
Marcos Paves disfruta la calidez del hogar, la que aporta su familia, su esposa Nadia y en especial sus hijas. Hace pocas horas que salió del Hospital Isola, después de su carrera más dura, esa que peleó durante varias semanas internado y aislado, tras sufrir los efectos adversos de un medicamento.
Mate en mano y rodeado de su gente, esa que no dudó en movilizarse y pararse en una esquina para que la imagen de la televisión llegara a la habilitación de Marcos, este reconocido atleta ya programa su vuelta para cuando los médicos lo autoricen.
“La verdad que estoy muy contento, desde el jueves a la mañana cuando me dieron el alta, cambió el día y si bien salí con anemia y bajo de peso estoy tranquilo, tengo que hacer una dieta para recuperarme”, cuenta a Jornada el triatleta.
Marcos cuenta que inició un tratamiento por una enfermedad renal, “pero me agarré todas las contraindicaciones del medicamento y me dejó en la lona, sabía que podía tener un efecto secundario pero no me di cuenta que estaba tan mal”. Las defensas bajaron, un resfrío derivó en una neumonía y así su estado de salud empeoró hasta que fue inevitable internarlo y aislarlo, para evitar que otra enfermedad lo afecte y pueda recuperar sus defensas.
Para lograr la recuperación de Marcos, los médicos contaron con una ayuda fundamental: el cariño y la fuerza de la familia, los amigos y de gente que conoce al atleta, quienes a través de la televisión y las redes sociales llegaron hasta la habitación en la que estaba internado. Durante varios días la familia y los amigos del joven se concentraron frente a una cámara de televisión que registra los movimientos en una esquina céntrica y desde allí con carteles, pancartas y todo tipo de gestos, enviaban sus deseos de recuperación.
“Yo estaba aislado, entraban mi señora y mi mamá, con barbijo y ropa, mi estado era muy frágil”, recuerda Marcos, quien al hablar del apoyo de su gente dice: “fue hermoso, la verdad que estaba en la habitación del hospital, y no lo podía creer; eso me levantó muchísimo, eso y orar, en esos momentos uno se acerca mucho a Dios”, cuenta el protagonista de esta historia.
Marcos Paves valora el acompañamiento de sus amigos, y después de la gente “cuando fueron a donar sangre más de los que hacían falta, todos los días sentía ese acompañamiento, eso te levanta, te ayuda mucho, con esa gente y esos gestos te aferrás al amor” y además de sus padres, hermanos, suegros, tíos y primos, agradece a sus amigos “y también a los atletas que en distintas carreras ponían carteles en Facebook, la verdad que eso te levanta muchísimo”.
“Lloraba de emoción, de alegría, frente al televisor o con los mensajes en las redes sociales, yo no podía ver el celular pero me contaba mi señora. Todo fue re lindo, y los médicos me decían que el tratamiento estaba haciendo efecto y ese apoyo de la gente ayudó mucho”.
El atleta no olvida en su agradecimiento a todo el personal del hospital, pasando por médicos, enfermeras, mucamas y personal de limpieza. “Son excelentes, siempre te sacan adelante, te dan ánimo, nunca te dejan a la deriva, siempre de diez”, dice Marcos.
Antes de dejar el hospital y cuando ya se encontraba mejor, pudo volver a disfrutar de Lucía y Emma, sus hijas. “Estuve como 15 días sin verlas, y ahora cada día las veo más grandes” cuenta Marcos mientras descansa y se recupera.
Marcos Paves piensa en su regreso a la actividad atlética, algo que irá marcando el proceso de recuperación. “Cuando tenga el peso, arranco de una”, dice el atleta, quien ahora busca ponerse en forma y recuperarse de la anemia que aún lo aqueja. Por delante queda reiniciar el tratamiento para su afección renal, “pero con otro medicamento, eso ya fue y ya me dijo mi médico de cabecera, el Dr. Mario De Muria, que vamos a hacer análisis cada una semana y no una vez por mes, esto no puede volver a pasar”.
Con la fuerza del corazón, con el cariño de su gente, con el amor de su familia, Marcos ya piensa en su próxima carrera. La más difícil ya la superó.

Marcos Paves disfruta la calidez del hogar, la que aporta su familia, su esposa Nadia y en especial sus hijas. Hace pocas horas que salió del Hospital Isola, después de su carrera más dura, esa que peleó durante varias semanas internado y aislado, tras sufrir los efectos adversos de un medicamento.
Mate en mano y rodeado de su gente, esa que no dudó en movilizarse y pararse en una esquina para que la imagen de la televisión llegara a la habilitación de Marcos, este reconocido atleta ya programa su vuelta para cuando los médicos lo autoricen.
“La verdad que estoy muy contento, desde el jueves a la mañana cuando me dieron el alta, cambió el día y si bien salí con anemia y bajo de peso estoy tranquilo, tengo que hacer una dieta para recuperarme”, cuenta a Jornada el triatleta.
Marcos cuenta que inició un tratamiento por una enfermedad renal, “pero me agarré todas las contraindicaciones del medicamento y me dejó en la lona, sabía que podía tener un efecto secundario pero no me di cuenta que estaba tan mal”. Las defensas bajaron, un resfrío derivó en una neumonía y así su estado de salud empeoró hasta que fue inevitable internarlo y aislarlo, para evitar que otra enfermedad lo afecte y pueda recuperar sus defensas.
Para lograr la recuperación de Marcos, los médicos contaron con una ayuda fundamental: el cariño y la fuerza de la familia, los amigos y de gente que conoce al atleta, quienes a través de la televisión y las redes sociales llegaron hasta la habitación en la que estaba internado. Durante varios días la familia y los amigos del joven se concentraron frente a una cámara de televisión que registra los movimientos en una esquina céntrica y desde allí con carteles, pancartas y todo tipo de gestos, enviaban sus deseos de recuperación.
“Yo estaba aislado, entraban mi señora y mi mamá, con barbijo y ropa, mi estado era muy frágil”, recuerda Marcos, quien al hablar del apoyo de su gente dice: “fue hermoso, la verdad que estaba en la habitación del hospital, y no lo podía creer; eso me levantó muchísimo, eso y orar, en esos momentos uno se acerca mucho a Dios”, cuenta el protagonista de esta historia.
Marcos Paves valora el acompañamiento de sus amigos, y después de la gente “cuando fueron a donar sangre más de los que hacían falta, todos los días sentía ese acompañamiento, eso te levanta, te ayuda mucho, con esa gente y esos gestos te aferrás al amor” y además de sus padres, hermanos, suegros, tíos y primos, agradece a sus amigos “y también a los atletas que en distintas carreras ponían carteles en Facebook, la verdad que eso te levanta muchísimo”.
“Lloraba de emoción, de alegría, frente al televisor o con los mensajes en las redes sociales, yo no podía ver el celular pero me contaba mi señora. Todo fue re lindo, y los médicos me decían que el tratamiento estaba haciendo efecto y ese apoyo de la gente ayudó mucho”.
El atleta no olvida en su agradecimiento a todo el personal del hospital, pasando por médicos, enfermeras, mucamas y personal de limpieza. “Son excelentes, siempre te sacan adelante, te dan ánimo, nunca te dejan a la deriva, siempre de diez”, dice Marcos.
Antes de dejar el hospital y cuando ya se encontraba mejor, pudo volver a disfrutar de Lucía y Emma, sus hijas. “Estuve como 15 días sin verlas, y ahora cada día las veo más grandes” cuenta Marcos mientras descansa y se recupera.
Marcos Paves piensa en su regreso a la actividad atlética, algo que irá marcando el proceso de recuperación. “Cuando tenga el peso, arranco de una”, dice el atleta, quien ahora busca ponerse en forma y recuperarse de la anemia que aún lo aqueja. Por delante queda reiniciar el tratamiento para su afección renal, “pero con otro medicamento, eso ya fue y ya me dijo mi médico de cabecera, el Dr. Mario De Muria, que vamos a hacer análisis cada una semana y no una vez por mes, esto no puede volver a pasar”.
Con la fuerza del corazón, con el cariño de su gente, con el amor de su familia, Marcos ya piensa en su próxima carrera. La más difícil ya la superó.