El 4 de noviembre de 2024 debía ser un día especial y esperado para Paula Epifane: representando al Sindicato de Trabajadores Judiciales del Chubut por primera vez integraría el tribunal de un concurso para un cargo en la Asesoría de Familia del Ministerio de la Defensa Pública en Esquel. Con su embarazo de 20 semanas estaba ansiosa. Pero todo terminó al revés.
Este jueves la abogada declaró por Zoom en el jury contra su exjefe Hugo Sánchez, a quien denunció por múltiples maltratos. Su caso reveló otros y disparó el sumario que sentó a Sánchez en el banquillo de la sala de audiencias del Superior Tribunal de Justicia.

Relató que esa mañana de 2024 se sentó con el abogado adjunto Miguel Contreras y pensaron una lista de preguntas para los postulantes. Cuando Sánchez llegó, le hicieron la propuesta. Le cayó muy mal. “Su respuesta fue totalmente intempestiva: me levantó la voz y comenzó a agredirme violentamente con un monólogo de agresiones humillantes e injuriantes”. Aunque estaba Contreras sintió que la agresión gratis era para ella.
“Las manos de Sánchez se pusieron coloradas y yo no entendía qué estaba pasando”, describió en la audiencia en Rawson. “Me preguntaba por qué ponía carita y me decía que debía aprender a callarme. Siempre remarcó eso de rendirle tributo”. Él sabía que estaba embarazada.
Según la acusación la intimidó con frases como "¿Ya te empacaste?", "¿No se te puede decir nada a vos?", "Sos una desagradecida, deberías aprender a callarte más la boca", "Estas acá gracias a mí".
“En ese momento me quebré completamente”, declaró Epifane. “Tenía nudos en la garganta y el estómago por no poder contestarle nada por ser hombre y tener un cargo alto. Me callé la boca”.
Según la abogada, “lloré desconsolada y se dio cuenta de que había cruzado todos los límites, como otras veces”.
Ante la agresión, Contreras ensayó una mediación: "Bueno paren, sigamos con esto". Pero lejos de cesar, Sánchez le dijo a la abogada que lloraba: "Bueno Paulita, dale, ¿qué pregunta querés hacer?". Pero a ella ya no le interesaba participar de nada.
Epifane corrió “desesperada” a encerrarse al baño. “Buscaba un lugar que me resguardara de ese hombre, de su presencia y de su maltrato. Tenía ganas de irme y de no volver nunca más, de renunciar al otro día”.
Una compañera de trabajo la contuvo. Los gritos se habían escuchado en toda la oficina. “Tenía la cara desfigurada pero nadie se sorprendió. Era moneda corriente que tuviera conflictos con mujeres, que además los contaba él mismo”, le dijo al Tribunal.
Al final de la jornada salió de la oficina a la calle y se topó con Sánchez. La trató de “Paulita”, le ofreció llevarla a su casa. “Me corrió un frío por la espalda porque este hombre no se daba cuenta de nada, no registraba lo que había sucedido”. Admitió que siempre le reprochó a Contreras no haberla cuidado ni defendido del ataque.
La abogada sentía que todo era injusto, que se había deslomado por ese cargo pero que el desprecio de su jefe la empujaba a abandonar. “Al otro día regresé descompuesta pero cuando me enteré que Sánchez no iba a trabajar fue como respirar aire puro”.
Epifane debió decidir entre intentar recomponer relaciones o jugarse y denunciar a un jefe, “con todas las de perder”. Eligió lo difícil. Luego tuvo licencia por largo tratamiento y jamás volvió a verlo.
“Siempre se burlaba de todos y de todas”, relató la denunciante en el jury. “Teníacomentarios desubicados y desafortunados. Cuando le conté que esperaba un hijo me dijo ´Te embarazaste justo antes de que te diera el cargo de abogada adjunta´. No podía decirle nada porque te atacaba de modo horrible”.
“Su violencia siempre iba dirigida a las mujeres –remarcó Epifane-. Los hombres quedaban afuera. Era muy común maltratarte y luego pedirte disculpas”.
Fotos: Sergio Esparza

El 4 de noviembre de 2024 debía ser un día especial y esperado para Paula Epifane: representando al Sindicato de Trabajadores Judiciales del Chubut por primera vez integraría el tribunal de un concurso para un cargo en la Asesoría de Familia del Ministerio de la Defensa Pública en Esquel. Con su embarazo de 20 semanas estaba ansiosa. Pero todo terminó al revés.
Este jueves la abogada declaró por Zoom en el jury contra su exjefe Hugo Sánchez, a quien denunció por múltiples maltratos. Su caso reveló otros y disparó el sumario que sentó a Sánchez en el banquillo de la sala de audiencias del Superior Tribunal de Justicia.

Relató que esa mañana de 2024 se sentó con el abogado adjunto Miguel Contreras y pensaron una lista de preguntas para los postulantes. Cuando Sánchez llegó, le hicieron la propuesta. Le cayó muy mal. “Su respuesta fue totalmente intempestiva: me levantó la voz y comenzó a agredirme violentamente con un monólogo de agresiones humillantes e injuriantes”. Aunque estaba Contreras sintió que la agresión gratis era para ella.
“Las manos de Sánchez se pusieron coloradas y yo no entendía qué estaba pasando”, describió en la audiencia en Rawson. “Me preguntaba por qué ponía carita y me decía que debía aprender a callarme. Siempre remarcó eso de rendirle tributo”. Él sabía que estaba embarazada.
Según la acusación la intimidó con frases como "¿Ya te empacaste?", "¿No se te puede decir nada a vos?", "Sos una desagradecida, deberías aprender a callarte más la boca", "Estas acá gracias a mí".
“En ese momento me quebré completamente”, declaró Epifane. “Tenía nudos en la garganta y el estómago por no poder contestarle nada por ser hombre y tener un cargo alto. Me callé la boca”.
Según la abogada, “lloré desconsolada y se dio cuenta de que había cruzado todos los límites, como otras veces”.
Ante la agresión, Contreras ensayó una mediación: "Bueno paren, sigamos con esto". Pero lejos de cesar, Sánchez le dijo a la abogada que lloraba: "Bueno Paulita, dale, ¿qué pregunta querés hacer?". Pero a ella ya no le interesaba participar de nada.
Epifane corrió “desesperada” a encerrarse al baño. “Buscaba un lugar que me resguardara de ese hombre, de su presencia y de su maltrato. Tenía ganas de irme y de no volver nunca más, de renunciar al otro día”.
Una compañera de trabajo la contuvo. Los gritos se habían escuchado en toda la oficina. “Tenía la cara desfigurada pero nadie se sorprendió. Era moneda corriente que tuviera conflictos con mujeres, que además los contaba él mismo”, le dijo al Tribunal.
Al final de la jornada salió de la oficina a la calle y se topó con Sánchez. La trató de “Paulita”, le ofreció llevarla a su casa. “Me corrió un frío por la espalda porque este hombre no se daba cuenta de nada, no registraba lo que había sucedido”. Admitió que siempre le reprochó a Contreras no haberla cuidado ni defendido del ataque.
La abogada sentía que todo era injusto, que se había deslomado por ese cargo pero que el desprecio de su jefe la empujaba a abandonar. “Al otro día regresé descompuesta pero cuando me enteré que Sánchez no iba a trabajar fue como respirar aire puro”.
Epifane debió decidir entre intentar recomponer relaciones o jugarse y denunciar a un jefe, “con todas las de perder”. Eligió lo difícil. Luego tuvo licencia por largo tratamiento y jamás volvió a verlo.
“Siempre se burlaba de todos y de todas”, relató la denunciante en el jury. “Teníacomentarios desubicados y desafortunados. Cuando le conté que esperaba un hijo me dijo ´Te embarazaste justo antes de que te diera el cargo de abogada adjunta´. No podía decirle nada porque te atacaba de modo horrible”.
“Su violencia siempre iba dirigida a las mujeres –remarcó Epifane-. Los hombres quedaban afuera. Era muy común maltratarte y luego pedirte disculpas”.
Fotos: Sergio Esparza