Cómo debe prepararse Chubut para el “Súper Niño”

Hay un 90 % de que el fenómeno climático alcance una intensidad muy fuerte durante la primavera y el verano 2026–2027. La crecida de abundantes pasturas debido a las lluvias y una posterior sequía, serían el combustible perfecto para grandes incendios.


05 SEP 2026 - 8:13 | Actualizado 05 SEP 2026 - 9:56

El Niño está establecido y continúa fortaleciéndose. Los organismos internacionales señalan una probabilidad superior al 90 % de que alcance una intensidad muy fuerte durante la primavera y el verano 2026–2027.

Sin embargo, un fenómeno más intenso no significa automáticamente que habrá más incendios.

En Chubut debemos analizar una secuencia mucho más compleja: las precipitaciones pueden aumentar la humedad y disminuir inicialmente el peligro, pero también favorecer el crecimiento de pastos, arbustos y sotobosque. Si posteriormente esa vegetación se seca y coincide con altas temperaturas, baja humedad y vientos intensos, puede transformarse en una importante carga de combustible.

El impacto tampoco será igual en toda la provincia.

En la cordillera, la preocupación estará centrada en los bosques, los pastizales de valle y las zonas de interfase. En la meseta y el sector atlántico, la continuidad de los pastizales y la acción del viento pueden generar propagaciones extremadamente rápidas.

Por eso, Chubut necesita una mirada integral y territorialmente diferenciada.

La respuesta debe apoyarse en cinco prioridades: anticipación, coordinación, presencia territorial, protección de las comunidades y continuidad de las capacidades del Estado.
La gestión del riesgo no comienza cuando aparece el fuego. Comienza mucho antes, comprendiendo el territorio, interpretando los escenarios y tomando decisiones oportunas.

José Luis Mazzei
Diplomado en Protección Civil y Gestión del Riesgo


05 SEP 2026 - 8:13

El Niño está establecido y continúa fortaleciéndose. Los organismos internacionales señalan una probabilidad superior al 90 % de que alcance una intensidad muy fuerte durante la primavera y el verano 2026–2027.

Sin embargo, un fenómeno más intenso no significa automáticamente que habrá más incendios.

En Chubut debemos analizar una secuencia mucho más compleja: las precipitaciones pueden aumentar la humedad y disminuir inicialmente el peligro, pero también favorecer el crecimiento de pastos, arbustos y sotobosque. Si posteriormente esa vegetación se seca y coincide con altas temperaturas, baja humedad y vientos intensos, puede transformarse en una importante carga de combustible.

El impacto tampoco será igual en toda la provincia.

En la cordillera, la preocupación estará centrada en los bosques, los pastizales de valle y las zonas de interfase. En la meseta y el sector atlántico, la continuidad de los pastizales y la acción del viento pueden generar propagaciones extremadamente rápidas.

Por eso, Chubut necesita una mirada integral y territorialmente diferenciada.

La respuesta debe apoyarse en cinco prioridades: anticipación, coordinación, presencia territorial, protección de las comunidades y continuidad de las capacidades del Estado.
La gestión del riesgo no comienza cuando aparece el fuego. Comienza mucho antes, comprendiendo el territorio, interpretando los escenarios y tomando decisiones oportunas.

José Luis Mazzei
Diplomado en Protección Civil y Gestión del Riesgo