
En el cierre del Encuentro Construyendo el Nodo Industrial Patagonia Austral 2026, realizado en Comodoro Rivadavia, José Ignacio de Mendiguren, referente de Fundación Encuentro, exministro de Producción y expresidente de la UIA, trazó un diagnóstico crítico sobre el presente económico argentino y planteó un debate estructural sobre el modelo de desarrollo.
“Estamos en un momento interesante de la Argentina que no se puede negar. Al país le puede ir muy bien si hace lo que tiene que hacer”, sostuvo, aunque rápidamente aclaró que el desafío es más profundo: “Esto no es nuevo, hay que entender que hay un debate de fondo”.
En ese sentido, advirtió sobre la persistencia de una lógica histórica en la inserción internacional del país. “El valor sobre el petróleo, el gas y las proteínas lo quieren poner como en el siglo XVIII en la Metrópoli. Eso sigue vigente como hace 200 años, lo único que ahora, en lugar de ejército, la penetración es cultural”, afirmó.
Para de Mendiguren, el actual gobierno impulsa un modelo que limita el desarrollo nacional. “El Gobierno quiere que seamos pobres en la abundancia”, señaló, y apuntó contra lo que definió como una influencia ideológica: “La penetración cultural son economistas mediáticos de turno. Gente que un Milei de turno, un Martínez de Hoz de turno, compran la cabeza y trabajan para esos intereses”.

El dirigente industrial remarcó que, a su entender, el rumbo de la gestión actual ya estaba explicitado. “Milei fue claro. Demostró lo que iba a hacer: entregar a la Argentina primarizada, perjudicar a los jubilados, quitarle recursos a las universidades y destruir la ciencia”, enumeró. Y agregó: “Si vos no tenés tecnología, tenés que seguir vendiendo trigo”.
Durante su exposición, también recuperó la experiencia de la crisis de 2001, cuando presidía la Unión Industrial Argentina. “No es teoría, lo hicimos. En ese momento, junto con los sindicatos, la Iglesia, las universidades y el campo conformamos un núcleo nacional. Teníamos poca fuerza económica, pero mucha fuerza política porque estábamos unidos”, recordó.
En contraposición, mencionó a quienes impulsaban otras salidas en ese contexto: “Del otro lado estaban quienes nos llevaron a la explosión y proponían dolarizar la economía o privatizar el Banco Nación”.
Mendiguren subrayó la importancia del consenso político en momentos críticos: “El campo nacional se une ante tamaña amenaza. El radicalismo y el peronismo dijimos: de esta salimos juntos”.
Sobre la actualidad, reconoció la relevancia del orden macroeconómico, aunque con matices. “El equilibrio fiscal es fundamental, pero desde un proyecto productivo, no endeudándose”, afirmó.
Finalmente, sintetizó su crítica al modelo vigente y planteó la disyuntiva de fondo: “Hoy la Argentina tiene una nueva pampa única. Milei propone un modelo colonial”. Y concluyó con un mensaje hacia las nuevas generaciones: “Tenemos dos caminos: ese modelo o uno de desarrollo. Por este camino, vayan buscando un taxi para manejar, les dije a estudiantes de ingeniería. La culpa es nuestra, no de Milei; él dijo a dónde nos iba a llevar”.

En el cierre del Encuentro Construyendo el Nodo Industrial Patagonia Austral 2026, realizado en Comodoro Rivadavia, José Ignacio de Mendiguren, referente de Fundación Encuentro, exministro de Producción y expresidente de la UIA, trazó un diagnóstico crítico sobre el presente económico argentino y planteó un debate estructural sobre el modelo de desarrollo.
“Estamos en un momento interesante de la Argentina que no se puede negar. Al país le puede ir muy bien si hace lo que tiene que hacer”, sostuvo, aunque rápidamente aclaró que el desafío es más profundo: “Esto no es nuevo, hay que entender que hay un debate de fondo”.
En ese sentido, advirtió sobre la persistencia de una lógica histórica en la inserción internacional del país. “El valor sobre el petróleo, el gas y las proteínas lo quieren poner como en el siglo XVIII en la Metrópoli. Eso sigue vigente como hace 200 años, lo único que ahora, en lugar de ejército, la penetración es cultural”, afirmó.
Para de Mendiguren, el actual gobierno impulsa un modelo que limita el desarrollo nacional. “El Gobierno quiere que seamos pobres en la abundancia”, señaló, y apuntó contra lo que definió como una influencia ideológica: “La penetración cultural son economistas mediáticos de turno. Gente que un Milei de turno, un Martínez de Hoz de turno, compran la cabeza y trabajan para esos intereses”.

El dirigente industrial remarcó que, a su entender, el rumbo de la gestión actual ya estaba explicitado. “Milei fue claro. Demostró lo que iba a hacer: entregar a la Argentina primarizada, perjudicar a los jubilados, quitarle recursos a las universidades y destruir la ciencia”, enumeró. Y agregó: “Si vos no tenés tecnología, tenés que seguir vendiendo trigo”.
Durante su exposición, también recuperó la experiencia de la crisis de 2001, cuando presidía la Unión Industrial Argentina. “No es teoría, lo hicimos. En ese momento, junto con los sindicatos, la Iglesia, las universidades y el campo conformamos un núcleo nacional. Teníamos poca fuerza económica, pero mucha fuerza política porque estábamos unidos”, recordó.
En contraposición, mencionó a quienes impulsaban otras salidas en ese contexto: “Del otro lado estaban quienes nos llevaron a la explosión y proponían dolarizar la economía o privatizar el Banco Nación”.
Mendiguren subrayó la importancia del consenso político en momentos críticos: “El campo nacional se une ante tamaña amenaza. El radicalismo y el peronismo dijimos: de esta salimos juntos”.
Sobre la actualidad, reconoció la relevancia del orden macroeconómico, aunque con matices. “El equilibrio fiscal es fundamental, pero desde un proyecto productivo, no endeudándose”, afirmó.
Finalmente, sintetizó su crítica al modelo vigente y planteó la disyuntiva de fondo: “Hoy la Argentina tiene una nueva pampa única. Milei propone un modelo colonial”. Y concluyó con un mensaje hacia las nuevas generaciones: “Tenemos dos caminos: ese modelo o uno de desarrollo. Por este camino, vayan buscando un taxi para manejar, les dije a estudiantes de ingeniería. La culpa es nuestra, no de Milei; él dijo a dónde nos iba a llevar”.