Candela Hualpa comparte el universo de García-Pelayo

Luego de la proyección del documental “Cine-Sexo-Juego” en el BAFICI 27m, La realizadora trelewense habló con Jornada sobre cine y el gran artista retratado.

30 ABR 2026 - 19:06 | Actualizado 30 ABR 2026 - 19:20

Por Pedro Méndez / Redacción jornada

La joven trelewense, Candela Hualpa, es directora y cineasta destacada por su formación en la Escuela de Cine de Chubut y la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica).Su último trabajo es "Cine Sexo Juego" (2026): Cortometraje seleccionado y proyectado en el BAFICI 2026 en la sección Cine sobre Cine.

En su lista de realizaciones figuran "Fugitivos en la Patagonia", un proyecto seleccionado en el concurso Raymundo Gleyzer en 2025.
En "Mujeres de Tandil 1 (Niñas 3)": colaboró con Gonzalo García-Pelayo (2025/2026).Y, de sus inicios, se destaca "Dos Euros". Un cortometraje escrito y dirigido por ella a los 15 años, por el cual recibió una Mención Especial en la 8va Edición del Festival Internacional de Cine de Puerto Madryn (MAFICI) en la sección Mujeres en Foco.

Sin dudas, estamos ante una de las nuevas protagonistas del cine patagónico.Luego del estreno del documental “Cine-Sexo-Juego” sobre Gonzalo García-Pelayo de la realizadora dialogó, en exclusiva con Diario Jornada.

- Más allá de quién es García-Pelayo, ¿qué fue lo que a vos te hizo decir “esto lo tengo que contar”?

- Gonzalo me inspiró porque es una historia de un éxito del que no se habla tanto. No prioriza los números, ni hace películas para ganar dinero. Gana dinero para hacer películas.Nos recuerda a todos lo lúdico del arte, y que lo importante no es llenar salas, sino estar conformes y compartirlo con quienes se interesan, aunque no sean tantos. Estamos tan acostumbrados a ver el cine (que, creo yo, es el arte más caro) desde las limitaciones que nos impone una industria menguada, sin apoyo, desmotivadora, que a veces lo único que se puede ver es la desilusión.

Te quedas tanto en tu mente que no logras hacer nada. A veces tendemos a ser perfeccionistas, nos quedamos años y años con una idea, y tal vez nunca sale a la luz, por miedo al fracaso.Pelayo no le tiene miedo al fracaso, lo invita con brazos abiertos porque sabe que es el precio del éxito, del juego, y de no tener ningún proyecto en el cajón.

- García-Pelayo parece moverse desde el azar, desde no controlar. ¿fue un esfuerzo extra trabajar como directora en el retrato de alguien como él, sin intentar ordenarlo demasiado?.

- Afronté el cortometraje del modo que me manejo yo como directora, con investigación exhaustiva, cobertura constante, reuniones, conversaciones, todo. Fueron meses de filmación intermitente, tenía horas y horas de material. Él no lo podía creer. Cuánto tardábamos en setear plano, cuánto filmábamos.

Nos preguntaba cómo íbamos a hacer para que queden ocho minutos. Aprendí mucho en el proceso, y aunque empecé filmando de la manera perfeccionista en la que nos enseñan, durante el rodaje dejé espacio para la improvisación y la experimentación.Eso sí, solo cuando sabía que ya tenía lo que quería. Sigo siendo fiel a mis modos de trabajo planificados, aunque aprendí a dejarme llevar un poco más.


- El documental dura apenas ocho minutos. ¿Sentiste ese límite como una restricción o como una forma coherente de acercarte a su universo?.

- Es el límite de tiempo que nos daba la pauta. Al principio sentimos que era una limitación, que nos cortaban las alas.Pero tuve el privilegio de tener dos grandes tutoras de la ENERC, Vanessa Ragone y Mariana Bomba, que nos hicieron darnos cuenta de que esta limitación nos jugaba a favor. Nos permitió no perder de vista lo fundamental, y ejercitar nuestra capacidad de síntesis.

Si no, corríamos el riesgo de querer contarlo todo, irnos por las ramas y perder el foco. Mirando hacia atrás, todo lo que sacamos era innecesario, porque el cortometraje funciona perfecto como está.Me gusta que la gente cuando lo termina diga que se quedó con ganas de más. Siempre es mejor que quedarse con ganas de menos.

- ¿Qué partes de García-Pelayo —o de tu mirada sobre él— quedaron fuera del corte final?.

- Demasiadas. El cortometraje, por su breve duración, tuvo que enfocarse en lo que más nos interesaba. Él como cineasta, como jugador profesional, su filosofía de vida.No se menciona que tiene una editorial, una familia enorme, ni su próspera carrera como productor musical, aunque nos nutrimos de todo eso para filmar.Es más, aunque no lo mencionamos, la música que se escucha en el cortometraje es suya.

- Él dice que busca “que la vida entre por la cámara”. ¿Cómo se traduce eso en las decisiones, en el momento a momento y en la tarea concreta de filmar?.

- Para decirlo en criollo, no se hace drama. Gonzalo quiere verdad en sus películas. Habiendo filmado una película suya como protagonista y montajista, él funciona un poco como organizador general.Tiene ideas, pero deja que cada uno de los creativos en su equipo ponga su impronta, y aprecia cada una de ellas. No se muere por ser el creador máximo de "su" película.

Se divierte y deja espacio a todos para explorar. Esto no significa que no tenga criterio, cuando algo le parece importante lo deja claro y eso se respeta.Pero no se trata de egos para él, se trata de hacer cine y punto. Es muy refrescante. Le pareció que mi colaboración en nuestra película había sido tal que me ofreció figurar como codirectora.Lo rechacé por cuestiones burocráticas, pero esa oferta no es algo que pasa con frecuencia, la gente del ámbito tiende a ser más resguardada con su ego y su arte.

- ¿Qué significa que una película tan ligada a lo libre y lo intuitivo encuentre lugar en un festival como el BAFICI?.

- El BAFICI es un festival que aprecia el cine independiente. Regularmente programa obras que no entran en cánones comerciales. Me parece totalmente natural la progresión, y muy bienvenida, porque es un festival que no ha perdido su fuerza en estos momentos difíciles. Le agradezco mucho por seguir dando espacios a cine realmente independiente.

- Después de ver el trabajo terminado, ¿te queda más la sensación de haber entendido a García-Pelayo o de haber aceptado que no hace falta entenderlo?.

- Creo que pudimos tener un entendimiento mutuo muy profundo, aunque seamos de generaciones muy separadas, con estilos muy distintos.
Somos un par muy desparejo, pero siento que llegué a conocer mucho de él. Mucho del resto queda como misterio, pero si entendí que es una persona con una mente diferente al resto, que nunca va a dejar de sorprender.

Y eso es lo que más me llevo, no intentar bajarlo a papel con simplificaciones, porque lo más lindo es dejar que te lleve, aunque no comprendas mientras caminas, al final siempre agradeces haber sido parte.

30 ABR 2026 - 19:06

Por Pedro Méndez / Redacción jornada

La joven trelewense, Candela Hualpa, es directora y cineasta destacada por su formación en la Escuela de Cine de Chubut y la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica).Su último trabajo es "Cine Sexo Juego" (2026): Cortometraje seleccionado y proyectado en el BAFICI 2026 en la sección Cine sobre Cine.

En su lista de realizaciones figuran "Fugitivos en la Patagonia", un proyecto seleccionado en el concurso Raymundo Gleyzer en 2025.
En "Mujeres de Tandil 1 (Niñas 3)": colaboró con Gonzalo García-Pelayo (2025/2026).Y, de sus inicios, se destaca "Dos Euros". Un cortometraje escrito y dirigido por ella a los 15 años, por el cual recibió una Mención Especial en la 8va Edición del Festival Internacional de Cine de Puerto Madryn (MAFICI) en la sección Mujeres en Foco.

Sin dudas, estamos ante una de las nuevas protagonistas del cine patagónico.Luego del estreno del documental “Cine-Sexo-Juego” sobre Gonzalo García-Pelayo de la realizadora dialogó, en exclusiva con Diario Jornada.

- Más allá de quién es García-Pelayo, ¿qué fue lo que a vos te hizo decir “esto lo tengo que contar”?

- Gonzalo me inspiró porque es una historia de un éxito del que no se habla tanto. No prioriza los números, ni hace películas para ganar dinero. Gana dinero para hacer películas.Nos recuerda a todos lo lúdico del arte, y que lo importante no es llenar salas, sino estar conformes y compartirlo con quienes se interesan, aunque no sean tantos. Estamos tan acostumbrados a ver el cine (que, creo yo, es el arte más caro) desde las limitaciones que nos impone una industria menguada, sin apoyo, desmotivadora, que a veces lo único que se puede ver es la desilusión.

Te quedas tanto en tu mente que no logras hacer nada. A veces tendemos a ser perfeccionistas, nos quedamos años y años con una idea, y tal vez nunca sale a la luz, por miedo al fracaso.Pelayo no le tiene miedo al fracaso, lo invita con brazos abiertos porque sabe que es el precio del éxito, del juego, y de no tener ningún proyecto en el cajón.

- García-Pelayo parece moverse desde el azar, desde no controlar. ¿fue un esfuerzo extra trabajar como directora en el retrato de alguien como él, sin intentar ordenarlo demasiado?.

- Afronté el cortometraje del modo que me manejo yo como directora, con investigación exhaustiva, cobertura constante, reuniones, conversaciones, todo. Fueron meses de filmación intermitente, tenía horas y horas de material. Él no lo podía creer. Cuánto tardábamos en setear plano, cuánto filmábamos.

Nos preguntaba cómo íbamos a hacer para que queden ocho minutos. Aprendí mucho en el proceso, y aunque empecé filmando de la manera perfeccionista en la que nos enseñan, durante el rodaje dejé espacio para la improvisación y la experimentación.Eso sí, solo cuando sabía que ya tenía lo que quería. Sigo siendo fiel a mis modos de trabajo planificados, aunque aprendí a dejarme llevar un poco más.


- El documental dura apenas ocho minutos. ¿Sentiste ese límite como una restricción o como una forma coherente de acercarte a su universo?.

- Es el límite de tiempo que nos daba la pauta. Al principio sentimos que era una limitación, que nos cortaban las alas.Pero tuve el privilegio de tener dos grandes tutoras de la ENERC, Vanessa Ragone y Mariana Bomba, que nos hicieron darnos cuenta de que esta limitación nos jugaba a favor. Nos permitió no perder de vista lo fundamental, y ejercitar nuestra capacidad de síntesis.

Si no, corríamos el riesgo de querer contarlo todo, irnos por las ramas y perder el foco. Mirando hacia atrás, todo lo que sacamos era innecesario, porque el cortometraje funciona perfecto como está.Me gusta que la gente cuando lo termina diga que se quedó con ganas de más. Siempre es mejor que quedarse con ganas de menos.

- ¿Qué partes de García-Pelayo —o de tu mirada sobre él— quedaron fuera del corte final?.

- Demasiadas. El cortometraje, por su breve duración, tuvo que enfocarse en lo que más nos interesaba. Él como cineasta, como jugador profesional, su filosofía de vida.No se menciona que tiene una editorial, una familia enorme, ni su próspera carrera como productor musical, aunque nos nutrimos de todo eso para filmar.Es más, aunque no lo mencionamos, la música que se escucha en el cortometraje es suya.

- Él dice que busca “que la vida entre por la cámara”. ¿Cómo se traduce eso en las decisiones, en el momento a momento y en la tarea concreta de filmar?.

- Para decirlo en criollo, no se hace drama. Gonzalo quiere verdad en sus películas. Habiendo filmado una película suya como protagonista y montajista, él funciona un poco como organizador general.Tiene ideas, pero deja que cada uno de los creativos en su equipo ponga su impronta, y aprecia cada una de ellas. No se muere por ser el creador máximo de "su" película.

Se divierte y deja espacio a todos para explorar. Esto no significa que no tenga criterio, cuando algo le parece importante lo deja claro y eso se respeta.Pero no se trata de egos para él, se trata de hacer cine y punto. Es muy refrescante. Le pareció que mi colaboración en nuestra película había sido tal que me ofreció figurar como codirectora.Lo rechacé por cuestiones burocráticas, pero esa oferta no es algo que pasa con frecuencia, la gente del ámbito tiende a ser más resguardada con su ego y su arte.

- ¿Qué significa que una película tan ligada a lo libre y lo intuitivo encuentre lugar en un festival como el BAFICI?.

- El BAFICI es un festival que aprecia el cine independiente. Regularmente programa obras que no entran en cánones comerciales. Me parece totalmente natural la progresión, y muy bienvenida, porque es un festival que no ha perdido su fuerza en estos momentos difíciles. Le agradezco mucho por seguir dando espacios a cine realmente independiente.

- Después de ver el trabajo terminado, ¿te queda más la sensación de haber entendido a García-Pelayo o de haber aceptado que no hace falta entenderlo?.

- Creo que pudimos tener un entendimiento mutuo muy profundo, aunque seamos de generaciones muy separadas, con estilos muy distintos.
Somos un par muy desparejo, pero siento que llegué a conocer mucho de él. Mucho del resto queda como misterio, pero si entendí que es una persona con una mente diferente al resto, que nunca va a dejar de sorprender.

Y eso es lo que más me llevo, no intentar bajarlo a papel con simplificaciones, porque lo más lindo es dejar que te lleve, aunque no comprendas mientras caminas, al final siempre agradeces haber sido parte.