¿Sin energía para seguir luchando?

16 ABR 2026 - 20:11 | Actualizado 16 ABR 2026 - 20:15

Por Bulin Fernández

“Luchar por lo que nos beneficia como sociedad no es un sacrificio, es llegar a ver el resulta, el fruto de un esfuerzo constante y de muchos en un determinado tiempo”, sentenció un dirigente de antaño que ya no está, pero dejo mucho de su pensamiento.
¿La sociedad chubutense dejó de lado ese precepto o aún tiene energías para continuar pensando que se pueden alcanzar objetivos en beneficio del pueblo?

El sábado 18 de abril se cumplirán 48 años de la inauguración de la Represa Hidroeléctrica General San Martín, popularmente conocida como la presa Futaleufú.

Su construcción comenzó en 1971 pero su ideario y proyecto fue elaborado mucho antes por la desaparecida empresa Agua y Energía del Estado argentino, uniendo una serie de lagos y ríos de la cuenta binacional enclavada en la cordillera, a 12 kilómetros de la localidad de Trevelin o 42 de Esquel.

La formación del Amutui Quimei (belleza perdida en mapuche) se hizo uniendo lagos y ríos de la región en una gran masa de agua dulce para ser frenada en un murallón de 600 metros de largo y 120 de alto donde se instalarían 4 turbinas que generan 500 mw de potencia y abastecimiento para, en aquel momento, transportar hasta Puerto Madryn, donde se instalaba Aluminio Argentino (ALUAR) para permitir la línea primaria de producción.

Desde aquel momento las aguas reunidas comenzaron a generar energía constante para su fin. Hubo promesas directas de las autoridades de la última dictadura militar de que la región cuente con una energía con “diferencial de precios” como modo de compensación por el aporte.

Nunca se dimensionó la pérdida de la naturaleza en función de las áreas naturales existentes que quedaron bajo agua, con toda la flora y fauna existente más el potencial de desarrollo que varios expertos en materia de turismo consideraron relevante.

Hubo algunos intentos en la historia, luego de la privatización en 1995 y con una concesión a treinta años, para poder generar beneficios no solo desde lo económico directo, sino de potenciar el uso de esa energía para los pueblos cercanos, que hoy siguen teniendo centrales de generación con combustible derivado del petróleo, con todo lo que ello implica.

Hasta un proyecto de generar almacenamiento de agua potable de la salida del río Grande con el sentido de proveer a las comunidades de Trevelin y Esquel una provisión sostenida del vital elemento que hoy escasea.

Pasó de largo una propuesta que llegó desde oriente con el sentido de talar los bosques inundados que permanecen en esa superficie impresionante de agua ya que al no recibir oxigeno se mantienen con posibilidades de ser explotados.

Pese a la insistencia de sectores gremiales, científicos y políticos que se ocuparon del tema, la fuerza de la lucha fue apagándose.
Si ese recurso tan valioso es del Estado, la consulta es: ¿No se puede elaborar un desarrollo sostenido y sustentable para beneficiar a las poblaciones de Chubut?

El desafío de las nuevas generaciones dirigenciales, provengan de donde provengan, evaluar esta producción de tamaña industria para que, incluido los capitales privados interesados en invertir, terminen siendo un elemento de planificación para el desarrollo.

La gran duda es saber si existe la voluntad y la energía para seguir la lucha y conseguir los objetivos.

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16 ABR 2026 - 20:11

Por Bulin Fernández

“Luchar por lo que nos beneficia como sociedad no es un sacrificio, es llegar a ver el resulta, el fruto de un esfuerzo constante y de muchos en un determinado tiempo”, sentenció un dirigente de antaño que ya no está, pero dejo mucho de su pensamiento.
¿La sociedad chubutense dejó de lado ese precepto o aún tiene energías para continuar pensando que se pueden alcanzar objetivos en beneficio del pueblo?

El sábado 18 de abril se cumplirán 48 años de la inauguración de la Represa Hidroeléctrica General San Martín, popularmente conocida como la presa Futaleufú.

Su construcción comenzó en 1971 pero su ideario y proyecto fue elaborado mucho antes por la desaparecida empresa Agua y Energía del Estado argentino, uniendo una serie de lagos y ríos de la cuenta binacional enclavada en la cordillera, a 12 kilómetros de la localidad de Trevelin o 42 de Esquel.

La formación del Amutui Quimei (belleza perdida en mapuche) se hizo uniendo lagos y ríos de la región en una gran masa de agua dulce para ser frenada en un murallón de 600 metros de largo y 120 de alto donde se instalarían 4 turbinas que generan 500 mw de potencia y abastecimiento para, en aquel momento, transportar hasta Puerto Madryn, donde se instalaba Aluminio Argentino (ALUAR) para permitir la línea primaria de producción.

Desde aquel momento las aguas reunidas comenzaron a generar energía constante para su fin. Hubo promesas directas de las autoridades de la última dictadura militar de que la región cuente con una energía con “diferencial de precios” como modo de compensación por el aporte.

Nunca se dimensionó la pérdida de la naturaleza en función de las áreas naturales existentes que quedaron bajo agua, con toda la flora y fauna existente más el potencial de desarrollo que varios expertos en materia de turismo consideraron relevante.

Hubo algunos intentos en la historia, luego de la privatización en 1995 y con una concesión a treinta años, para poder generar beneficios no solo desde lo económico directo, sino de potenciar el uso de esa energía para los pueblos cercanos, que hoy siguen teniendo centrales de generación con combustible derivado del petróleo, con todo lo que ello implica.

Hasta un proyecto de generar almacenamiento de agua potable de la salida del río Grande con el sentido de proveer a las comunidades de Trevelin y Esquel una provisión sostenida del vital elemento que hoy escasea.

Pasó de largo una propuesta que llegó desde oriente con el sentido de talar los bosques inundados que permanecen en esa superficie impresionante de agua ya que al no recibir oxigeno se mantienen con posibilidades de ser explotados.

Pese a la insistencia de sectores gremiales, científicos y políticos que se ocuparon del tema, la fuerza de la lucha fue apagándose.
Si ese recurso tan valioso es del Estado, la consulta es: ¿No se puede elaborar un desarrollo sostenido y sustentable para beneficiar a las poblaciones de Chubut?

El desafío de las nuevas generaciones dirigenciales, provengan de donde provengan, evaluar esta producción de tamaña industria para que, incluido los capitales privados interesados en invertir, terminen siendo un elemento de planificación para el desarrollo.

La gran duda es saber si existe la voluntad y la energía para seguir la lucha y conseguir los objetivos.