Por Esteban Gallo
Jornada Web expuso en la columna del domingo pasado, con la rigurosidad periodística que lo distingue, lo que realmente se esconde detrás de la modificación del régimen de Zona Fría, sancionada recientemente por el Congreso nacional.
Por un lado, la normativa elimina los subsidios de gas para las familias de las zonas con temperatura más bajas del país, que se traducirá en tarifazos despiadados que golpearán a más de 3 millones de usuarios.
Las provincias más castigadas serán San Luis, Mendoza, Córdoba, Santa Fe y lógicamente, toda la región patagónica.
La perversidad del gobierno de Milei no tiene límites. No conforme con el daño que les ha hecho a los jubilados, a los discapacitados, a la salud pública, a la educación, a la ciencia, a los sectores más frágiles de la sociedad, ahora arremete contra un mecanismo de compensación que se creó para favorecer a regiones como la nuestra, que arrastra desigualdades y asimetrías históricas.
Pero hay otro lado del asunto, que es igual de repugnante que el mencionado anteriormente.
El proyecto libertario incluye un artículo para compensar y eventualmente condonar deudas multimillonarias que las distribuidoras eléctricas mantienen con la empresa mayorista CAMMESA desde los años de congelamiento tarifario. Edenor y Edesur, son dos de las compañías beneficiadas, que, según el análisis efectuado por legisladores opositores, recibirían por parte del Estado Nacional una condonación de deuda de U$ 1.800 millones.
No hace falta demasiada interpretación: el gobierno prioriza a los grandes grupos económicos mientras los sectores populares cargan con los costos del ajuste.
Se llega a esta situación como consecuencia del posicionamiento francamente vergonzoso de algunos legisladores nacionales.
A Maira Frias y César Treffinger hay que reconocerles la coherencia: siempre votan en contra de los intereses de la gente.
El otro diputado que votó a favor del proyecto del gobierno de Milei fue Jorge “Loma” Ávila, cuyas convicciones parecen haberse vuelto negociables.
Triste paradoja. Mientras levantan la mano con premura para atender la situación de las grandes distribuidoras porteñas, ninguno de los tres, Maira Frias, César Treffinger y Jorge Ávila, han manifestado el más mínimo interés por la situación de las Cooperativas eléctricas de las ciudades en las que viven y de los usuarios a los que deberían representar.
Si las poderosas EDENOR y EDESUR están en emergencia y necesitan que el Estado nacional les condone las deudas, ¿Qué queda para las cooperativas de Chubut, endeudadas hasta el cuello, sin financiamiento ni apoyo político para hacer las obras de infraestructura que necesitan y asfixiadas por los costos desorbitantes que les cobra CAMMESSA?
¿No sería razonable que las Cooperativas de nuestra provincia también pudiesen acceder a un esquema de beneficio del mismo tenor para salir de la crisis terminal en las que se encuentran?
¿A quienes defienden nuestros legisladores?
¿Dónde está la dirigencia política de Chubut, que también mira para otro lado y brilla por su ausencia?
Si primara la responsabilidad, ya debería haberse conformado una mesa de trabajo, encabezada por las máximas autoridades de esta provincia, en la que el gobernador, los intendentes, los legisladores nacionales y los partidos políticos definieran una estrategia común para que las cooperativas de Chubut sean tratados por el gobierno nacional con la misma vara con la que se mide la situación de EDENOR, EDESUR, y las empresas del GRUPO DESA: EDEA, EDELAP, EDEN, EDES y la mar en coche.
Podrían sumarse también los concejales de Trelew, que lo único que hacen es oponerse a las readecuaciones tarifarias, pero a los que, la situación de fondo de la empresa de servicios públicos les importa un carajo.
Mientras tanto, los usuarios de Chubut reciben cachetazos por todos lados.
Pérdida de beneficios y aumento del gas, para complacer a las distribuidoras de energía del área metropolitana, mientras las nuestras se caen a pedazos.
La historia se repite: Ganan siempre los mismos, y pagan los de ,siempre. “Los hijos de la pavota” no cambian de domicilio.

Por Esteban Gallo
Jornada Web expuso en la columna del domingo pasado, con la rigurosidad periodística que lo distingue, lo que realmente se esconde detrás de la modificación del régimen de Zona Fría, sancionada recientemente por el Congreso nacional.
Por un lado, la normativa elimina los subsidios de gas para las familias de las zonas con temperatura más bajas del país, que se traducirá en tarifazos despiadados que golpearán a más de 3 millones de usuarios.
Las provincias más castigadas serán San Luis, Mendoza, Córdoba, Santa Fe y lógicamente, toda la región patagónica.
La perversidad del gobierno de Milei no tiene límites. No conforme con el daño que les ha hecho a los jubilados, a los discapacitados, a la salud pública, a la educación, a la ciencia, a los sectores más frágiles de la sociedad, ahora arremete contra un mecanismo de compensación que se creó para favorecer a regiones como la nuestra, que arrastra desigualdades y asimetrías históricas.
Pero hay otro lado del asunto, que es igual de repugnante que el mencionado anteriormente.
El proyecto libertario incluye un artículo para compensar y eventualmente condonar deudas multimillonarias que las distribuidoras eléctricas mantienen con la empresa mayorista CAMMESA desde los años de congelamiento tarifario. Edenor y Edesur, son dos de las compañías beneficiadas, que, según el análisis efectuado por legisladores opositores, recibirían por parte del Estado Nacional una condonación de deuda de U$ 1.800 millones.
No hace falta demasiada interpretación: el gobierno prioriza a los grandes grupos económicos mientras los sectores populares cargan con los costos del ajuste.
Se llega a esta situación como consecuencia del posicionamiento francamente vergonzoso de algunos legisladores nacionales.
A Maira Frias y César Treffinger hay que reconocerles la coherencia: siempre votan en contra de los intereses de la gente.
El otro diputado que votó a favor del proyecto del gobierno de Milei fue Jorge “Loma” Ávila, cuyas convicciones parecen haberse vuelto negociables.
Triste paradoja. Mientras levantan la mano con premura para atender la situación de las grandes distribuidoras porteñas, ninguno de los tres, Maira Frias, César Treffinger y Jorge Ávila, han manifestado el más mínimo interés por la situación de las Cooperativas eléctricas de las ciudades en las que viven y de los usuarios a los que deberían representar.
Si las poderosas EDENOR y EDESUR están en emergencia y necesitan que el Estado nacional les condone las deudas, ¿Qué queda para las cooperativas de Chubut, endeudadas hasta el cuello, sin financiamiento ni apoyo político para hacer las obras de infraestructura que necesitan y asfixiadas por los costos desorbitantes que les cobra CAMMESSA?
¿No sería razonable que las Cooperativas de nuestra provincia también pudiesen acceder a un esquema de beneficio del mismo tenor para salir de la crisis terminal en las que se encuentran?
¿A quienes defienden nuestros legisladores?
¿Dónde está la dirigencia política de Chubut, que también mira para otro lado y brilla por su ausencia?
Si primara la responsabilidad, ya debería haberse conformado una mesa de trabajo, encabezada por las máximas autoridades de esta provincia, en la que el gobernador, los intendentes, los legisladores nacionales y los partidos políticos definieran una estrategia común para que las cooperativas de Chubut sean tratados por el gobierno nacional con la misma vara con la que se mide la situación de EDENOR, EDESUR, y las empresas del GRUPO DESA: EDEA, EDELAP, EDEN, EDES y la mar en coche.
Podrían sumarse también los concejales de Trelew, que lo único que hacen es oponerse a las readecuaciones tarifarias, pero a los que, la situación de fondo de la empresa de servicios públicos les importa un carajo.
Mientras tanto, los usuarios de Chubut reciben cachetazos por todos lados.
Pérdida de beneficios y aumento del gas, para complacer a las distribuidoras de energía del área metropolitana, mientras las nuestras se caen a pedazos.
La historia se repite: Ganan siempre los mismos, y pagan los de ,siempre. “Los hijos de la pavota” no cambian de domicilio.