Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada
En un juicio abreviado la mañana de este lunes, Alexis Maximiliano Schmidt aceptó una pena de 12 años de prisión efectiva por el crimen del mecánico Jonathan Prim, el 8 de septiembre de 2025 en Trelew.
El dato de la audiencia fue el pedido del asesino de hablarle a la familia presente en la sala, actitud poco habitual en estos debates. “Nunca quise hacer lo que hice, les pido perdón de todo corazón”, les dijo, quebrado. Elian Prim, hermano de la víctima, le respondió: “Yo te perdono, loco, pero este tiempo aprovechalo y dale un buen ejemplo a tu hijo chiquito”.
Aquel 8 de septiembre, pasado el mediodía, Prim trabajaba en un vehículo en Gualjaina al 400 cuando fue baleado por Schmidt, quien llegaba en una moto de baja cilindrada. Antes había dejado a su nene en otra casa. Tras la agresión el mecánico murió en el Hospital. Aunque el arma nunca apareció, el asesino fue captado por las cámaras de seguridad en su recorrido homicida hacia y desde la casa de su víctima.
Sentado ante el juez Nápoli, el criminal dijo entender las consecuencias del juicio abreviado, y aceptó su culpa y su condena. Así lo habían acordado el fiscal Mauro Quinteros con el defensor Carlos del Mármol.
El propio fiscal Quinteros aclaró en la audiencia que la pena de 12 años “no intenta ponerle un valor a la vida que se perdió ni medir la dimensión de la pérdida de un trabajador. Somos conscientes de que una vida no puede expresarse en una cantidad de años y que trasciende cualquier expediente y cualquier sentencia”. Pero también deslizó que con la evidencia disponible, esa cantidad de cárcel efectiva es la respuesta que el Poder Judicial puede darle a los Prim.
La mínima para la imputación de homicidio agravado por el uso de arma de fuego era de 10 años. Como Schmidt tiene dos condenas previas, el piso para su castigo se elevó. Varios allegados sollozaron a medida que el debate avanzaba.

El juez Nápoli también admitió que una pena de cárcel "no reconstruye ni reconforta por completo" el dolor de ninguna familia. Y destacó la entereza espiritual de los Prim por su "dignidad" para concurrir a todas las audiencias sin generar inconvenientes y entender las decisiones judiciales, a veces complejas de explicar.

"En la antigüedad se recurría a las hordas que se vengaban y al ojo por ojo, pero como sociedad nos pusimos de acuerdo en resolver estos conflictos de otro modo", acotó el magistrado, que valoró la investigación fiscal, ya que "todo caso tiene sus riesgos".
Luego de la audiencia y en una actitud poco habitual, Nápoli no se fue de la audiencia sin cruzar la sala de punta a punta para saludar uno por uno a los allegados de la víctima, felicitarlos por el gesto del perdón y explicarles la decisión que ahora debe tomar para homologar el acuerdo.

Cabe acotar que no toda la familia estaba conforme con la negociación para el juicio abreviado pero el propio Quinteros les explicó las posibles consecuencias de ir a un juicio oral y público, que no siempre garantiza una condena.

Fotos: Sergio Esparza
Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada
En un juicio abreviado la mañana de este lunes, Alexis Maximiliano Schmidt aceptó una pena de 12 años de prisión efectiva por el crimen del mecánico Jonathan Prim, el 8 de septiembre de 2025 en Trelew.
El dato de la audiencia fue el pedido del asesino de hablarle a la familia presente en la sala, actitud poco habitual en estos debates. “Nunca quise hacer lo que hice, les pido perdón de todo corazón”, les dijo, quebrado. Elian Prim, hermano de la víctima, le respondió: “Yo te perdono, loco, pero este tiempo aprovechalo y dale un buen ejemplo a tu hijo chiquito”.
Aquel 8 de septiembre, pasado el mediodía, Prim trabajaba en un vehículo en Gualjaina al 400 cuando fue baleado por Schmidt, quien llegaba en una moto de baja cilindrada. Antes había dejado a su nene en otra casa. Tras la agresión el mecánico murió en el Hospital. Aunque el arma nunca apareció, el asesino fue captado por las cámaras de seguridad en su recorrido homicida hacia y desde la casa de su víctima.
Sentado ante el juez Nápoli, el criminal dijo entender las consecuencias del juicio abreviado, y aceptó su culpa y su condena. Así lo habían acordado el fiscal Mauro Quinteros con el defensor Carlos del Mármol.
El propio fiscal Quinteros aclaró en la audiencia que la pena de 12 años “no intenta ponerle un valor a la vida que se perdió ni medir la dimensión de la pérdida de un trabajador. Somos conscientes de que una vida no puede expresarse en una cantidad de años y que trasciende cualquier expediente y cualquier sentencia”. Pero también deslizó que con la evidencia disponible, esa cantidad de cárcel efectiva es la respuesta que el Poder Judicial puede darle a los Prim.
La mínima para la imputación de homicidio agravado por el uso de arma de fuego era de 10 años. Como Schmidt tiene dos condenas previas, el piso para su castigo se elevó. Varios allegados sollozaron a medida que el debate avanzaba.

El juez Nápoli también admitió que una pena de cárcel "no reconstruye ni reconforta por completo" el dolor de ninguna familia. Y destacó la entereza espiritual de los Prim por su "dignidad" para concurrir a todas las audiencias sin generar inconvenientes y entender las decisiones judiciales, a veces complejas de explicar.

"En la antigüedad se recurría a las hordas que se vengaban y al ojo por ojo, pero como sociedad nos pusimos de acuerdo en resolver estos conflictos de otro modo", acotó el magistrado, que valoró la investigación fiscal, ya que "todo caso tiene sus riesgos".
Luego de la audiencia y en una actitud poco habitual, Nápoli no se fue de la audiencia sin cruzar la sala de punta a punta para saludar uno por uno a los allegados de la víctima, felicitarlos por el gesto del perdón y explicarles la decisión que ahora debe tomar para homologar el acuerdo.

Cabe acotar que no toda la familia estaba conforme con la negociación para el juicio abreviado pero el propio Quinteros les explicó las posibles consecuencias de ir a un juicio oral y público, que no siempre garantiza una condena.

Fotos: Sergio Esparza