Por Bulin Fernández
El fútbol en el mundo suele ser un elemento demostrativo de los tiempos que vivimos. Este martes por la competencia europea más importante, el Real Madrid vencía por la mínima diferencia al Benfica de Portugal con un gol de Vinicius Junior, el brasileño que no dudó celebrar con cierta “sorna” a la que nos tiene acostumbrados provocando la reacción de los dueños de casa en general y del jugador argentino Prestianni.
Tapándose la boca con su camiseta el joven le habría dicho “mono” en un par de oportunidades y se generó el escándalo por la regla FIFA de anti discriminación y su lucha contra el racismo.
Difícil de estipular lo dicho por el joven delantero que generó la suspensión del partido por más de ocho minutos y la reacción de la estrella francesa Mbappé, quien se descargó remarcando al argentino que “eres un puto racista” repetido varias veces.
La situación, que llevó después horas de análisis periodísticos no solo deportivos, donde vimos rasgarse las vestiduras a más de uno con los supuestos epítetos racistas de Prestianni.
Y la experiencia viene a cuento de que la institución FIFA no contempla los cientos de jugadores excluidos de competencias internacionales producto de determinaciones de sus países involucraos en guerras (léase Rusia). Por supuesto mucho menos los Mbappé de la vida, que nunca expresaron su solidaridad para quienes, sin determinación alguna, fueros los excluidos del sistema.
Y a ello sumar nada menos que a los Estados Unidos de Norteamérica, organizando el Mundial (junto a México y Canadá) con la suma de antecedentes únicos de promoción y acción de guerras en el mundo actual, pretendiendo tomar tierras, países, bienes y servicios de donde se le ocurra y con métodos violentos sin que nadie diga absolutamente nada.
Cabe también para nuestros ejemplos cotidianos y nuestra propia vida en no reconocernos en el error de intentar justificar siempre nuestra postura.
La tan vista votación en el Senado de media sanción de una nueva ley laboral sin conocimiento del conjunto social de que trata, cuales son los beneficios y los perjuicios para sus destinatarios: los trabajadores.
El maquillaje de modificar un artículo referido al pago de ausencias por enfermedades, aberrante por donde se lo mire, debería al menos llevarnos individualmente que nos toca de cada parte.
Muchos pueden entender que está dirigido a quienes “truchan” certificados, lesiones o controles médicos pero será una ley (si la aprueban en Diputados) que nos afectará en mayor o menor medida a todos quienes trabajamos a diario para sostener nuestras vidas.
No hacerlo, no pensar que y como están pasando las cosas, puede llevarlos a que cuando las cosas nos sucedan, resulte demasiado tarde.

Por Bulin Fernández
El fútbol en el mundo suele ser un elemento demostrativo de los tiempos que vivimos. Este martes por la competencia europea más importante, el Real Madrid vencía por la mínima diferencia al Benfica de Portugal con un gol de Vinicius Junior, el brasileño que no dudó celebrar con cierta “sorna” a la que nos tiene acostumbrados provocando la reacción de los dueños de casa en general y del jugador argentino Prestianni.
Tapándose la boca con su camiseta el joven le habría dicho “mono” en un par de oportunidades y se generó el escándalo por la regla FIFA de anti discriminación y su lucha contra el racismo.
Difícil de estipular lo dicho por el joven delantero que generó la suspensión del partido por más de ocho minutos y la reacción de la estrella francesa Mbappé, quien se descargó remarcando al argentino que “eres un puto racista” repetido varias veces.
La situación, que llevó después horas de análisis periodísticos no solo deportivos, donde vimos rasgarse las vestiduras a más de uno con los supuestos epítetos racistas de Prestianni.
Y la experiencia viene a cuento de que la institución FIFA no contempla los cientos de jugadores excluidos de competencias internacionales producto de determinaciones de sus países involucraos en guerras (léase Rusia). Por supuesto mucho menos los Mbappé de la vida, que nunca expresaron su solidaridad para quienes, sin determinación alguna, fueros los excluidos del sistema.
Y a ello sumar nada menos que a los Estados Unidos de Norteamérica, organizando el Mundial (junto a México y Canadá) con la suma de antecedentes únicos de promoción y acción de guerras en el mundo actual, pretendiendo tomar tierras, países, bienes y servicios de donde se le ocurra y con métodos violentos sin que nadie diga absolutamente nada.
Cabe también para nuestros ejemplos cotidianos y nuestra propia vida en no reconocernos en el error de intentar justificar siempre nuestra postura.
La tan vista votación en el Senado de media sanción de una nueva ley laboral sin conocimiento del conjunto social de que trata, cuales son los beneficios y los perjuicios para sus destinatarios: los trabajadores.
El maquillaje de modificar un artículo referido al pago de ausencias por enfermedades, aberrante por donde se lo mire, debería al menos llevarnos individualmente que nos toca de cada parte.
Muchos pueden entender que está dirigido a quienes “truchan” certificados, lesiones o controles médicos pero será una ley (si la aprueban en Diputados) que nos afectará en mayor o menor medida a todos quienes trabajamos a diario para sostener nuestras vidas.
No hacerlo, no pensar que y como están pasando las cosas, puede llevarlos a que cuando las cosas nos sucedan, resulte demasiado tarde.