
Una mujer con tres hijos menores, hace casi cuatro años que vive en la sede vecinal de barrio Ceferino de Esquel. Fue instalada en ese lugar por el municipio, luego de un temporal de lluvia que le inundó y averió la casilla que ocupaba en barrio Cañadón de Bórquez. Su estadía sería transitoria hasta ubicarla en una casa, pero a la fecha permanece en un espacio del edificio barrial, sin solución.
Mariana Ramírez relató que transcurrió la pandemia en la sede de Ceferino, y a la fecha continúa viviendo en una de las oficinas con sus hijos, a la espera de que le resuelvan su situación.
Además se manifestó preocupada porque “se han dicho muchas cosas de mi, como que usurpé la sede de la Junta Vecinal, cuando el presidente anterior de la comisión (Raúl Santander) gestionó el permiso para instalarme ahí, y hay un acta firmada y sería hasta que el Municipio encontrara una solución. De ninguna manera podría ocupar un lugar público”.
Lamentó que se van a cumplir cuatro años de su permanencia en ese espacio, y no tiene una respuesta para vivir mejor con sus tres niños de 5, 6 y 9 años. Para alimentarlos, sale a trabajar en limpieza de casas, planchado, y cuidado de personas mayores. “Nadie me ayuda; el Municipio no ha venido, nunca hay alimentos para darme, y estoy sin agua caliente, porque el termotanque tuvo un desperfecto hace más de un año”, añadió.
Acerca de las instalaciones de la sede vecinal, Mariana señaló que ella con sus hijos está en un sector pequeño, y en el resto del edificio se realizan las distintas actividades con los vecinos. Dijo que los fines de semana se organizan eventos, y se junta gente a tomar bebidas alcohólicas, y hasta peleas hay, problemática que ya avisó a la conducción de la Junta Vecinal.
Contó que rompen vidrios del ingreso a la sede, y ella ha tenido que pagar algunos para reponerlos. Indicó que por la madrugada hay gente que pasa y rompe vidrios, estimando que “deben ser personas que no quieren que esté allí, incluso en oportunidades han querido ingresar”.
La mujer admitió que está incómoda, porque sus hijos no pueden salir a jugar porque hay mucho tránsito sobre la calle 25 de Mayo, y recalcó que no sabe nada sobre la construcción de una casa para darle, como se le comunicó en un principio.#

Una mujer con tres hijos menores, hace casi cuatro años que vive en la sede vecinal de barrio Ceferino de Esquel. Fue instalada en ese lugar por el municipio, luego de un temporal de lluvia que le inundó y averió la casilla que ocupaba en barrio Cañadón de Bórquez. Su estadía sería transitoria hasta ubicarla en una casa, pero a la fecha permanece en un espacio del edificio barrial, sin solución.
Mariana Ramírez relató que transcurrió la pandemia en la sede de Ceferino, y a la fecha continúa viviendo en una de las oficinas con sus hijos, a la espera de que le resuelvan su situación.
Además se manifestó preocupada porque “se han dicho muchas cosas de mi, como que usurpé la sede de la Junta Vecinal, cuando el presidente anterior de la comisión (Raúl Santander) gestionó el permiso para instalarme ahí, y hay un acta firmada y sería hasta que el Municipio encontrara una solución. De ninguna manera podría ocupar un lugar público”.
Lamentó que se van a cumplir cuatro años de su permanencia en ese espacio, y no tiene una respuesta para vivir mejor con sus tres niños de 5, 6 y 9 años. Para alimentarlos, sale a trabajar en limpieza de casas, planchado, y cuidado de personas mayores. “Nadie me ayuda; el Municipio no ha venido, nunca hay alimentos para darme, y estoy sin agua caliente, porque el termotanque tuvo un desperfecto hace más de un año”, añadió.
Acerca de las instalaciones de la sede vecinal, Mariana señaló que ella con sus hijos está en un sector pequeño, y en el resto del edificio se realizan las distintas actividades con los vecinos. Dijo que los fines de semana se organizan eventos, y se junta gente a tomar bebidas alcohólicas, y hasta peleas hay, problemática que ya avisó a la conducción de la Junta Vecinal.
Contó que rompen vidrios del ingreso a la sede, y ella ha tenido que pagar algunos para reponerlos. Indicó que por la madrugada hay gente que pasa y rompe vidrios, estimando que “deben ser personas que no quieren que esté allí, incluso en oportunidades han querido ingresar”.
La mujer admitió que está incómoda, porque sus hijos no pueden salir a jugar porque hay mucho tránsito sobre la calle 25 de Mayo, y recalcó que no sabe nada sobre la construcción de una casa para darle, como se le comunicó en un principio.#