Editorial / En el barro

Golpes bajos, "trolls" a diestra y siniestra y la Justicia jugando un papel peligroso. Se vienen dos meses agitados. Una montaña rusa sin respiro.

Risas. Fiscal Olazábal (centro) y ministro Iturrioz (der.).
30 AGO 2025 - 13:20 | Actualizado 31 AGO 2025 - 10:44

La campaña electoral en Chubut empezó de la peor manera: declaraciones cruzadas con golpes por debajo de la línea del cinturón; aparición de “trolls” rentados en redes sociales; y hasta un sector de la Justicia saliendo a la cancha ocho años después de un caso de corrupción para jugar un partido ajeno.

La renovación de las dos bancas que estarán en juego el 26 de octubre no parecía, a priori, un escenario electoral con demasiadas complejidades. Es verdad que el Gobierno de Nacho Torres es el que más arriesga, algo común a todos los oficialismos que deben ratificar su triunfo de hace dos años en las generales, pero nada hacía prever un nivel de virulencia cruzada a dos meses de las elecciones.

Aunque las encuestas filtradas sugieren una paridad entre los candidatos de La Libertad Avanza y el peronismo, con el oficialismo de Despierta Chubut varios puntos detrás, lo que pasó en la última semana no es más que una recreación de lo sucedido antes de la última elección de gobernador, en julio de 2023: un cara a cara entre Nacho Torres y Juan Pablo Luque.

Claro que esta vez sólo uno de ellos es candidato, mientras que el otro trata de poner a resguardo su gestión y, sobre todo, sus aspiraciones a nivel nacional para el futuro cercano.

Jugada peligrosa

La conferencia de prensa convocada el miércoles pasado por el ministro de Seguridad, Héctor Iturrioz, para mostrarse sentado junto al fiscal jefe de Comodoro Rivadavia, Cristian Olazábal, pareció un exceso.

Que el jefe de los fiscales de la ciudad petrolera vaya a una dependencia policial a hablar con la prensa para sugerir más de lo que terminó diciendo, fue un error estratégico cuyo único perjudicado fue el Gobierno provincial.

Las urnas darán su veredicto, pero la movida no hizo más que poner a Luque en el centro de la escena. Si el peronismo había logrado salir casi indemne de su innecesaria interna, ahora parece envalentonado. Y ya se sabe, juntar a muchos peronistas del mismo lado nunca es una buena estrategia para ganarles.

Luque dio una conferencia para responderle al Gobierno.

El fiscal Olazábal le pidió al juez Jorge Odorisio una orden para allanar y requisar vehículos de un exfuncionario municipal que ya había sido sobreseído en la misma causa, que además es uno de los amigos más cercanos del principal adversario político del Gobierno de turno. La situación no admite muchas lecturas.

El Ministerio Público Fiscal puede investigar a quien sea, cuando sea. Pero no podrá evitar las suspicacias si el fiscal que debe dar garantías se muestra sonriente junto a un ministro que representa al Poder Ejecutivo. Encima, ambos presionaron públicamente al Superior Tribunal de Justicia (cuyos integrantes son, en su mayoría, muy cercanos al propio Gobierno provincial) para que apure una definición sobre la causa. Una desprolijidad tras otra.

Tampoco ayudó mucho que ni siquiera se animaran a nombrar a Germán Issa Pfister, el exsecretario de Hacienda de Comodoro Rivadavia, que fue interceptado en un acceso a la ciudad por varios patrulleros. Toda la prensa sabía que se trataba de él porque el propio Gobierno había hecho correr el rumor antes de la cita formal.

No es la primera situación que deja mal parados a integrantes de la Fiscalía de Comodoro Rivadavia, que el año pasado estuvo en la mira cuando los fiscales Marcelo Cretton y Carlos Cabral fueron denunciados ante el Consejo de la Magistratura por el propio Iturrioz tras haber pedido el sobreseimiento de varios imputados en la Causa Emergencia I.

Tras ello, apareció en escena Olazábal, que fue designado por el procurador Jorge Miquelarena y, con pocos días para estudiar la causa, también pidió el sobreseimiento de algunos y la liberación de otros.

Finalmente, la denuncia de Iturrioz contra Cretton y Cabral fue desestimada por el Consejo de la Magistratura, pero Olazábal siguió al frente de la misma y ahora parece sentir el respaldo necesario para reabrirla a como dé lugar.

A todo o nada

El gobernador sabe que un mal resultado en octubre pondría obstáculos en los próximos dos años de gestión provincial y, además, lo dejaría relegado entre sus pares del “Grito Federal”, esa amplia avenida del centro que reúne a los cordobeses Juan Schiaretti y Martín Llaryora, al santafesino Maximiliano Pullaro, al correntino Gustavo Valdés, al chaqueño Leonardo Zdero y al jujeño Carlos Sadir, los gobernadores que aspiran a poner un presidente en 2027 si Javier Milei se queda sin nafta para conseguir la reelección.

El gobernador Torres con sus pares de Grito Federal en Corrientes.

Torres es un jugador de toda la cancha y no habría que subestimar su capacidad para ganar elecciones, aún en las peores condiciones. Pero también debería entender que la construcción que viene intentando desde que asumió no lo hizo más fuerte sino apenas el principal eslabón de una cadena que se va debilitando hacia abajo por la ausencia de funcionarios que funcionen.

Que Torres esté mucho tiempo en Buenos Aires gestionando para Chubut y también alimentando su rosca política personal, no parece haber sido una buena estrategia. Sobre todo, si los que le deben cuidar las espaldas en la provincia no dan la talla.

Además, su candidata Ana Clara Romero no parece cautivar al electorado sino todo lo contrario. Debe ser duro para cualquier aspirante a una banca ver que su principal adversario elige confrontar con su jefe político, no con ella.

Milei se desbarranca

En medio de todo este ida y vuelta entre Torres y Luque está la incógnita libertaria, con la casi desconocida Maira Frías a la cabeza de la lista de LLA y su jefe César Treffinger tratando de disimular sus vínculos evidentes con Karina Milei y Martín Menem, los dos apuntados por coimeros.

Muchos libertarios de Chubut creen que con la imagen de Milei bastará para hacer una buena elección captando los votos antiperonistas, que siempre abundan.

Pero los últimos sucesos que hunden en el barro a Karina y los primos “Lule” y Martín Menem, salpican al Presidente en la cara y ponen en riesgo esa estrategia de dejar todo librado a las “Fuerzas del Cielo”.

“La mejor forma de evitar una crisis es absteniéndose de realizar aquello que puede detonarla. Nunca hagas algo que necesites ocultar después. Es tan sencillo como eso. Y de tan sencillo que es, la mayoría prefiere ignorarlo”, señala el último informe de la influyente encuestadora Zuban Córdoba en su tradicional “Domingo de datos”, que se conocieron en las últimas horas.

Según Zuban Córdoba, “el Coimasgate (o Karinagate) se suma a una cadena de crisis no clausuradas que alimentan la decepción frente a la gestión. Con una aprobación de gobierno que viene en baja desde hace unos meses, este caso de corrupción surge a posterior de una derrota legislativa como el rechazo al veto a la ley de emergencia en discapacidad, y con el trasfondo de las muertes por el fentanilo contaminado y la crisis sin clausura del ‘Libragate’, motorizada por la falta de información, subestimación, negación y ocultamiento”, agrega el trabajo.

Los números de la encuesta son lapidarios, pero no alcanzan -todavía- para confirmar que el descontento actual se termine transformando en un golpe electoral adverso. Para cualquier otro gobierno, un escándalo como el que estalló con los audios filtrados de Diego Spagnuolo sería poco menos que el certificado de defunción ante un proceso electoral de medio término como el que se avecina.

Pero en la Argentina actual, la reacción popular hay que evaluarla con mayor cuidado. Nada es tan lineal como parece y las consecuencias, por ahora, se desconocen.

Tal vez, en dos semanas cuando se vote en las elecciones para cargos locales en la Provincia de Buenos Aires, haya elementos más claros para anticipar lo que pueda venir.

Según la encuesta de Zuban Córdoba, la credibilidad en la gestión libertaria se encuentra profundamente afectada por este hecho: un 62% juzga a la respuesta del gobierno como “improvisada”.

El “Caso Libra”, aunque llegó a erosionar sustancialmente la imagen de Milei, era complejo de entender para la mayoría. Pero las palabras “coimas” y “corrupción”, en cambio, “están fijadas en la mente de cualquier argentino o argentina de a pie, y generan una indignación más directa”, agrega el informe.

Las confusas respuestas del Gobierno nacional (“sacadas de los más elementales manuales de la casta”, dice Zuban Córdoba), complican más la cosa. El 70% de los argentinos no pondría “las manos en el fuego” ni por Karina ni por los Menem. Y un abrumador 65% reclama que los funcionarios involucrados renuncien y se pongan a disposición de la Justicia”.

Con sus actitudes, el presidente Milei parece indicar que no está preparado para ordenar la situación ni por asomo. Y el séquito que lo rodea, menos.

Se vienen tiempos difíciles. Las urnas, otra vez, pueden servir para poner a cada uno en su lugar.

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Risas. Fiscal Olazábal (centro) y ministro Iturrioz (der.).
30 AGO 2025 - 13:20

La campaña electoral en Chubut empezó de la peor manera: declaraciones cruzadas con golpes por debajo de la línea del cinturón; aparición de “trolls” rentados en redes sociales; y hasta un sector de la Justicia saliendo a la cancha ocho años después de un caso de corrupción para jugar un partido ajeno.

La renovación de las dos bancas que estarán en juego el 26 de octubre no parecía, a priori, un escenario electoral con demasiadas complejidades. Es verdad que el Gobierno de Nacho Torres es el que más arriesga, algo común a todos los oficialismos que deben ratificar su triunfo de hace dos años en las generales, pero nada hacía prever un nivel de virulencia cruzada a dos meses de las elecciones.

Aunque las encuestas filtradas sugieren una paridad entre los candidatos de La Libertad Avanza y el peronismo, con el oficialismo de Despierta Chubut varios puntos detrás, lo que pasó en la última semana no es más que una recreación de lo sucedido antes de la última elección de gobernador, en julio de 2023: un cara a cara entre Nacho Torres y Juan Pablo Luque.

Claro que esta vez sólo uno de ellos es candidato, mientras que el otro trata de poner a resguardo su gestión y, sobre todo, sus aspiraciones a nivel nacional para el futuro cercano.

Jugada peligrosa

La conferencia de prensa convocada el miércoles pasado por el ministro de Seguridad, Héctor Iturrioz, para mostrarse sentado junto al fiscal jefe de Comodoro Rivadavia, Cristian Olazábal, pareció un exceso.

Que el jefe de los fiscales de la ciudad petrolera vaya a una dependencia policial a hablar con la prensa para sugerir más de lo que terminó diciendo, fue un error estratégico cuyo único perjudicado fue el Gobierno provincial.

Las urnas darán su veredicto, pero la movida no hizo más que poner a Luque en el centro de la escena. Si el peronismo había logrado salir casi indemne de su innecesaria interna, ahora parece envalentonado. Y ya se sabe, juntar a muchos peronistas del mismo lado nunca es una buena estrategia para ganarles.

Luque dio una conferencia para responderle al Gobierno.

El fiscal Olazábal le pidió al juez Jorge Odorisio una orden para allanar y requisar vehículos de un exfuncionario municipal que ya había sido sobreseído en la misma causa, que además es uno de los amigos más cercanos del principal adversario político del Gobierno de turno. La situación no admite muchas lecturas.

El Ministerio Público Fiscal puede investigar a quien sea, cuando sea. Pero no podrá evitar las suspicacias si el fiscal que debe dar garantías se muestra sonriente junto a un ministro que representa al Poder Ejecutivo. Encima, ambos presionaron públicamente al Superior Tribunal de Justicia (cuyos integrantes son, en su mayoría, muy cercanos al propio Gobierno provincial) para que apure una definición sobre la causa. Una desprolijidad tras otra.

Tampoco ayudó mucho que ni siquiera se animaran a nombrar a Germán Issa Pfister, el exsecretario de Hacienda de Comodoro Rivadavia, que fue interceptado en un acceso a la ciudad por varios patrulleros. Toda la prensa sabía que se trataba de él porque el propio Gobierno había hecho correr el rumor antes de la cita formal.

No es la primera situación que deja mal parados a integrantes de la Fiscalía de Comodoro Rivadavia, que el año pasado estuvo en la mira cuando los fiscales Marcelo Cretton y Carlos Cabral fueron denunciados ante el Consejo de la Magistratura por el propio Iturrioz tras haber pedido el sobreseimiento de varios imputados en la Causa Emergencia I.

Tras ello, apareció en escena Olazábal, que fue designado por el procurador Jorge Miquelarena y, con pocos días para estudiar la causa, también pidió el sobreseimiento de algunos y la liberación de otros.

Finalmente, la denuncia de Iturrioz contra Cretton y Cabral fue desestimada por el Consejo de la Magistratura, pero Olazábal siguió al frente de la misma y ahora parece sentir el respaldo necesario para reabrirla a como dé lugar.

A todo o nada

El gobernador sabe que un mal resultado en octubre pondría obstáculos en los próximos dos años de gestión provincial y, además, lo dejaría relegado entre sus pares del “Grito Federal”, esa amplia avenida del centro que reúne a los cordobeses Juan Schiaretti y Martín Llaryora, al santafesino Maximiliano Pullaro, al correntino Gustavo Valdés, al chaqueño Leonardo Zdero y al jujeño Carlos Sadir, los gobernadores que aspiran a poner un presidente en 2027 si Javier Milei se queda sin nafta para conseguir la reelección.

El gobernador Torres con sus pares de Grito Federal en Corrientes.

Torres es un jugador de toda la cancha y no habría que subestimar su capacidad para ganar elecciones, aún en las peores condiciones. Pero también debería entender que la construcción que viene intentando desde que asumió no lo hizo más fuerte sino apenas el principal eslabón de una cadena que se va debilitando hacia abajo por la ausencia de funcionarios que funcionen.

Que Torres esté mucho tiempo en Buenos Aires gestionando para Chubut y también alimentando su rosca política personal, no parece haber sido una buena estrategia. Sobre todo, si los que le deben cuidar las espaldas en la provincia no dan la talla.

Además, su candidata Ana Clara Romero no parece cautivar al electorado sino todo lo contrario. Debe ser duro para cualquier aspirante a una banca ver que su principal adversario elige confrontar con su jefe político, no con ella.

Milei se desbarranca

En medio de todo este ida y vuelta entre Torres y Luque está la incógnita libertaria, con la casi desconocida Maira Frías a la cabeza de la lista de LLA y su jefe César Treffinger tratando de disimular sus vínculos evidentes con Karina Milei y Martín Menem, los dos apuntados por coimeros.

Muchos libertarios de Chubut creen que con la imagen de Milei bastará para hacer una buena elección captando los votos antiperonistas, que siempre abundan.

Pero los últimos sucesos que hunden en el barro a Karina y los primos “Lule” y Martín Menem, salpican al Presidente en la cara y ponen en riesgo esa estrategia de dejar todo librado a las “Fuerzas del Cielo”.

“La mejor forma de evitar una crisis es absteniéndose de realizar aquello que puede detonarla. Nunca hagas algo que necesites ocultar después. Es tan sencillo como eso. Y de tan sencillo que es, la mayoría prefiere ignorarlo”, señala el último informe de la influyente encuestadora Zuban Córdoba en su tradicional “Domingo de datos”, que se conocieron en las últimas horas.

Según Zuban Córdoba, “el Coimasgate (o Karinagate) se suma a una cadena de crisis no clausuradas que alimentan la decepción frente a la gestión. Con una aprobación de gobierno que viene en baja desde hace unos meses, este caso de corrupción surge a posterior de una derrota legislativa como el rechazo al veto a la ley de emergencia en discapacidad, y con el trasfondo de las muertes por el fentanilo contaminado y la crisis sin clausura del ‘Libragate’, motorizada por la falta de información, subestimación, negación y ocultamiento”, agrega el trabajo.

Los números de la encuesta son lapidarios, pero no alcanzan -todavía- para confirmar que el descontento actual se termine transformando en un golpe electoral adverso. Para cualquier otro gobierno, un escándalo como el que estalló con los audios filtrados de Diego Spagnuolo sería poco menos que el certificado de defunción ante un proceso electoral de medio término como el que se avecina.

Pero en la Argentina actual, la reacción popular hay que evaluarla con mayor cuidado. Nada es tan lineal como parece y las consecuencias, por ahora, se desconocen.

Tal vez, en dos semanas cuando se vote en las elecciones para cargos locales en la Provincia de Buenos Aires, haya elementos más claros para anticipar lo que pueda venir.

Según la encuesta de Zuban Córdoba, la credibilidad en la gestión libertaria se encuentra profundamente afectada por este hecho: un 62% juzga a la respuesta del gobierno como “improvisada”.

El “Caso Libra”, aunque llegó a erosionar sustancialmente la imagen de Milei, era complejo de entender para la mayoría. Pero las palabras “coimas” y “corrupción”, en cambio, “están fijadas en la mente de cualquier argentino o argentina de a pie, y generan una indignación más directa”, agrega el informe.

Las confusas respuestas del Gobierno nacional (“sacadas de los más elementales manuales de la casta”, dice Zuban Córdoba), complican más la cosa. El 70% de los argentinos no pondría “las manos en el fuego” ni por Karina ni por los Menem. Y un abrumador 65% reclama que los funcionarios involucrados renuncien y se pongan a disposición de la Justicia”.

Con sus actitudes, el presidente Milei parece indicar que no está preparado para ordenar la situación ni por asomo. Y el séquito que lo rodea, menos.

Se vienen tiempos difíciles. Las urnas, otra vez, pueden servir para poner a cada uno en su lugar.


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