Enorme tristeza y dolor causó el fallecimiento en las últimas horas de Hugo Ezio Hernández, conocido por todos como el “Negro”, un destacadísimo locutor de Chubut que durante muchos años trabajó en la vieja FM Tiempo de Trelew (hoy Jornada Radio), y que desde hacía muchos años era la voz comercial de las transmisiones deportivas de LU 20, entre otras actividades.
Llegado de Buenos Aires, recibido de profesor de Educación Física pero siempre vinculado a los medios, tanto como locutor como productor comercial, el “Negro” Hernández se ganó el respeto personal y profesional de todos los que lo conocieron por su calidad laboral y por ser una gran persona, además de ejercer un optimismo sin límites a pesar de los duros momentos que le puso la vida en su camino.

Esposo de “Poly”, padre, abuelo, amigo de sus amigos, Hugo se había jubilado en su actividad como docente pero seguía adelante sin cesar con su gran pasión: la radio.
Hoy, todos los que lo conocieron y disfrutaron de su calidez y profesionalismo, lo despiden con tristeza, por supuesto, pero con todos los honores que se merece alguien que se ganó un lugar en el cielo.

Enorme tristeza y dolor causó el fallecimiento en las últimas horas de Hugo Ezio Hernández, conocido por todos como el “Negro”, un destacadísimo locutor de Chubut que durante muchos años trabajó en la vieja FM Tiempo de Trelew (hoy Jornada Radio), y que desde hacía muchos años era la voz comercial de las transmisiones deportivas de LU 20, entre otras actividades.
Llegado de Buenos Aires, recibido de profesor de Educación Física pero siempre vinculado a los medios, tanto como locutor como productor comercial, el “Negro” Hernández se ganó el respeto personal y profesional de todos los que lo conocieron por su calidad laboral y por ser una gran persona, además de ejercer un optimismo sin límites a pesar de los duros momentos que le puso la vida en su camino.

Esposo de “Poly”, padre, abuelo, amigo de sus amigos, Hugo se había jubilado en su actividad como docente pero seguía adelante sin cesar con su gran pasión: la radio.
Hoy, todos los que lo conocieron y disfrutaron de su calidez y profesionalismo, lo despiden con tristeza, por supuesto, pero con todos los honores que se merece alguien que se ganó un lugar en el cielo.