El secretario del Centro de Empleados de Comercio de Comodoro Rivadavua, José Gonzalez, llevó tranquilidad respecto a versiones que circularon en los últimos días sobre el posible cierre de sucursales del supermercado La Anónima en la Patagonia.
Tras mantener reuniones con directivos de la empresa, el dirigente mercantil aseguró que no existen planes de cerrar locales en la región, aunque sí reconoció que la actividad comercial atraviesa un momento complejo por la caída del consumo.
“Hace dos semanas me reuní con los gerentes de La Anónima en Buenos Aires y me aseguraron que no hay ningún tipo de intención de cerrar sucursales en toda la Patagonia. Podría ocurrir en alguna provincia del interior del país, pero no en esta zona”, afirmó en Jornada Radio.

Sin embargo, el dirigente gremial explicó que la situación del comercio está atravesada por un contexto económico difícil. “Las ventas caen porque la gente no tiene dinero para gastar como antes. Hoy todos se cuidan más y eso repercute directamente en los comercios”, señaló.
Gonzalez advirtió que la baja del consumo ya genera consecuencias en el empleo del sector. “Esto trae un goteo permanente de despidos o suspensiones, y también vemos muchos comercios chicos que terminan cerrando porque no pueden sostener los costos”, sostuvo.
En ese sentido, mencionó problemas vinculados al trabajo informal o a irregularidades laborales. “Hay gente que figura trabajando cuatro horas pero en realidad trabaja ocho y esto sucede porque no tenemos una Secretaría de Trabajo con la cantidad de inspectores necesarios para controlar”, cuestionó.
El gremio realiza denuncias cuando detecta estas situaciones, aunque considera que faltan controles y presencia del Estado para fiscalizar correctamente las condiciones laborales.
El dirigente también vinculó el contexto económico de la ciudad con la salida de YPF de algunos sectores de la cuenca. “En Comodoro se siente mucho la salida desprolija de YPF, que dejó un pasivo ambiental y problemas que hoy se reflejan en situaciones como los derrumbes que estamos viendo”, afirmó.
A su entender, en su momento debieron existir mayores exigencias hacia la empresa antes de su retiro. “Los gobiernos sabían que se iban y ese era el momento de presionar para que arreglaran los inconvenientes que iban a dejar”, remarcó.

El secretario del Centro de Empleados de Comercio de Comodoro Rivadavua, José Gonzalez, llevó tranquilidad respecto a versiones que circularon en los últimos días sobre el posible cierre de sucursales del supermercado La Anónima en la Patagonia.
Tras mantener reuniones con directivos de la empresa, el dirigente mercantil aseguró que no existen planes de cerrar locales en la región, aunque sí reconoció que la actividad comercial atraviesa un momento complejo por la caída del consumo.
“Hace dos semanas me reuní con los gerentes de La Anónima en Buenos Aires y me aseguraron que no hay ningún tipo de intención de cerrar sucursales en toda la Patagonia. Podría ocurrir en alguna provincia del interior del país, pero no en esta zona”, afirmó en Jornada Radio.

Sin embargo, el dirigente gremial explicó que la situación del comercio está atravesada por un contexto económico difícil. “Las ventas caen porque la gente no tiene dinero para gastar como antes. Hoy todos se cuidan más y eso repercute directamente en los comercios”, señaló.
Gonzalez advirtió que la baja del consumo ya genera consecuencias en el empleo del sector. “Esto trae un goteo permanente de despidos o suspensiones, y también vemos muchos comercios chicos que terminan cerrando porque no pueden sostener los costos”, sostuvo.
En ese sentido, mencionó problemas vinculados al trabajo informal o a irregularidades laborales. “Hay gente que figura trabajando cuatro horas pero en realidad trabaja ocho y esto sucede porque no tenemos una Secretaría de Trabajo con la cantidad de inspectores necesarios para controlar”, cuestionó.
El gremio realiza denuncias cuando detecta estas situaciones, aunque considera que faltan controles y presencia del Estado para fiscalizar correctamente las condiciones laborales.
El dirigente también vinculó el contexto económico de la ciudad con la salida de YPF de algunos sectores de la cuenca. “En Comodoro se siente mucho la salida desprolija de YPF, que dejó un pasivo ambiental y problemas que hoy se reflejan en situaciones como los derrumbes que estamos viendo”, afirmó.
A su entender, en su momento debieron existir mayores exigencias hacia la empresa antes de su retiro. “Los gobiernos sabían que se iban y ese era el momento de presionar para que arreglaran los inconvenientes que iban a dejar”, remarcó.