"Cada vez vemos chicos más pequeños con ansiedad y autoagresiones"

Profesionales de la Sociedad Argentina de Pediatría advirtieron un crecimiento sostenido de las consultas por problemas de salud mental en niños y adolescentes. Alertan por cuadros de ansiedad desde los 6 años, autolesiones, soledad, exceso de pantallas y la falta de espacios de rehabilitación especializados en la provincia.

05 JUL 2026 - 12:49 | Actualizado 05 JUL 2026 - 13:00

La salud mental de niños y adolescentes dejó de ser una problemática excepcional para transformarse en una realidad cotidiana dentro de los consultorios pediátricos. Lo que hace algunos años aparecía de manera esporádica, hoy forma parte de las consultas habituales y preocupa profundamente a los profesionales de la salud.

Así lo expresó la médica pediatra y especialista en desarrollo infantil Fabia Guillomia, integrante de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), filial Golfo San Jorge, quien describió un escenario que, según sostuvo, exige respuestas interdisciplinarias y un mayor compromiso de las familias y del sistema sanitario.

La profesional explicó en diálogo con Jornada Radio que esa preocupación motivó la realización de una jornada de capacitación denominada "Urgencias subjetivas en la infancia y adolescencia", desarrollada en el auditorio del Colegio Médico, con la participación de pediatras, docentes, estudiantes de Medicina y Enfermería, acompañantes terapéuticos y otros profesionales.

"Lo que intentábamos era establecer un abordaje interdisciplinario para acompañar, evaluar y sostener la salud mental. Esta jornada surge justamente por la alta casuística que tenemos los pediatras en los consultorios", explicó.

Si bien tradicionalmente las consultas se concentraban en adolescentes, Guillomia advirtió que el panorama comenzó a modificarse. "En un principio los casos aparecían principalmente en adolescentes con dificultades de salud mental, pero cada vez se va trasladando más a la infancia. Tenemos niños y niñas cada vez de más corta edad con autoagresiones y heterolesiones que realmente nos movilizan", señaló.

La pediatra reconoció que muchas veces los profesionales sienten que el consultorio resulta insuficiente para contener situaciones de semejante complejidad.

"No sabemos a veces dónde acudir y cómo sostener esta problemática que va mucho más allá del consultorio. Necesitamos trabajar con otros especialistas", afirmó.

La transformación también llegó a la dinámica de atención pediátrica. Guillomia explicó que muchas veces una consulta programada para controlar crecimiento o una enfermedad común termina convirtiéndose en una extensa conversación con la familia.

"Esto no se puede resolver en quince minutos. Muchas veces hay que cerrar la puerta del consultorio, quedarse hablando un rato más y tratar de que las familias empiecen a confiar en el profesional para poder escuchar qué está pasando", sostuvo.

"Encontramos que muchas veces no hay adultos disponibles para esos niños y adolescentes. Ese fue uno de los grandes temas de discusión durante la jornada", indicó.

Chicos criados por las pantallas

Uno de los aspectos que más preocupa a los pediatras es el lugar que hoy ocupan los dispositivos electrónicos en la vida cotidiana.

"Nos encontramos frente a chicos que están muy solos y que obtienen la información de la vida a partir de un celular", advirtió.

Por ese motivo, durante la capacitación también se trabajó sobre el abordaje de los consumos problemáticos, no solo vinculados a sustancias, sino también al uso de la tecnología. "Tenemos que replantearnos dónde estamos los adultos cuando nuestros hijos permanecen encerrados en sus cuartos. Muchas veces no estamos viendo qué les está pasando", reflexionó.

La médica destacó que ningún profesional puede afrontar esta problemática de manera aislada. "El pediatra solo no puede abordar estas situaciones. Tiene que trabajar junto a psicólogos, psiquiatras, la familia y también con las escuelas", expresó. Recordó que niños y adolescentes pasan gran parte de su día dentro de los establecimientos educativos.

"La escuela no solamente cumple una función académica. También es un espacio donde se desarrollan socialmente y donde muchas veces aparecen las primeras señales de que algo está ocurriendo", señaló.

Consultada sobre los recursos disponibles en la zona, Guillomia explicó que existen profesionales para la atención ambulatoria, aunque advirtió una importante carencia en el sistema.

"El único lugar de internación de salud mental pediátrica es el Hospital Regional. No existen instituciones privadas que realicen internaciones de este tipo", explicó.

Sin embargo, aclaró que el verdadero problema aparece después de superar la urgencia.

"El Hospital Regional no es un lugar de rehabilitación. Interna al niño para salir de la crisis, pero después nos preguntamos qué pasa con ese paciente. Ahí es donde encontramos una gran dificultad", sostuvo.

En ese sentido lamentó que prácticamente no existan centros especializados en rehabilitación para niños y adolescentes dentro de la provincia. "Ese es un llamado de atención muy importante para todos", remarcó.

Ansiedad desde los seis años

La pediatra describió un fenómeno que hace algunos años era poco frecuente en la infancia. "Hoy tenemos niños de seis o siete años que llegan con cuadros de ansiedad. Ellos mismos describen palpitaciones, sudoración de las manos, movimientos constantes de las piernas o miedo a ingresar a lugares donde hay mucha gente", explicó.

Muchas veces esos síntomas terminan repercutiendo directamente en la escolaridad. "Después aparece el chico que no quiere ir a la escuela y allí comenzamos a hablar también de deserción escolar por cuadros de ansiedad", indicó. Cuando esos trastornos no reciben tratamiento oportuno, las consecuencias pueden agravarse.

"He tenido pacientes con lesiones provocadas por ellos mismos. También chicos que participan en desafíos que circulan por internet y que implican lastimarse", relató.

Frente a esa realidad, consideró indispensable trabajar sobre la autoestima y el acompañamiento familiar.

La profesional reconoció que uno de los aspectos más dolorosos es la aparición de suicidios en adolescentes. "Eso es lo que más me llama la atención. Son chicos que terminan no encontrando respuestas y toman la decisión de terminar con su vida. Ahí sentimos que llegamos muy tarde", expresó con preocupación.

05 JUL 2026 - 12:49

La salud mental de niños y adolescentes dejó de ser una problemática excepcional para transformarse en una realidad cotidiana dentro de los consultorios pediátricos. Lo que hace algunos años aparecía de manera esporádica, hoy forma parte de las consultas habituales y preocupa profundamente a los profesionales de la salud.

Así lo expresó la médica pediatra y especialista en desarrollo infantil Fabia Guillomia, integrante de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), filial Golfo San Jorge, quien describió un escenario que, según sostuvo, exige respuestas interdisciplinarias y un mayor compromiso de las familias y del sistema sanitario.

La profesional explicó en diálogo con Jornada Radio que esa preocupación motivó la realización de una jornada de capacitación denominada "Urgencias subjetivas en la infancia y adolescencia", desarrollada en el auditorio del Colegio Médico, con la participación de pediatras, docentes, estudiantes de Medicina y Enfermería, acompañantes terapéuticos y otros profesionales.

"Lo que intentábamos era establecer un abordaje interdisciplinario para acompañar, evaluar y sostener la salud mental. Esta jornada surge justamente por la alta casuística que tenemos los pediatras en los consultorios", explicó.

Si bien tradicionalmente las consultas se concentraban en adolescentes, Guillomia advirtió que el panorama comenzó a modificarse. "En un principio los casos aparecían principalmente en adolescentes con dificultades de salud mental, pero cada vez se va trasladando más a la infancia. Tenemos niños y niñas cada vez de más corta edad con autoagresiones y heterolesiones que realmente nos movilizan", señaló.

La pediatra reconoció que muchas veces los profesionales sienten que el consultorio resulta insuficiente para contener situaciones de semejante complejidad.

"No sabemos a veces dónde acudir y cómo sostener esta problemática que va mucho más allá del consultorio. Necesitamos trabajar con otros especialistas", afirmó.

La transformación también llegó a la dinámica de atención pediátrica. Guillomia explicó que muchas veces una consulta programada para controlar crecimiento o una enfermedad común termina convirtiéndose en una extensa conversación con la familia.

"Esto no se puede resolver en quince minutos. Muchas veces hay que cerrar la puerta del consultorio, quedarse hablando un rato más y tratar de que las familias empiecen a confiar en el profesional para poder escuchar qué está pasando", sostuvo.

"Encontramos que muchas veces no hay adultos disponibles para esos niños y adolescentes. Ese fue uno de los grandes temas de discusión durante la jornada", indicó.

Chicos criados por las pantallas

Uno de los aspectos que más preocupa a los pediatras es el lugar que hoy ocupan los dispositivos electrónicos en la vida cotidiana.

"Nos encontramos frente a chicos que están muy solos y que obtienen la información de la vida a partir de un celular", advirtió.

Por ese motivo, durante la capacitación también se trabajó sobre el abordaje de los consumos problemáticos, no solo vinculados a sustancias, sino también al uso de la tecnología. "Tenemos que replantearnos dónde estamos los adultos cuando nuestros hijos permanecen encerrados en sus cuartos. Muchas veces no estamos viendo qué les está pasando", reflexionó.

La médica destacó que ningún profesional puede afrontar esta problemática de manera aislada. "El pediatra solo no puede abordar estas situaciones. Tiene que trabajar junto a psicólogos, psiquiatras, la familia y también con las escuelas", expresó. Recordó que niños y adolescentes pasan gran parte de su día dentro de los establecimientos educativos.

"La escuela no solamente cumple una función académica. También es un espacio donde se desarrollan socialmente y donde muchas veces aparecen las primeras señales de que algo está ocurriendo", señaló.

Consultada sobre los recursos disponibles en la zona, Guillomia explicó que existen profesionales para la atención ambulatoria, aunque advirtió una importante carencia en el sistema.

"El único lugar de internación de salud mental pediátrica es el Hospital Regional. No existen instituciones privadas que realicen internaciones de este tipo", explicó.

Sin embargo, aclaró que el verdadero problema aparece después de superar la urgencia.

"El Hospital Regional no es un lugar de rehabilitación. Interna al niño para salir de la crisis, pero después nos preguntamos qué pasa con ese paciente. Ahí es donde encontramos una gran dificultad", sostuvo.

En ese sentido lamentó que prácticamente no existan centros especializados en rehabilitación para niños y adolescentes dentro de la provincia. "Ese es un llamado de atención muy importante para todos", remarcó.

Ansiedad desde los seis años

La pediatra describió un fenómeno que hace algunos años era poco frecuente en la infancia. "Hoy tenemos niños de seis o siete años que llegan con cuadros de ansiedad. Ellos mismos describen palpitaciones, sudoración de las manos, movimientos constantes de las piernas o miedo a ingresar a lugares donde hay mucha gente", explicó.

Muchas veces esos síntomas terminan repercutiendo directamente en la escolaridad. "Después aparece el chico que no quiere ir a la escuela y allí comenzamos a hablar también de deserción escolar por cuadros de ansiedad", indicó. Cuando esos trastornos no reciben tratamiento oportuno, las consecuencias pueden agravarse.

"He tenido pacientes con lesiones provocadas por ellos mismos. También chicos que participan en desafíos que circulan por internet y que implican lastimarse", relató.

Frente a esa realidad, consideró indispensable trabajar sobre la autoestima y el acompañamiento familiar.

La profesional reconoció que uno de los aspectos más dolorosos es la aparición de suicidios en adolescentes. "Eso es lo que más me llama la atención. Son chicos que terminan no encontrando respuestas y toman la decisión de terminar con su vida. Ahí sentimos que llegamos muy tarde", expresó con preocupación.