Por Francisco Caputo / Redacción Jornada
A los 18 años, como soldado conscripto, Gabriel Salomón llegó a Malvinas con el Regimiento de Infantería 8 de Comodoro Rivadavia.
El chubutense fue uno de los primeros soldados argentinos en pisar las islas tras la recuperación del 2 de abril de 1982. Hoy, más de cuatro décadas después, Gabriel Salomón sigue siendo uno de los "Pibes de Malvinas", con una memoria intacta de aquellos días y una mirada que inevitablemente une el fútbol con la historia.
En la previa del esperado Argentina-Inglaterra por las semifinales el Mundial 2026, el excombatiente sostiene que es imposible separar el deporte de la política y admite que cada vez que la Selección enfrenta a los ingleses revive emociones muy profundas.
Política y deporte
"Eso de no mezclar el deporte con la política me parece una gran mentira", afirma. Para él, una victoria argentina sobre Inglaterra tiene un significado que trasciende lo deportivo.
"No vamos a recuperar Malvinas por ganar un partido, claro que no. Pero dejar afuera del Mundial al país que tiene usurpadas nuestras islas sería algo épico", describe Salomón, que hace diez años conduce un programa radial llamado "Que hicimos en y por Malvinas", que se emite por Jornada Radio los sábados.
Salomón reconoce que, si Argentina gana de cualquier manera, lo disfrutará igual. "Si en la última pelota ganamos con un gol en posición adelantada o con la mano, más lo voy a disfrutar", expresa con fervor."Siempre que veo a Inglaterra en un Mundial deseo que pierda. No es que les tenga bronca a los ingleses; simplemente no los quiero."
Confía plenamente en el vigente campeón del mundo de cara a un partido especial para la argentinidad. "No les voy a pedir que hagan lo que hicimos nosotros en Malvinas, pero sí que no se guarden absolutamente nada. Que dejen todo", narra.
"Creo que esta Selección está para ser campeona del mundo. Estoy disfrutando a Messi como disfruté a Maradona. No me interesa compararlos; tuve la suerte de ver a dos futbolistas extraordinarios", manifiesta.

Después de Malvinas, hubo tres partidos entre Argentina e Inglaterra en Mundiales. Salomón recuerda con emoción el Mundial de México 1986 y el histórico triunfo con los dos goles de Maradona, por 2-1, en el Estadio Azteca.
"Tuve la suerte de vivir los tres títulos mundiales: 1978, 1986 y 2022. Cuando Diego hizo el gol con la mano fue una revancha. Y cinco minutos después hizo el gol más lindo de la historia de los Mundiales. Diego les decía a sus compañeros: 'Vamos muchachos, que estos hijos de puta mataron a los pibes de Malvinas"
La guerra que cambió su vida
Salomón fue incorporado al servicio militar el 2 de febrero de 1982. Apenas dos meses después ya estaba en Malvinas."Tenía 18 años y dos meses. El 4 de abril ya estaba en Puerto Argentino. Llegamos después del Regimiento 25 y fuimos de los primeros en desembarcar", indica.
Tras unos días en la capital isleña fue destinado a Bahía Zorro, donde juró lealtad a la bandera el 26 de abril.
El 1° de mayo comenzaron los bombardeos británicos. No cesaron hasta el final de la guerra, el 14 de junio.
"Todas las noches nos bombardeaban. Nosotros habíamos armado posiciones falsas con caños para hacer creer que teníamos artillería pesada. Nos tiraron miles de proyectiles y no tuvimos bajas por bombardeo", relata.
Aclara además que, técnicamente, no hubo una rendición. "Lo que hubo fue un cese del fuego. Nunca existió una declaración formal de guerra entre ambos países", indica. "El desenlace de la guerra fue consecuencia de malas decisiones políticas al más alto nivel", sentencia.
El regreso a Puerto Madryn
El 21 de junio de 1982 regresó al continente como prisionero de guerra en Puerto Madryn, a bordo del Norland. "Nunca me voy a olvidar cuando mi papá logró detener el colectivo en el que venía y me dio un abrazo. Ese abrazo todavía lo siento", dijo emocionado.
A partir de allí comenzó otra batalla. "Nunca volvés a ser el mismo después de una guerra. Nosotros no estábamos preparados para volver y la sociedad tampoco estaba preparada para recibirnos", reseña.

Malvinas, una causa permanente
Consultado sobre la posibilidad de recuperar algún día la soberanía argentina sobre las islas, Salomón sostiene que será imposible sin una política de Estado sostenida.
"Vamos a estar cada vez más lejos mientras no defendamos realmente nuestros recursos y nuestra soberanía", en una crítica al Gobierno Nacional que conduce Javier Milei
Y deja una última reflexión que trasciende el resultado del miércoles.
"Está muy bien poner la bandera cuando juega la Selección. Pero también habría que levantarla cuando sentimos que se entregan nuestros recursos naturales. Defender la soberanía no puede durar solamente noventa minutos", concluye.


Por Francisco Caputo / Redacción Jornada
A los 18 años, como soldado conscripto, Gabriel Salomón llegó a Malvinas con el Regimiento de Infantería 8 de Comodoro Rivadavia.
El chubutense fue uno de los primeros soldados argentinos en pisar las islas tras la recuperación del 2 de abril de 1982. Hoy, más de cuatro décadas después, Gabriel Salomón sigue siendo uno de los "Pibes de Malvinas", con una memoria intacta de aquellos días y una mirada que inevitablemente une el fútbol con la historia.
En la previa del esperado Argentina-Inglaterra por las semifinales el Mundial 2026, el excombatiente sostiene que es imposible separar el deporte de la política y admite que cada vez que la Selección enfrenta a los ingleses revive emociones muy profundas.
Política y deporte
"Eso de no mezclar el deporte con la política me parece una gran mentira", afirma. Para él, una victoria argentina sobre Inglaterra tiene un significado que trasciende lo deportivo.
"No vamos a recuperar Malvinas por ganar un partido, claro que no. Pero dejar afuera del Mundial al país que tiene usurpadas nuestras islas sería algo épico", describe Salomón, que hace diez años conduce un programa radial llamado "Que hicimos en y por Malvinas", que se emite por Jornada Radio los sábados.
Salomón reconoce que, si Argentina gana de cualquier manera, lo disfrutará igual. "Si en la última pelota ganamos con un gol en posición adelantada o con la mano, más lo voy a disfrutar", expresa con fervor."Siempre que veo a Inglaterra en un Mundial deseo que pierda. No es que les tenga bronca a los ingleses; simplemente no los quiero."
Confía plenamente en el vigente campeón del mundo de cara a un partido especial para la argentinidad. "No les voy a pedir que hagan lo que hicimos nosotros en Malvinas, pero sí que no se guarden absolutamente nada. Que dejen todo", narra.
"Creo que esta Selección está para ser campeona del mundo. Estoy disfrutando a Messi como disfruté a Maradona. No me interesa compararlos; tuve la suerte de ver a dos futbolistas extraordinarios", manifiesta.

Después de Malvinas, hubo tres partidos entre Argentina e Inglaterra en Mundiales. Salomón recuerda con emoción el Mundial de México 1986 y el histórico triunfo con los dos goles de Maradona, por 2-1, en el Estadio Azteca.
"Tuve la suerte de vivir los tres títulos mundiales: 1978, 1986 y 2022. Cuando Diego hizo el gol con la mano fue una revancha. Y cinco minutos después hizo el gol más lindo de la historia de los Mundiales. Diego les decía a sus compañeros: 'Vamos muchachos, que estos hijos de puta mataron a los pibes de Malvinas"
La guerra que cambió su vida
Salomón fue incorporado al servicio militar el 2 de febrero de 1982. Apenas dos meses después ya estaba en Malvinas."Tenía 18 años y dos meses. El 4 de abril ya estaba en Puerto Argentino. Llegamos después del Regimiento 25 y fuimos de los primeros en desembarcar", indica.
Tras unos días en la capital isleña fue destinado a Bahía Zorro, donde juró lealtad a la bandera el 26 de abril.
El 1° de mayo comenzaron los bombardeos británicos. No cesaron hasta el final de la guerra, el 14 de junio.
"Todas las noches nos bombardeaban. Nosotros habíamos armado posiciones falsas con caños para hacer creer que teníamos artillería pesada. Nos tiraron miles de proyectiles y no tuvimos bajas por bombardeo", relata.
Aclara además que, técnicamente, no hubo una rendición. "Lo que hubo fue un cese del fuego. Nunca existió una declaración formal de guerra entre ambos países", indica. "El desenlace de la guerra fue consecuencia de malas decisiones políticas al más alto nivel", sentencia.
El regreso a Puerto Madryn
El 21 de junio de 1982 regresó al continente como prisionero de guerra en Puerto Madryn, a bordo del Norland. "Nunca me voy a olvidar cuando mi papá logró detener el colectivo en el que venía y me dio un abrazo. Ese abrazo todavía lo siento", dijo emocionado.
A partir de allí comenzó otra batalla. "Nunca volvés a ser el mismo después de una guerra. Nosotros no estábamos preparados para volver y la sociedad tampoco estaba preparada para recibirnos", reseña.

Malvinas, una causa permanente
Consultado sobre la posibilidad de recuperar algún día la soberanía argentina sobre las islas, Salomón sostiene que será imposible sin una política de Estado sostenida.
"Vamos a estar cada vez más lejos mientras no defendamos realmente nuestros recursos y nuestra soberanía", en una crítica al Gobierno Nacional que conduce Javier Milei
Y deja una última reflexión que trasciende el resultado del miércoles.
"Está muy bien poner la bandera cuando juega la Selección. Pero también habría que levantarla cuando sentimos que se entregan nuestros recursos naturales. Defender la soberanía no puede durar solamente noventa minutos", concluye.
