"¡Te metí cohete!": el grito del asesino al cuerpo de Dylan

Gladys Olavarría es la abogada de la familia del joven acribillado. Dijo que hay dos testigos presenciales. Uno de ellos escuchó el grito del imputado Gonzalo Barría, al cuerpo inerte de su víctima. Creen que dos balazos fueron a traición, por la espalda, y por eso piden la perpetua.

Gonzalo Barría, preso por el crimen y rodeado de policías.
29 MAR 2026 - 12:50 | Actualizado 29 MAR 2026 - 13:03

Casi a las 4 del 24 de marzo, en avenida Colón al 1.500 del barrio Planta de Gas de Trelew, Gonzalo Barría y Dylan Rojas se encontraron, discutieron y cruzaron un par de puñetazos. Parecía que el entredicho quedaba en eso. Pero cuando el joven de 19 años se iba, Barría le apuntó a traición, disparó cuatro veces y acertó tres: un balazo le dio en un brazo y los otros en la espalda. Dylan cayó muerto.

Su asesinó se acercó y un testigo lo escuchó gritarle “¡te metí cohete!” al cuerpo tirado. Después le quitó el celular y lo arrojó en el Canal Ovoide para borrar evidencia.

Gladys Olavarría, querellante en el caso.

Según la querellante Gladys Olavarría, que representa a la familia de la víctima, así fue la secuencia del crimen que conmocionó a Trelew. Lo calificó de homicidio agravado por alevosía, que se castiga con perpetua.

Hay dos testigos presenciales: un hombre del barrio que conocía a ambos, sabía que tenían contacto e identificó a Barría con nombre y apellido; la otra es una mujer que llegaba al lugar casualmente.

El primero “ve que Dylan se da vuelta y ahí empiezan los disparos de espaldas, lo que implica que nunca advirtió que el imputado tenía un arma”, explicó la penalista.

La familia de Dylan en los tribunales de Trelew.

La misma persona vio a ambos manejando sus celulares al mismo tiempo. “Presumimos que se estaban mensajeando. Dicen los testigos y se ve en las cámaras que el imputado se acerca al cuerpo, levanta algo y lo tira al Canal. Estamos casi seguros de que es el teléfono porque no se encontró”.

La misma persona escuchó el grito de Barría para Dylan ya muerto: “Le dice una frase como ´Te metí cohete´”, describió Olavarría. La impresión de la querellante es que el criminal estaba satisfecho con lo sucedido.

En cuanto a la mujer que declaró, no conocía ni a los dos protagonistas ni al otro testigo, pero su relato coincide. “Vio a Dylan de espaldas, pudo contar los fogonazos y el ruido de los disparos”. Ella llegaba en ese preciso momento en coche a casa de su abuela.

Olavarría pedirá ampliar una pericia médica porque aunque ella no tiene dudas, técnicamente no está determinado si uno de los tres impactos fue de frente o de espaldas. “Puede suceder que por la cantidad de ropa que Dylan llevaba, se halla eliminado el halo que queda en el cuerpo para saber si es un orificio de ingreso”.

El imputado, asesorado por el defensor público Sergio Rey.

La inspección ocular encontró un solo plomo cerca del pecho de Dylan. “Mi única interpretación es que cayó boca abajo y el plomo quedó bajo su cuerpo; eso acredita que fue por la espalda. Falta corroborarlo para verificar que ese plomo se halló a la altura del orificio en el pecho”.
El dato es clave porque si el disparo entró por la espalda, el fiscal Mauro Quinteros también podría cambiar su carátula de homicidio agravado, más leve que la calificación de la querella.

En cuanto a la pelea previa, Olavarría explicó que Barría tenía lastimaduras leves. “Dylan era boxeador amateur, si hubiese querido lo hubiese golpeado fuerte, pero el imputado tiene lesiones pequeñas; no fue una pelea importante”.

La abogada además aclaró que el sospechoso no tiene antecedentes pero si caídas en comisarías desde que era menor de edad y dos causas abiertas en 2020 por amenazas y robos agravados. “No tiene condenas pero sí contacto con el sistema penal; no es cierto que nunca cometió un delito”.

Fotos: Sergio Esparza

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Gonzalo Barría, preso por el crimen y rodeado de policías.
29 MAR 2026 - 12:50

Casi a las 4 del 24 de marzo, en avenida Colón al 1.500 del barrio Planta de Gas de Trelew, Gonzalo Barría y Dylan Rojas se encontraron, discutieron y cruzaron un par de puñetazos. Parecía que el entredicho quedaba en eso. Pero cuando el joven de 19 años se iba, Barría le apuntó a traición, disparó cuatro veces y acertó tres: un balazo le dio en un brazo y los otros en la espalda. Dylan cayó muerto.

Su asesinó se acercó y un testigo lo escuchó gritarle “¡te metí cohete!” al cuerpo tirado. Después le quitó el celular y lo arrojó en el Canal Ovoide para borrar evidencia.

Gladys Olavarría, querellante en el caso.

Según la querellante Gladys Olavarría, que representa a la familia de la víctima, así fue la secuencia del crimen que conmocionó a Trelew. Lo calificó de homicidio agravado por alevosía, que se castiga con perpetua.

Hay dos testigos presenciales: un hombre del barrio que conocía a ambos, sabía que tenían contacto e identificó a Barría con nombre y apellido; la otra es una mujer que llegaba al lugar casualmente.

El primero “ve que Dylan se da vuelta y ahí empiezan los disparos de espaldas, lo que implica que nunca advirtió que el imputado tenía un arma”, explicó la penalista.

La familia de Dylan en los tribunales de Trelew.

La misma persona vio a ambos manejando sus celulares al mismo tiempo. “Presumimos que se estaban mensajeando. Dicen los testigos y se ve en las cámaras que el imputado se acerca al cuerpo, levanta algo y lo tira al Canal. Estamos casi seguros de que es el teléfono porque no se encontró”.

La misma persona escuchó el grito de Barría para Dylan ya muerto: “Le dice una frase como ´Te metí cohete´”, describió Olavarría. La impresión de la querellante es que el criminal estaba satisfecho con lo sucedido.

En cuanto a la mujer que declaró, no conocía ni a los dos protagonistas ni al otro testigo, pero su relato coincide. “Vio a Dylan de espaldas, pudo contar los fogonazos y el ruido de los disparos”. Ella llegaba en ese preciso momento en coche a casa de su abuela.

Olavarría pedirá ampliar una pericia médica porque aunque ella no tiene dudas, técnicamente no está determinado si uno de los tres impactos fue de frente o de espaldas. “Puede suceder que por la cantidad de ropa que Dylan llevaba, se halla eliminado el halo que queda en el cuerpo para saber si es un orificio de ingreso”.

El imputado, asesorado por el defensor público Sergio Rey.

La inspección ocular encontró un solo plomo cerca del pecho de Dylan. “Mi única interpretación es que cayó boca abajo y el plomo quedó bajo su cuerpo; eso acredita que fue por la espalda. Falta corroborarlo para verificar que ese plomo se halló a la altura del orificio en el pecho”.
El dato es clave porque si el disparo entró por la espalda, el fiscal Mauro Quinteros también podría cambiar su carátula de homicidio agravado, más leve que la calificación de la querella.

En cuanto a la pelea previa, Olavarría explicó que Barría tenía lastimaduras leves. “Dylan era boxeador amateur, si hubiese querido lo hubiese golpeado fuerte, pero el imputado tiene lesiones pequeñas; no fue una pelea importante”.

La abogada además aclaró que el sospechoso no tiene antecedentes pero si caídas en comisarías desde que era menor de edad y dos causas abiertas en 2020 por amenazas y robos agravados. “No tiene condenas pero sí contacto con el sistema penal; no es cierto que nunca cometió un delito”.

Fotos: Sergio Esparza