En un momento que parece salido de la ciencia ficción, el astronauta Reid Wiseman, comandante de la misión Artemis II, capturó con su propio iPhone una escena jamás vista: la Tierra desapareciendo lentamente detrás del horizonte lunar. Lo llamó “la puesta de la Tierra”, y su registro logró algo poco frecuente incluso en la era espacial: asombrar al mundo entero.
Aunque los astrónomos suelen aclarar que el Sol nunca “se pone” realmente, sino que es la Tierra la que se mueve, la humanidad sigue aferrándose a esa imagen poética. Wiseman tomó esa misma licencia y la llevó más allá, rebautizando el fenómeno desde una perspectiva completamente nueva: la de un ser humano observando su propio planeta ocultarse desde la Luna.
El video fue grabado justo antes de que la nave Orión se deslizara detrás de la cara oculta del satélite. Desde allí, a más de 406.000 kilómetros de distancia, el astronauta registró un espectáculo cósmico único. El borde lunar avanzando hasta cubrir por completo la Tierra, en un juego de sombras y movimientos que rara vez puede apreciarse, y nunca así.
“Es una oportunidad única en la vida… como ver un atardecer en la playa, pero desde el asiento más extraño del cosmos”, escribió Wiseman al compartir el video. En la grabación se escucha el sonido ambiente de la nave y el entusiasmo de la tripulación, mientras otros astronautas capturan imágenes con equipos profesionales. Él, en cambio, optó por algo más simple: su teléfono. “El iPhone tenía el tamaño perfecto para la escotilla. Esto está sin recortar, sin editar, con un zoom de 8x, muy cercano a lo que ve el ojo humano”, explicó.
El fenómeno que logró registrar invierte la lógica habitual: si desde la Tierra vemos el “limbo lunar” (el borde visible de la Luna), esta vez fue la Luna la que ocultó a la Tierra. Y poco después, como si el universo quisiera completar la escena, ocurrió lo contrario: un “amanecer terrestre”, cuando el planeta volvió a asomarse en el horizonte.
La experiencia no terminó ahí. La tripulación también fue testigo de un eclipse solar desde el espacio, sumando otra capa de asombro a una misión que ya había hecho historia por ser una de las más extensas jamás realizadas por humanos.
Más allá de los datos científicos recolectados, este video casero ofreció una nueva forma de mirar nuestro lugar en el universo. Sin filtros, sin edición, con voces sorprendidas de fondo, el registro transmite la emoción genuina de quienes vieron lo que nadie había visto antes.
“¡Mirá eso!”, se escucha repetir a Wiseman. Y, por un instante, todo el planeta parece mirar con él.

En un momento que parece salido de la ciencia ficción, el astronauta Reid Wiseman, comandante de la misión Artemis II, capturó con su propio iPhone una escena jamás vista: la Tierra desapareciendo lentamente detrás del horizonte lunar. Lo llamó “la puesta de la Tierra”, y su registro logró algo poco frecuente incluso en la era espacial: asombrar al mundo entero.
Aunque los astrónomos suelen aclarar que el Sol nunca “se pone” realmente, sino que es la Tierra la que se mueve, la humanidad sigue aferrándose a esa imagen poética. Wiseman tomó esa misma licencia y la llevó más allá, rebautizando el fenómeno desde una perspectiva completamente nueva: la de un ser humano observando su propio planeta ocultarse desde la Luna.
El video fue grabado justo antes de que la nave Orión se deslizara detrás de la cara oculta del satélite. Desde allí, a más de 406.000 kilómetros de distancia, el astronauta registró un espectáculo cósmico único. El borde lunar avanzando hasta cubrir por completo la Tierra, en un juego de sombras y movimientos que rara vez puede apreciarse, y nunca así.
“Es una oportunidad única en la vida… como ver un atardecer en la playa, pero desde el asiento más extraño del cosmos”, escribió Wiseman al compartir el video. En la grabación se escucha el sonido ambiente de la nave y el entusiasmo de la tripulación, mientras otros astronautas capturan imágenes con equipos profesionales. Él, en cambio, optó por algo más simple: su teléfono. “El iPhone tenía el tamaño perfecto para la escotilla. Esto está sin recortar, sin editar, con un zoom de 8x, muy cercano a lo que ve el ojo humano”, explicó.
El fenómeno que logró registrar invierte la lógica habitual: si desde la Tierra vemos el “limbo lunar” (el borde visible de la Luna), esta vez fue la Luna la que ocultó a la Tierra. Y poco después, como si el universo quisiera completar la escena, ocurrió lo contrario: un “amanecer terrestre”, cuando el planeta volvió a asomarse en el horizonte.
La experiencia no terminó ahí. La tripulación también fue testigo de un eclipse solar desde el espacio, sumando otra capa de asombro a una misión que ya había hecho historia por ser una de las más extensas jamás realizadas por humanos.
Más allá de los datos científicos recolectados, este video casero ofreció una nueva forma de mirar nuestro lugar en el universo. Sin filtros, sin edición, con voces sorprendidas de fondo, el registro transmite la emoción genuina de quienes vieron lo que nadie había visto antes.
“¡Mirá eso!”, se escucha repetir a Wiseman. Y, por un instante, todo el planeta parece mirar con él.