En un periplo inédito, cuatro chubutenses pisaron el Círculo Polar Ártico. El más conocido y líder del grupo fue el comodorense Pedro de Diego, de 70 años (foto). Es un exjuez que integró el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia y participó de juicios como la Masacre de Trelew. Lo acompañaron sus hijos Álvaro, de 40 años, y Pedro, de 43, además de Javier Fernández, de 44 años.
El viernes 7 de marzo, Pedro padre y Álvaro se embarcaron en Trondheim, Noruega, en el ferry que comunica los puertos del norte de ese país. La embarcación hace cruceros por lugares particulares como la Antártida y Groenlandia. “En Noruega es un barco de estación puerto por puerto, sube y baja pasajeros de aldea chicas y deja carga y correspondencia”, describió el mayor de los “Pedros”.
El viaje siguió por fiordos interminables. “Se movió mucho pero están acostumbrados. Luego fue todo un mar muy calmo y se sintió más el clima ártico, húmedo y nevador”.
Tras cruzar el Círculo Polar, la primera ciudad importante fue Bodo. “El ferry se quedó un rato y bajamos; comimos algo de la zona. Un hijo comió reno y yo, salmón y bacalao. Todo recién capturado”.
El domingo 9 de marzo el cuarteto desembarcó en Tromso, 350 kilómetros dentro del Círculo Polar y capital del Ártico. “Fue un mediodía con una nevada fantástica, ahí viven unos 75 mil habitantes”. Allí se reunieron con Pedro (hijo) y Javier para tomar una travesía nocturna buscando la Aurora Boreal.
“Salimos a las 21 desde un punto de reunión en un hotel. Fue una sorpresa porque había mucha gente, el turismo que va a ver esto está a tope”, describió. “Fue un viaje de una hora y media en un micro preparado para meterse en el hielo porque en esta época todos los caminos están así”.
El grupo llegó a un descampado en el medio del bosque sin contaminación lumínica. “Hubo muchas auroras que se forman en la misma noche y se ven muy bien. Las más raras son las bailarinas. Es toda una experiencia porque la gente se vuelve loca y vale la pena”.
De Diego explicó que basta una app en el celular para saber dónde se formarán las autoras, cuál será la potencia de sus colores y en qué momento de la jornada. “Vimos todas las noches en todos los lugares que estuvimos, incluso en ciudad; y los que viven de esto dicen que 2025 es un año particularmente activo”.
Todo el periplo fue en inglés. “El noruego es inentendible y ni te digo cuando entrás en Finlandia, menos que menos”, graficó.
Son zonas habitables por la influencia de la Corriente del Atlántico Norte, prolongación de la Corriente del Golfo.
Luego de Tromso fue el momento de volar hacia la ciudad de Longyearbyen, Svalbard, mucho más al norte y a sólo 1.350 kilómetros del Polo Norte. El lugar es conocido por tener un reservorio mundial de semillas en caso de un evento apocalíptico que se conservan a -18 permanentemente.
“La temperatura máxima que tuvimos una tarde fue -16; a la noche eran -25. Uno se abriga pero te sacás los guantes para una foto y te duele la mano. Es un lugar muy interesante, con dos minas de carbón: una de capitales rusos y otra, noruegos”.
La ciudad tiene 2.500 habitantes y más de 10 hoteles. Así de turística es. Posee un centro universitario de investigación, un centro pesquero y una de las estaciones satelitales más grandes de Europa, inaccesible para visitantes.
En Longyearbyen conviven 50 nacionalidades. “Hablamos con Gina, encargada del restorán de un hotel, que es de Piedritas, un pueblo de General Villegas en provincia de Buenos Aires”, contó De Diego. “Estaba muy conforme con la vida allí aunque es muy dura la época en que se cierra el cielo; de fines de noviembre a fines de febrero hay oscuridad absoluta y el sol no sale. Cuando estuvimos salía de 7 a 17 pero se levanta apenas unos 30 grados del horizonte, siempre hay sombras largas”.
En la isla viven 24 argentinos y los sueldos son muy buenos: un salario básico en el sector hotelería es de 2.500 dólares. “Pero el costo de vida en Noruega es tremendamente caro”, aclaró el viajero comodorense.
El apellido “Messi”, claro, fue una contraseña para todo. “Me sorprendió la cantidad de gente. Pensé que no iba a haber nadie y estaba todo lleno; también llama la atención la gente asiática comprando”.
El grupo volvió a Tromso para tomar un ómnibus ártico cruzando la Laponia finlandesa hasta Rovaniemi. Desde allí retornaron a Chubut para el fin de una inédita travesía grupal.
En un periplo inédito, cuatro chubutenses pisaron el Círculo Polar Ártico. El más conocido y líder del grupo fue el comodorense Pedro de Diego, de 70 años (foto). Es un exjuez que integró el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia y participó de juicios como la Masacre de Trelew. Lo acompañaron sus hijos Álvaro, de 40 años, y Pedro, de 43, además de Javier Fernández, de 44 años.
El viernes 7 de marzo, Pedro padre y Álvaro se embarcaron en Trondheim, Noruega, en el ferry que comunica los puertos del norte de ese país. La embarcación hace cruceros por lugares particulares como la Antártida y Groenlandia. “En Noruega es un barco de estación puerto por puerto, sube y baja pasajeros de aldea chicas y deja carga y correspondencia”, describió el mayor de los “Pedros”.
El viaje siguió por fiordos interminables. “Se movió mucho pero están acostumbrados. Luego fue todo un mar muy calmo y se sintió más el clima ártico, húmedo y nevador”.
Tras cruzar el Círculo Polar, la primera ciudad importante fue Bodo. “El ferry se quedó un rato y bajamos; comimos algo de la zona. Un hijo comió reno y yo, salmón y bacalao. Todo recién capturado”.
El domingo 9 de marzo el cuarteto desembarcó en Tromso, 350 kilómetros dentro del Círculo Polar y capital del Ártico. “Fue un mediodía con una nevada fantástica, ahí viven unos 75 mil habitantes”. Allí se reunieron con Pedro (hijo) y Javier para tomar una travesía nocturna buscando la Aurora Boreal.
“Salimos a las 21 desde un punto de reunión en un hotel. Fue una sorpresa porque había mucha gente, el turismo que va a ver esto está a tope”, describió. “Fue un viaje de una hora y media en un micro preparado para meterse en el hielo porque en esta época todos los caminos están así”.
El grupo llegó a un descampado en el medio del bosque sin contaminación lumínica. “Hubo muchas auroras que se forman en la misma noche y se ven muy bien. Las más raras son las bailarinas. Es toda una experiencia porque la gente se vuelve loca y vale la pena”.
De Diego explicó que basta una app en el celular para saber dónde se formarán las autoras, cuál será la potencia de sus colores y en qué momento de la jornada. “Vimos todas las noches en todos los lugares que estuvimos, incluso en ciudad; y los que viven de esto dicen que 2025 es un año particularmente activo”.
Todo el periplo fue en inglés. “El noruego es inentendible y ni te digo cuando entrás en Finlandia, menos que menos”, graficó.
Son zonas habitables por la influencia de la Corriente del Atlántico Norte, prolongación de la Corriente del Golfo.
Luego de Tromso fue el momento de volar hacia la ciudad de Longyearbyen, Svalbard, mucho más al norte y a sólo 1.350 kilómetros del Polo Norte. El lugar es conocido por tener un reservorio mundial de semillas en caso de un evento apocalíptico que se conservan a -18 permanentemente.
“La temperatura máxima que tuvimos una tarde fue -16; a la noche eran -25. Uno se abriga pero te sacás los guantes para una foto y te duele la mano. Es un lugar muy interesante, con dos minas de carbón: una de capitales rusos y otra, noruegos”.
La ciudad tiene 2.500 habitantes y más de 10 hoteles. Así de turística es. Posee un centro universitario de investigación, un centro pesquero y una de las estaciones satelitales más grandes de Europa, inaccesible para visitantes.
En Longyearbyen conviven 50 nacionalidades. “Hablamos con Gina, encargada del restorán de un hotel, que es de Piedritas, un pueblo de General Villegas en provincia de Buenos Aires”, contó De Diego. “Estaba muy conforme con la vida allí aunque es muy dura la época en que se cierra el cielo; de fines de noviembre a fines de febrero hay oscuridad absoluta y el sol no sale. Cuando estuvimos salía de 7 a 17 pero se levanta apenas unos 30 grados del horizonte, siempre hay sombras largas”.
En la isla viven 24 argentinos y los sueldos son muy buenos: un salario básico en el sector hotelería es de 2.500 dólares. “Pero el costo de vida en Noruega es tremendamente caro”, aclaró el viajero comodorense.
El apellido “Messi”, claro, fue una contraseña para todo. “Me sorprendió la cantidad de gente. Pensé que no iba a haber nadie y estaba todo lleno; también llama la atención la gente asiática comprando”.
El grupo volvió a Tromso para tomar un ómnibus ártico cruzando la Laponia finlandesa hasta Rovaniemi. Desde allí retornaron a Chubut para el fin de una inédita travesía grupal.