Con carpetas repletas de figuritas, álbumes bajo el brazo y largas listas de repetidas y faltantes, decenas de vecinos participaron este sábado de un encuentro de intercambio de figuritas de la Selección Argentina en el patio de la Escuela Nº 138, ubicada en el barrio Los Olmos.
Desde las primeras horas de la tarde comenzaron a llegar familias enteras, grupos de amigos y coleccionistas de todas las edades. Mientras los más chicos recorrían las mesas en busca de las imágenes que les faltaban, los adultos también se sumaban al intercambio, reviviendo una tradición que atraviesa generaciones.
La actividad se desarrolló en un clima de alegría y compañerismo. Cada figurita conseguida despertaba sonrisas, festejos y nuevas negociaciones entre los participantes, que intercambiaban repetidas con el objetivo de completar las páginas del álbum.
Además del intercambio, el encuentro permitió compartir anécdotas, conocer a otros fanáticos de la Selección y fortalecer los lazos entre vecinos. La pasión por el fútbol volvió a demostrar su capacidad para reunir a la comunidad en torno a una actividad sencilla, pero cargada de significado.
Con el entusiasmo intacto y muchas páginas aún por completar, los asistentes ya esperan una nueva jornada de intercambio, convencidos de que la emoción de encontrar la figurita que falta es una experiencia que vale la pena compartir.

Con carpetas repletas de figuritas, álbumes bajo el brazo y largas listas de repetidas y faltantes, decenas de vecinos participaron este sábado de un encuentro de intercambio de figuritas de la Selección Argentina en el patio de la Escuela Nº 138, ubicada en el barrio Los Olmos.
Desde las primeras horas de la tarde comenzaron a llegar familias enteras, grupos de amigos y coleccionistas de todas las edades. Mientras los más chicos recorrían las mesas en busca de las imágenes que les faltaban, los adultos también se sumaban al intercambio, reviviendo una tradición que atraviesa generaciones.
La actividad se desarrolló en un clima de alegría y compañerismo. Cada figurita conseguida despertaba sonrisas, festejos y nuevas negociaciones entre los participantes, que intercambiaban repetidas con el objetivo de completar las páginas del álbum.
Además del intercambio, el encuentro permitió compartir anécdotas, conocer a otros fanáticos de la Selección y fortalecer los lazos entre vecinos. La pasión por el fútbol volvió a demostrar su capacidad para reunir a la comunidad en torno a una actividad sencilla, pero cargada de significado.
Con el entusiasmo intacto y muchas páginas aún por completar, los asistentes ya esperan una nueva jornada de intercambio, convencidos de que la emoción de encontrar la figurita que falta es una experiencia que vale la pena compartir.