En un Mundial hay poco espacio para la tranquilidad. Pero en Argentina se puede percibir cierta calma tras el debut con una costosa victoria sobre Bosnia mientras aguarda por su segundo compromiso. Es que la expectativa está puesta en mejorar el rendimiento ante un rival de poca jerarquía como es Irán. En la práctica de ayer, Alejandro Sabella buscó aceitar la formación que saldrá desde el inicio en el segundo compromiso del campeonato del mundo. Y hubo un espectador de lujo en la tribuna del predio Cidade Do Galo: Julio Humberto Grondona. El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino llegó temprano a Belo Horizonte, proveniente de Río de Janeiro, para seguir, junto a Carlos Bilardo, las acciones del conjunto albiceleste. Grondona llegó cerca de las 10.15 al predio, en una camioneta de la organización. En el predio donde se entrena y concentra el equipo de Alejandro Sabella, don Julio tiene una habitación para él solo, en el primer piso. El cuerpo técnico y los jugadores duermen en el tercero. Vestido con una camisa amarilla, Grondona tuvo la chance de fundirse en un abrazo con Messi y vio de cerca el entrenamiento.
En un Mundial hay poco espacio para la tranquilidad. Pero en Argentina se puede percibir cierta calma tras el debut con una costosa victoria sobre Bosnia mientras aguarda por su segundo compromiso. Es que la expectativa está puesta en mejorar el rendimiento ante un rival de poca jerarquía como es Irán. En la práctica de ayer, Alejandro Sabella buscó aceitar la formación que saldrá desde el inicio en el segundo compromiso del campeonato del mundo. Y hubo un espectador de lujo en la tribuna del predio Cidade Do Galo: Julio Humberto Grondona. El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino llegó temprano a Belo Horizonte, proveniente de Río de Janeiro, para seguir, junto a Carlos Bilardo, las acciones del conjunto albiceleste. Grondona llegó cerca de las 10.15 al predio, en una camioneta de la organización. En el predio donde se entrena y concentra el equipo de Alejandro Sabella, don Julio tiene una habitación para él solo, en el primer piso. El cuerpo técnico y los jugadores duermen en el tercero. Vestido con una camisa amarilla, Grondona tuvo la chance de fundirse en un abrazo con Messi y vio de cerca el entrenamiento.