar una actividad que genere empleo en el AMBA, en Capital, en San Juan, en Mendoza, en Jujuy, en la Patagonia, donde a uno le toque habitar. Una Argentina con sentido común es también poder recibir las atenciones básicas de salud, cuando hoy la salud privada está deteriorada y la pública, todavía más.
Una Argentina donde podamos construir sobre la base del diálogo y de la discusión razonable, y donde, después de esa discusión, podamos encontrar un camino común. Una Argentina con sentido común, que no es solamente hablar: es dialogar, hablar y también poder escucharse. Me parece que si el peronismo toma esto como banderas, el año que viene vamos a construir un triunfo electoral en octubre.
¿Cómo evaluás el RIGI?
Primero, creo que es una medida que vino a permitir que inversores internacionales puedan llegar al país, y eso no está mal. El problema es que dentro del RIGI quedan afuera todos los empresarios locales. Me parece que potencia o permite cosas que van en detrimento de la licencia social minera. Y sin licencia social minera es imposible sostener o desarrollar la minería en la Argentina.
¿Qué características tiene que tener el próximo presidente de los argentinos?
Primero, tiene que ser profundamente federal. Y eso, más que un eslogan, debe ser una práctica permanente que hay que medir en el desarrollo de la gestión. Tiene que tener una visión que integre las distintas regiones, con las particularidades que cada una tiene. El presidente tiene que ser profundamente respetuoso de las instituciones y convocante de todos los sectores de la sociedad.
En la Argentina que viene nadie va a sobrar. Hay que convocar a todos. Hay que hacer eje en los pilares sobre los que se debe desarrollar un gobierno: salud, seguridad y educación. Tiene que tener en mente un proyecto productivo que potencie lo que representa cada región y que, en su conjunto, nos permita elevar las exportaciones de nuestro país. Hay que seguir abiertos al mundo de manera inteligente, como se abren otros países, no importa cuáles. Hay que importar lo que haga falta y potenciar lo que se produce acá, dando posibilidades de desarrollo al empresariado y al trabajador local.