Cada vez que la Cooperativa Eléctrica de Trelew atraviesa una crisis económica, vuelve a aparecer el mismo recurso: buscar un culpable.
Y, casi siempre, el dedo apunta hacia los trabajadores y hacia el Convenio Colectivo de Trabajo de Luz y Fuerza.
Se intenta instalar la idea de que los salarios, los derechos laborales o el Sindicato son los responsables del estado económico de la Cooperativa.
Nada más alejado de la realidad.
Porque cuando se responsabiliza a quienes nunca administraron la Cooperativa, nunca fijaron las tarifas, nunca aprobaron un balance y nunca tomaron una decisión económica, en realidad se está intentando ocultar el verdadero debate.
Y el verdadero debate es otro.
¿Cómo se financian los servicios públicos esenciales cuando durante años las tarifas no alcanzan para cubrir los costos reales de prestación y el Estado no define una política seria y sostenida para el sistema cooperativo?
Antes de emitir opiniones, miremos los números.
Porque los números no tienen ideología.
No hacen política.
No mienten.
La Cooperativa Eléctrica de Trelew, que hoy posee la tarifa eléctrica más baja de la provincia, contaba en 1997 con *357 trabajadores* para prestar servicios a 24.309 usuarios.
Hoy, en 2026, cuenta con 337 trabajadores**, es decir, 20 menos que hace 29 años, mientras que brinda servicios a 39.172 usuarios.
En ese mismo período, la cantidad de usuarios aumentó un 62 %, mientras que la planta de personal disminuyó.
Dicho de otra manera: hace casi tres décadas había un trabajador cada **68 usuarios. Hoy hay aproximadamente un trabajador cada 116 usuarios.
Hay menos trabajadores.
Hay más usuarios.
Hay más infraestructura.
Hay más demanda.
Y hay muchos más servicios que sostener.
Entonces surge una pregunta inevitable:
¿Cómo pueden responsabilizar a los trabajadores por la crisis económica de una Cooperativa cuando hoy trabajan menos personas para atender a muchos más usuarios que hace casi treinta años?
Los datos destruyen ese relato.
Si el problema fueran los trabajadores, la Cooperativa debería tener hoy más empleados que hace treinta años.
Ocurre exactamente lo contrario.
El verdadero problema nunca estuvo en quienes trabajan.
Durante décadas, las Cooperativas de Servicios Públicos del Chubut absorbieron déficits porque las tarifas no acompañaron el crecimiento de los costos reales de prestación de los servicios.
Mientras aumentaban el precio de la energía, de los combustibles, de los materiales, de los insumos, de los repuestos y de toda la estructura necesaria para brindar un servicio público, las Cooperativas continuaban funcionando acumulando déficits y deudas.
No fue una decisión de los trabajadores.
No fue una decisión del Sindicato.
Fue la consecuencia de decisiones políticas que, durante años, evitaron afrontar una discusión de fondo: cómo financiar adecuadamente los servicios públicos esenciales.
Como expresó hace años nuestro Secretario General, Héctor Rubén González:
"La pregunta ya no es qué se va a hacer con las Cooperativas de Servicios Públicos. La verdadera pregunta es qué se va a hacer con los Servicios Públicos de la Provincia del Chubut."
Hoy esa reflexión cobra más vigencia que nunca.
Porque ningún sistema puede sostenerse indefinidamente cuando recauda menos de lo que cuesta prestar los servicios.
Y tampoco puede ocultarse que durante casi veinte meses las tarifas permanecieron sin una recomposición acorde al incremento de los costos.
En ese mismo período aumentó el precio de la energía.
Aumentó el combustible.
Aumentaron los materiales.
Aumentaron los transformadores.
Aumentaron los cables.
Aumentaron los repuestos.
Aumentaron los vehículos.
Aumentó absolutamente todo lo necesario para sostener un servicio público.
¿También es responsabilidad de los trabajadores que durante veinte meses no se hayan tomado las decisiones necesarias para recomponer los ingresos de la Cooperativa?
Por supuesto que no.
Como tampoco es responsabilidad de los trabajadores el crecimiento de la deuda asumida durante las distintas intervenciones de la Cooperativa.
Las decisiones administrativas y financieras que comprometieron el futuro de la institución tienen responsables concretos.
Y esos responsables no son quienes todos los días salen a trabajar para garantizar los servicios públicos.
Los trabajadores no fijan las tarifas.
No administran la Cooperativa.
No integran los Consejos de Administración.
No toman créditos.
No generan endeudamientos.
No elaboran balances.
No deciden inversiones.
No solicitan intervenciones.
No gobiernan los municipios.
No gobiernan la Provincia.
Su responsabilidad es una sola.
Trabajar.
Y lo hacen todos los días.
Con lluvia.
Con viento.
Con nieve.
De madrugada.
Los fines de semana.
Los feriados.
Cuando el resto de la comunidad duerme.
Para que cada hogar tenga energía eléctrica.
Para que funcione el agua potable.
Para que operen las estaciones de bombeo.
Para que funcionen las cloacas.
Para que haya alumbrado público.
Para que los hospitales, las escuelas, las industrias y los comercios puedan desarrollar normalmente sus actividades.
Cuando aumenta el salario de un empleado de comercio, nadie sostiene que el Sindicato de Comercio fundió un supermercado.
Cuando aumenta el salario de un trabajador petrolero, nadie culpa al sindicato por el precio de los combustibles.
Cuando aumenta el salario de un bancario, nadie afirma que el sindicato fundió un banco.
¿Por qué entonces algunos pretenden instalar que los derechos laborales de los trabajadores de las Cooperativas son la causa de todos los problemas?
Porque resulta mucho más sencillo buscar un culpable que asumir responsabilidades.
En este contexto, y a pocos días de que los asociados vuelvan a elegir democráticamente a las nuevas autoridades de la Cooperativa, creemos indispensable que el debate público se desarrolle con responsabilidad, con datos y con propuestas.
La comunidad necesita conocer cómo se piensa resolver un problema estructural que lleva décadas.
Necesita dirigentes que expliquen cómo garantizarán la sustentabilidad de los servicios públicos.
No necesita discursos que enfrenten a los vecinos con quienes todos los días sostienen esos mismos servicios.
Es tiempo de dejar de buscar culpables donde nunca estuvieron.
Y comenzar a exigir responsabilidades a quienes sí administraron, decidieron y gobernaron.
Porque los trabajadores nunca manejaron la Cooperativa.
Simplemente la sostuvieron con su esfuerzo, incluso en los momentos más difíciles.
Los trabajadores de Luz y Fuerza no son el problema.
Han sido, durante décadas, parte de la solución.
Cuando hubo temporales, estuvieron.
Cuando hubo emergencias, estuvieron.
Cuando hubo cortes, estuvieron.
Cuando faltaban recursos, estuvieron.
Mientras otros discutían, ellos seguían trabajando.
La sociedad merece un debate serio.
Con datos.
Con memoria.
Con responsabilidad.
Y con la verdad.
Porque los números no mienten.
Los trabajadores no fundieron la Cooperativa.
La sostuvieron durante décadas.
Y la seguirán sosteniendo con el mismo compromiso, la misma vocación de servicio y el mismo orgullo con el que lo hicieron siempre.
"Los trabajadores no administraron la Cooperativa. Pero fueron quienes nunca dejaron de sostenerla."
Rogelio Norberto Gonzalez
SECRETARIO SECCIONAL TRELEW
Héctor Rubén González
SECRETARIO GENERAL
SINDICATO REGIONAL DE LUZ Y FUERZA DE LA PATAGONIA

Cada vez que la Cooperativa Eléctrica de Trelew atraviesa una crisis económica, vuelve a aparecer el mismo recurso: buscar un culpable.
Y, casi siempre, el dedo apunta hacia los trabajadores y hacia el Convenio Colectivo de Trabajo de Luz y Fuerza.
Se intenta instalar la idea de que los salarios, los derechos laborales o el Sindicato son los responsables del estado económico de la Cooperativa.
Nada más alejado de la realidad.
Porque cuando se responsabiliza a quienes nunca administraron la Cooperativa, nunca fijaron las tarifas, nunca aprobaron un balance y nunca tomaron una decisión económica, en realidad se está intentando ocultar el verdadero debate.
Y el verdadero debate es otro.
¿Cómo se financian los servicios públicos esenciales cuando durante años las tarifas no alcanzan para cubrir los costos reales de prestación y el Estado no define una política seria y sostenida para el sistema cooperativo?
Antes de emitir opiniones, miremos los números.
Porque los números no tienen ideología.
No hacen política.
No mienten.
La Cooperativa Eléctrica de Trelew, que hoy posee la tarifa eléctrica más baja de la provincia, contaba en 1997 con *357 trabajadores* para prestar servicios a 24.309 usuarios.
Hoy, en 2026, cuenta con 337 trabajadores**, es decir, 20 menos que hace 29 años, mientras que brinda servicios a 39.172 usuarios.
En ese mismo período, la cantidad de usuarios aumentó un 62 %, mientras que la planta de personal disminuyó.
Dicho de otra manera: hace casi tres décadas había un trabajador cada **68 usuarios. Hoy hay aproximadamente un trabajador cada 116 usuarios.
Hay menos trabajadores.
Hay más usuarios.
Hay más infraestructura.
Hay más demanda.
Y hay muchos más servicios que sostener.
Entonces surge una pregunta inevitable:
¿Cómo pueden responsabilizar a los trabajadores por la crisis económica de una Cooperativa cuando hoy trabajan menos personas para atender a muchos más usuarios que hace casi treinta años?
Los datos destruyen ese relato.
Si el problema fueran los trabajadores, la Cooperativa debería tener hoy más empleados que hace treinta años.
Ocurre exactamente lo contrario.
El verdadero problema nunca estuvo en quienes trabajan.
Durante décadas, las Cooperativas de Servicios Públicos del Chubut absorbieron déficits porque las tarifas no acompañaron el crecimiento de los costos reales de prestación de los servicios.
Mientras aumentaban el precio de la energía, de los combustibles, de los materiales, de los insumos, de los repuestos y de toda la estructura necesaria para brindar un servicio público, las Cooperativas continuaban funcionando acumulando déficits y deudas.
No fue una decisión de los trabajadores.
No fue una decisión del Sindicato.
Fue la consecuencia de decisiones políticas que, durante años, evitaron afrontar una discusión de fondo: cómo financiar adecuadamente los servicios públicos esenciales.
Como expresó hace años nuestro Secretario General, Héctor Rubén González:
"La pregunta ya no es qué se va a hacer con las Cooperativas de Servicios Públicos. La verdadera pregunta es qué se va a hacer con los Servicios Públicos de la Provincia del Chubut."
Hoy esa reflexión cobra más vigencia que nunca.
Porque ningún sistema puede sostenerse indefinidamente cuando recauda menos de lo que cuesta prestar los servicios.
Y tampoco puede ocultarse que durante casi veinte meses las tarifas permanecieron sin una recomposición acorde al incremento de los costos.
En ese mismo período aumentó el precio de la energía.
Aumentó el combustible.
Aumentaron los materiales.
Aumentaron los transformadores.
Aumentaron los cables.
Aumentaron los repuestos.
Aumentaron los vehículos.
Aumentó absolutamente todo lo necesario para sostener un servicio público.
¿También es responsabilidad de los trabajadores que durante veinte meses no se hayan tomado las decisiones necesarias para recomponer los ingresos de la Cooperativa?
Por supuesto que no.
Como tampoco es responsabilidad de los trabajadores el crecimiento de la deuda asumida durante las distintas intervenciones de la Cooperativa.
Las decisiones administrativas y financieras que comprometieron el futuro de la institución tienen responsables concretos.
Y esos responsables no son quienes todos los días salen a trabajar para garantizar los servicios públicos.
Los trabajadores no fijan las tarifas.
No administran la Cooperativa.
No integran los Consejos de Administración.
No toman créditos.
No generan endeudamientos.
No elaboran balances.
No deciden inversiones.
No solicitan intervenciones.
No gobiernan los municipios.
No gobiernan la Provincia.
Su responsabilidad es una sola.
Trabajar.
Y lo hacen todos los días.
Con lluvia.
Con viento.
Con nieve.
De madrugada.
Los fines de semana.
Los feriados.
Cuando el resto de la comunidad duerme.
Para que cada hogar tenga energía eléctrica.
Para que funcione el agua potable.
Para que operen las estaciones de bombeo.
Para que funcionen las cloacas.
Para que haya alumbrado público.
Para que los hospitales, las escuelas, las industrias y los comercios puedan desarrollar normalmente sus actividades.
Cuando aumenta el salario de un empleado de comercio, nadie sostiene que el Sindicato de Comercio fundió un supermercado.
Cuando aumenta el salario de un trabajador petrolero, nadie culpa al sindicato por el precio de los combustibles.
Cuando aumenta el salario de un bancario, nadie afirma que el sindicato fundió un banco.
¿Por qué entonces algunos pretenden instalar que los derechos laborales de los trabajadores de las Cooperativas son la causa de todos los problemas?
Porque resulta mucho más sencillo buscar un culpable que asumir responsabilidades.
En este contexto, y a pocos días de que los asociados vuelvan a elegir democráticamente a las nuevas autoridades de la Cooperativa, creemos indispensable que el debate público se desarrolle con responsabilidad, con datos y con propuestas.
La comunidad necesita conocer cómo se piensa resolver un problema estructural que lleva décadas.
Necesita dirigentes que expliquen cómo garantizarán la sustentabilidad de los servicios públicos.
No necesita discursos que enfrenten a los vecinos con quienes todos los días sostienen esos mismos servicios.
Es tiempo de dejar de buscar culpables donde nunca estuvieron.
Y comenzar a exigir responsabilidades a quienes sí administraron, decidieron y gobernaron.
Porque los trabajadores nunca manejaron la Cooperativa.
Simplemente la sostuvieron con su esfuerzo, incluso en los momentos más difíciles.
Los trabajadores de Luz y Fuerza no son el problema.
Han sido, durante décadas, parte de la solución.
Cuando hubo temporales, estuvieron.
Cuando hubo emergencias, estuvieron.
Cuando hubo cortes, estuvieron.
Cuando faltaban recursos, estuvieron.
Mientras otros discutían, ellos seguían trabajando.
La sociedad merece un debate serio.
Con datos.
Con memoria.
Con responsabilidad.
Y con la verdad.
Porque los números no mienten.
Los trabajadores no fundieron la Cooperativa.
La sostuvieron durante décadas.
Y la seguirán sosteniendo con el mismo compromiso, la misma vocación de servicio y el mismo orgullo con el que lo hicieron siempre.
"Los trabajadores no administraron la Cooperativa. Pero fueron quienes nunca dejaron de sostenerla."
Rogelio Norberto Gonzalez
SECRETARIO SECCIONAL TRELEW
Héctor Rubén González
SECRETARIO GENERAL
SINDICATO REGIONAL DE LUZ Y FUERZA DE LA PATAGONIA