“A mí que soy un kuka cabeza de termo me daba ganancia y a ellos, adoradores del mercado, les da pérdida”. Con esta ironía, el expresidente de YPF Pablo González, criticó fuerte la política energética del Gobierno Nacional y especialmente las decisiones poco estratégicas de la actual conducción de esa empresa de bandera.
Por su claridad conceptual, el panel de González fue seguido con interés por los asistentes al Foro Energía, Desarrollo y Soberanía, en el Auditorio “Lobo Orezans” del CENPAT-CONICET de Puerto Madryn.
“El panorama que tengo para contarles no es muy alentador”, adelantó el dirigente santacruceño, que basó su exposición en datos oficiales.
Advirtió que en los últimos 20 años, la producción hidrocarburífera en Chubut cayó sostenidamente un 28%.
Un ejemplo de este declive: de 133.160 barriles por día en el primer trimestre de 2024 a 116.671 en el último dato disponible. Entre un 15 y un 20% de los ingresos provinciales dependen de estas regalías.
La salida de YPF es el factor que explica este escenario crítico. “Es una consecuencia total y absoluta de esta decisión intempestiva de irse de la Cuenca del Golfo San Jorge bajo el argumento de que la empresa sólo debe jugar los grandes torneos”.
En este sentido, González destacó el valor del petróleo convencional, que YPF parece despreciar y por eso pagó mil millones de dólares en indemnizaciones. “Argumentaron que extraerlo es caro pero el mundo usa y funciona con convencional y las guerras son por ese petróleo. No se regala en ningún país como decidieron hacerlo acá”.

En el panel graficó que para expropiar YPF “entre todos pusimos 5 mil millones de dólares. Fue la gran decisión nacional que tomó Cristina Fernández, que decidió recuperarlo y eso permitió desarrollar Vaca Muerta”.
González fue crítico con el Plan Andes, que le sirvió a YPF para desprenderse de activos en todas las provincias para concentrar su capital en Vaca Muerta. “Ese costo lo pagamos nosotros, al igual que sacarles las becas a los estudiantes universitarios”.
Sobre Chubut, aseguró que la venta de Manantiales Behr fue “un escándalo” ya que es el segundo yacimiento de petróleo convencional en el país y produce 25 mil barriles diarios “pero se vendió dos veces en 5 meses”. González destacó que este yacimiento es un modelo de eficiencia pero “se regaló”.
El expresidente de la firma repasó los proyectos en marcha que involucran a Chubut, tanto hidrocarburíferos como iniciativas pioneras como hidrógeno verde y energía eólica. Pero deslizó que falta decisión política nacional para activarlos como se debe, al igual que la necesidad de prepararse para mover la economía, por ejemplo con leyes de Compre Local y de protección de la industria. “Pero a la matriz económica de este Gobierno no le interesa ni le importa generar una cadena de valor agregado”, definió. “Lo vamos a revertir”, remarcó.
En el tramo final de su exposición, González graficó que “la huida de YPF de Chubut dejo 45 millones de dólares en remediación ambiental. Para una petrolera, eso es como ir al kiosco. De la amenaza de cortarle el gas al país, pasamos a quedarnos con esos 45 millones. En Santa Cruz fueron 330 millones”.

“A mí que soy un kuka cabeza de termo me daba ganancia y a ellos, adoradores del mercado, les da pérdida”. Con esta ironía, el expresidente de YPF Pablo González, criticó fuerte la política energética del Gobierno Nacional y especialmente las decisiones poco estratégicas de la actual conducción de esa empresa de bandera.
Por su claridad conceptual, el panel de González fue seguido con interés por los asistentes al Foro Energía, Desarrollo y Soberanía, en el Auditorio “Lobo Orezans” del CENPAT-CONICET de Puerto Madryn.
“El panorama que tengo para contarles no es muy alentador”, adelantó el dirigente santacruceño, que basó su exposición en datos oficiales.
Advirtió que en los últimos 20 años, la producción hidrocarburífera en Chubut cayó sostenidamente un 28%.
Un ejemplo de este declive: de 133.160 barriles por día en el primer trimestre de 2024 a 116.671 en el último dato disponible. Entre un 15 y un 20% de los ingresos provinciales dependen de estas regalías.
La salida de YPF es el factor que explica este escenario crítico. “Es una consecuencia total y absoluta de esta decisión intempestiva de irse de la Cuenca del Golfo San Jorge bajo el argumento de que la empresa sólo debe jugar los grandes torneos”.
En este sentido, González destacó el valor del petróleo convencional, que YPF parece despreciar y por eso pagó mil millones de dólares en indemnizaciones. “Argumentaron que extraerlo es caro pero el mundo usa y funciona con convencional y las guerras son por ese petróleo. No se regala en ningún país como decidieron hacerlo acá”.

En el panel graficó que para expropiar YPF “entre todos pusimos 5 mil millones de dólares. Fue la gran decisión nacional que tomó Cristina Fernández, que decidió recuperarlo y eso permitió desarrollar Vaca Muerta”.
González fue crítico con el Plan Andes, que le sirvió a YPF para desprenderse de activos en todas las provincias para concentrar su capital en Vaca Muerta. “Ese costo lo pagamos nosotros, al igual que sacarles las becas a los estudiantes universitarios”.
Sobre Chubut, aseguró que la venta de Manantiales Behr fue “un escándalo” ya que es el segundo yacimiento de petróleo convencional en el país y produce 25 mil barriles diarios “pero se vendió dos veces en 5 meses”. González destacó que este yacimiento es un modelo de eficiencia pero “se regaló”.
El expresidente de la firma repasó los proyectos en marcha que involucran a Chubut, tanto hidrocarburíferos como iniciativas pioneras como hidrógeno verde y energía eólica. Pero deslizó que falta decisión política nacional para activarlos como se debe, al igual que la necesidad de prepararse para mover la economía, por ejemplo con leyes de Compre Local y de protección de la industria. “Pero a la matriz económica de este Gobierno no le interesa ni le importa generar una cadena de valor agregado”, definió. “Lo vamos a revertir”, remarcó.
En el tramo final de su exposición, González graficó que “la huida de YPF de Chubut dejo 45 millones de dólares en remediación ambiental. Para una petrolera, eso es como ir al kiosco. De la amenaza de cortarle el gas al país, pasamos a quedarnos con esos 45 millones. En Santa Cruz fueron 330 millones”.