A casi un mes del trágico siniestro vial ocurrido sobre la Ruta Nacional N°3, a la altura del kilómetro 1853, en cercanías de Garayalde, el niño de 10 años que había resultado gravemente herido fue dado de alta médica y se encuentra a la espera de regresar a Trelew junto a su padre, tras una intensa recuperación que combinó intervenciones quirúrgicas y un fuerte proceso emocional.
El menor viajaba con su familia rumbo a Comodoro Rivadavia cuando se produjo el choque que terminó con la vida de su madre, su abuela y su tío. Como consecuencia del impacto, sufrió lesiones de gravedad que obligaron su traslado urgente al Sanatorio Güemes, en la ciudad de Buenos Aires.
Durante su internación, el niño fue tratado por un cuadro complejo que incluyó una lesión en uno de sus riñones y una fractura de fémur que requirió cirugía. A lo largo de las semanas, fue sometido a distintos tratamientos y terapias que permitieron una evolución progresiva, hasta alcanzar las condiciones necesarias para recibir el alta médica.
En ese contexto, su tía, Lucía Bría, brindó detalles sobre su estado actual y destacó el enorme esfuerzo que viene realizando el menor. “Nachito de a poco y con mucho esfuerzo físico y emocional va evolucionando. En estos días vimos una gran mejoría que nos llena de orgullo”, expresó.
Según relató, el niño ya comenzó a recuperar movilidad: “Está estirando los brazos, empieza a ponerse de pie y, con las terapias, va ganando confianza para apoyar la pierna operada. Es un proceso lento, pero muy positivo”.
Tras el alta, la familia se encuentra a la espera de que la obra social SEROS gestione los pasajes para poder regresar a Chubut. “El sanatorio ya realizó todos los informes correspondientes. Estamos esperando la autorización de los aéreos para Nacho y su papá; en mi caso no está cubierto”, explicó Bría, quien además señaló que ha debido afrontar numerosos gastos durante este tiempo.
A pesar del regreso previsto, el tratamiento médico continuará. El niño deberá volver a Buenos Aires el próximo 28 para realizar controles con los especialistas que lo atendieron, lo que implica una nueva logística y costos para la familia.
En paralelo a la recuperación física, la situación emocional representa uno de los desafíos más complejos. El niño aún no fue informado sobre la muerte de su madre, su abuela y su tío, una decisión que la familia está manejando con extremo cuidado. “Nacho hace muchas preguntas, pero respetamos sus tiempos.
Sabemos que es algo muy importante que debe suceder”, indicó su tía a Jornada Radio.
Bría también compartió el difícil momento personal y familiar que atraviesan. “Perdí a mi familia y no pude despedirme. No estuve al lado de un ataúd, no pude llorar como necesitaba. Es muy duro todo lo que estamos viviendo”, expresó con dolor.
La mujer también agradeció el acompañamiento recibido durante este tiempo, especialmente de quienes colaboraron económicamente y brindaron apoyo emocional. “Aprendimos a pedir ayuda. El miedo en lo económico sigue, pero estamos muy agradecidos por cada gesto”, afirmó.
Además, anticipó que al regresar a Trelew deberán afrontar una serie de trámites legales vinculados a las muertes ocurridas en el accidente, en el marco de una causa judicial que continúa en investigación. “Tenemos por delante cuestiones muy importantes y un proceso que será difícil”, explicó.
Otro de los aspectos que suma preocupación es la situación laboral de Bría, quien reside en Europa. Según indicó, deberá regresar en el corto plazo para no perder su trabajo, lo que agrega una nueva dificultad a un contexto ya complejo. “Todo es día a día”, resumió.
En el siniestro, el niño y el conductor del otro vehículo fueron los únicos sobrevivientes. La acompañante de este último, que en un primer momento había sido demorada por la Justicia y luego recuperó la libertad, falleció la semana pasada a raíz de las heridas sufridas.
Mientras avanza la investigación para determinar las responsabilidades del hecho, la familia concentra sus esfuerzos en acompañar la recuperación del niño y reunir fuerzas para enfrentar el proceso judicial que se avecina, en medio de un profundo duelo.

A casi un mes del trágico siniestro vial ocurrido sobre la Ruta Nacional N°3, a la altura del kilómetro 1853, en cercanías de Garayalde, el niño de 10 años que había resultado gravemente herido fue dado de alta médica y se encuentra a la espera de regresar a Trelew junto a su padre, tras una intensa recuperación que combinó intervenciones quirúrgicas y un fuerte proceso emocional.
El menor viajaba con su familia rumbo a Comodoro Rivadavia cuando se produjo el choque que terminó con la vida de su madre, su abuela y su tío. Como consecuencia del impacto, sufrió lesiones de gravedad que obligaron su traslado urgente al Sanatorio Güemes, en la ciudad de Buenos Aires.
Durante su internación, el niño fue tratado por un cuadro complejo que incluyó una lesión en uno de sus riñones y una fractura de fémur que requirió cirugía. A lo largo de las semanas, fue sometido a distintos tratamientos y terapias que permitieron una evolución progresiva, hasta alcanzar las condiciones necesarias para recibir el alta médica.
En ese contexto, su tía, Lucía Bría, brindó detalles sobre su estado actual y destacó el enorme esfuerzo que viene realizando el menor. “Nachito de a poco y con mucho esfuerzo físico y emocional va evolucionando. En estos días vimos una gran mejoría que nos llena de orgullo”, expresó.
Según relató, el niño ya comenzó a recuperar movilidad: “Está estirando los brazos, empieza a ponerse de pie y, con las terapias, va ganando confianza para apoyar la pierna operada. Es un proceso lento, pero muy positivo”.
Tras el alta, la familia se encuentra a la espera de que la obra social SEROS gestione los pasajes para poder regresar a Chubut. “El sanatorio ya realizó todos los informes correspondientes. Estamos esperando la autorización de los aéreos para Nacho y su papá; en mi caso no está cubierto”, explicó Bría, quien además señaló que ha debido afrontar numerosos gastos durante este tiempo.
A pesar del regreso previsto, el tratamiento médico continuará. El niño deberá volver a Buenos Aires el próximo 28 para realizar controles con los especialistas que lo atendieron, lo que implica una nueva logística y costos para la familia.
En paralelo a la recuperación física, la situación emocional representa uno de los desafíos más complejos. El niño aún no fue informado sobre la muerte de su madre, su abuela y su tío, una decisión que la familia está manejando con extremo cuidado. “Nacho hace muchas preguntas, pero respetamos sus tiempos.
Sabemos que es algo muy importante que debe suceder”, indicó su tía a Jornada Radio.
Bría también compartió el difícil momento personal y familiar que atraviesan. “Perdí a mi familia y no pude despedirme. No estuve al lado de un ataúd, no pude llorar como necesitaba. Es muy duro todo lo que estamos viviendo”, expresó con dolor.
La mujer también agradeció el acompañamiento recibido durante este tiempo, especialmente de quienes colaboraron económicamente y brindaron apoyo emocional. “Aprendimos a pedir ayuda. El miedo en lo económico sigue, pero estamos muy agradecidos por cada gesto”, afirmó.
Además, anticipó que al regresar a Trelew deberán afrontar una serie de trámites legales vinculados a las muertes ocurridas en el accidente, en el marco de una causa judicial que continúa en investigación. “Tenemos por delante cuestiones muy importantes y un proceso que será difícil”, explicó.
Otro de los aspectos que suma preocupación es la situación laboral de Bría, quien reside en Europa. Según indicó, deberá regresar en el corto plazo para no perder su trabajo, lo que agrega una nueva dificultad a un contexto ya complejo. “Todo es día a día”, resumió.
En el siniestro, el niño y el conductor del otro vehículo fueron los únicos sobrevivientes. La acompañante de este último, que en un primer momento había sido demorada por la Justicia y luego recuperó la libertad, falleció la semana pasada a raíz de las heridas sufridas.
Mientras avanza la investigación para determinar las responsabilidades del hecho, la familia concentra sus esfuerzos en acompañar la recuperación del niño y reunir fuerzas para enfrentar el proceso judicial que se avecina, en medio de un profundo duelo.