La foto empieza a repetirse y el mensaje político es cada vez más evidente: La Libertad Avanza y el PRO avanzan hacia una alianza electoral para 2027. Mauricio Macri volvió a poner a sus dirigentes a negociar con el oficialismo nacional y Javier Milei encontró en esa aproximación una herramienta para consolidar el espacio que pretende liderar más allá de su mandato.
Los datos duros de la economía confirman lo obvio y en la calle la crisis se siente como nunca antes. Además, las encuestas le dan mal, pero así y todo se trabaja en un armado electoral para tratar de mantener el poder en 2027.
La excusa es conocida: evitar que el peronismo vuelva al poder.
Macri juega una partida compleja. Ya no conduce el Gobierno, tampoco controla completamente al PRO y observa cómo Milei ocupa buena parte del espacio político que durante años fue suyo. Por eso negocia. Necesita conservar poder territorial y representación parlamentaria, mientras el Presidente necesita ampliar su estructura para 2027.
La segunda reunión entre ambos espacios, realizada en la Casa Rosada esta semana, no es entonces un hecho menor. Ver sentados a Diego Santilli, Cristian Ritondo, Martín y “Lule” Menem y Fernando de Andreis atando hilos para organizar una alianza electoral entre la LLA y el PRO es ver qué poco vuelo ha tomado la política argentina en estos últimos tres años.
De cualquier modo, esa negociación política recién comienza y tendrá réplicas en las provincias. Chubut no será la excepción.

El sueño de la reelección
El gobernador Nacho Torres ya dejó abierta esa puerta porque lo une a Milei la misma intención de sobrevivencia política: ser reelegidos a como sea, aliándose con quien sea, porque un destino fuera de su actual sitial representaría un terreno pantanoso para su futuro político.
Torres hizo esta semana un habitual raid mediático por los medios porteños, en donde le suelen tirar centros y repreguntar poco (Infobae TV, TN y LN+), donde dio a entender que desdoblará las elecciones porque “nosotros en Chubut vamos a discutir Chubut”. Sin embargo, en el fondo sabe que si avanza en una alianza con LLA solo se podrá concretar yendo todos a las urnas el mismo domingo de octubre de 2027.
Como es habitual en su forma de hacer política, dice una cosa pero hace otra. Por ejemplo, esta misma semana mandó a Jorge “Loma” Ávila, el único diputado nacional que tiene para jugar, a votar en línea con los libertarios César Treffinger y Maira Frías para respaldar una reforma a la Ley Orgánica del Banco Central que pedía Milei. Esa media sanción (que ahora deberá ratificar el Senado, donde Torres tiene a las fichas Edith Terenzi y Andrea Cristina) profundiza el esquema de emisión cero y limita el financiamiento del Estado, pero le da herramientas al Poder Ejecutivo para poder usar las reservas del BCRA para seguir endeudándose. Un peligro.
Más allá de las etiquetas partidarias, la escena expone una coincidencia cada vez más visible. Cuando el Gobierno nacional pone sobre la mesa sus principales reformas económicas, los diputados y senadores que responden a Torres acompañan con obediencia.
Quién lo diría: de aquel agresivo “Nachito es un pobre chico que no puede leer ni un contrato”, la frase con la que Milei respondió en febrero de 2024 los ladridos de Torres, que había amenazado con que “no va a salir un barril más de petróleo de Chubut para la Argentina” si no le sacaban el pie de encima, a negociar ir juntos en una lista.
La política es el arte de lo posible.
La foto empieza a repetirse y el mensaje político es cada vez más evidente: La Libertad Avanza y el PRO avanzan hacia una alianza electoral para 2027. Mauricio Macri volvió a poner a sus dirigentes a negociar con el oficialismo nacional y Javier Milei encontró en esa aproximación una herramienta para consolidar el espacio que pretende liderar más allá de su mandato.
Los datos duros de la economía confirman lo obvio y en la calle la crisis se siente como nunca antes. Además, las encuestas le dan mal, pero así y todo se trabaja en un armado electoral para tratar de mantener el poder en 2027.
La excusa es conocida: evitar que el peronismo vuelva al poder.
Macri juega una partida compleja. Ya no conduce el Gobierno, tampoco controla completamente al PRO y observa cómo Milei ocupa buena parte del espacio político que durante años fue suyo. Por eso negocia. Necesita conservar poder territorial y representación parlamentaria, mientras el Presidente necesita ampliar su estructura para 2027.
La segunda reunión entre ambos espacios, realizada en la Casa Rosada esta semana, no es entonces un hecho menor. Ver sentados a Diego Santilli, Cristian Ritondo, Martín y “Lule” Menem y Fernando de Andreis atando hilos para organizar una alianza electoral entre la LLA y el PRO es ver qué poco vuelo ha tomado la política argentina en estos últimos tres años.
De cualquier modo, esa negociación política recién comienza y tendrá réplicas en las provincias. Chubut no será la excepción.

El sueño de la reelección
El gobernador Nacho Torres ya dejó abierta esa puerta porque lo une a Milei la misma intención de sobrevivencia política: ser reelegidos a como sea, aliándose con quien sea, porque un destino fuera de su actual sitial representaría un terreno pantanoso para su futuro político.
Torres hizo esta semana un habitual raid mediático por los medios porteños, en donde le suelen tirar centros y repreguntar poco (Infobae TV, TN y LN+), donde dio a entender que desdoblará las elecciones porque “nosotros en Chubut vamos a discutir Chubut”. Sin embargo, en el fondo sabe que si avanza en una alianza con LLA solo se podrá concretar yendo todos a las urnas el mismo domingo de octubre de 2027.
Como es habitual en su forma de hacer política, dice una cosa pero hace otra. Por ejemplo, esta misma semana mandó a Jorge “Loma” Ávila, el único diputado nacional que tiene para jugar, a votar en línea con los libertarios César Treffinger y Maira Frías para respaldar una reforma a la Ley Orgánica del Banco Central que pedía Milei. Esa media sanción (que ahora deberá ratificar el Senado, donde Torres tiene a las fichas Edith Terenzi y Andrea Cristina) profundiza el esquema de emisión cero y limita el financiamiento del Estado, pero le da herramientas al Poder Ejecutivo para poder usar las reservas del BCRA para seguir endeudándose. Un peligro.
Más allá de las etiquetas partidarias, la escena expone una coincidencia cada vez más visible. Cuando el Gobierno nacional pone sobre la mesa sus principales reformas económicas, los diputados y senadores que responden a Torres acompañan con obediencia.
Quién lo diría: de aquel agresivo “Nachito es un pobre chico que no puede leer ni un contrato”, la frase con la que Milei respondió en febrero de 2024 los ladridos de Torres, que había amenazado con que “no va a salir un barril más de petróleo de Chubut para la Argentina” si no le sacaban el pie de encima, a negociar ir juntos en una lista.
La política es el arte de lo posible.