Por Lorena Leeming
El nombre es conocido. “Comedor del corazón” retumba por los rincones de Trelew. Distintos sectores impulsan actividades solidarias; la gente asiste y colabora. Es solidaria. Muy. Se emplaza en el centro del barrio Tiro Federal. Tratan de pelear desde allí contra flagelos cada vez más frecuentes: droga y prostitución infantil. Le dan batalla a la desnutrición y violencia familiar. Tratan que la desocupación impacte lo menos posible. No es fácil, pero llevan ya 13 años de trabajo ininterrumpido.
Edilia Bastidas es una joven mujer que tiene el comedor a su cargo. Mate por medio en su domicilio, habló con Jornada sobre la noble tarea que realiza. “Comenzamos en 2001 por necesidad de alimentos. Vamos como el camaleón cambiando de acuerdo al tiempo. Había muchos chicos con grado de desnutrición importante” recuerda.
Remarca que en el lugar, se ofrecen además, talleres y clases de apoyo. Asegura que se incorpora este tipo de actividades para dar un poco más de contención y destacó que desde que el comedor comenzó a funcionar hasta la fecha, hubo personas que se fueron pero que actualmente manifestaron su voluntad de volver. “Hay quienes han trabajado una vez, les gustó y quieren volver. Tenemos esta semana, el caso de una mujer que se fue en su momento y que volverá a trabajar con nosotros”, ejemplificó.
Se refirió Edilia a la situación actual. “Hoy en día en 2014, estamos frente a una nueva crisis por los costos. Son muy altos, hay mucha gente con planes, mujeres solas sin posibilidades, atadas a encontrar o ingresar a otro trabajo. El salario universal no les alcanza”, resumió como si lo supiese de memoria. Es que lo ve todos los días.
Dice la mujer que quienes concurren a recibir asistencia al lugar, es porque “no llegan a fin de mes”, aunque también admite que muchas personas le piden ayuda a modo de exigencia y es así donde ella dice que se equivocan porque los modales con que llegan al comedor, son a veces violentos o fuera de lugar. “Nosotros no tenemos obligación de dar. Estamos para ayudar”, aclara.
Dice también que los eventos publicitados para ayudarlos, son muchos; pero también admite que lo que se recaudó hasta el momento no alcanza. Algunos alimentos se vencieron por ser perecederos y otras cosas, fueron también giradas al interior de la provincia donde la necesidad también es importante.
Baja la voz cuando se refiere a las problemáticas frecuentes de los niños y jóvenes que llegan en búsqueda de contención. “Lo que más se ve, es tema drogas y prostitución infantil. Pero acá, estamos atados. Sabemos quiénes son quienes los incentivan, pero no podemos decir nada. Te pegan un tiro”, relata.
Los niños y adolescentes que concurren van de los 13 a los 19 años, pero desde los 10 se perfila claramente la problemática que sufren. Edilia asegura que el porcentaje es altísimo de quienes no encuentran contención en sus hogares, de mujeres solas y violencia familiar.
Ella no está sola. “Somos un grupo amplio. Ya esta semana, nos organizaremos mejor. Colaboran mucho también, otros grupos voluntarios. Pero también queremos que se implementen más talleres desde Juventud”, solicitó.
La red social es fundamental para el trabajo que impulsan. Ante cualquier necesidad o urgencia, se publica bajo la denominación “comedor del corazón” en Facebook qué es lo que necesitan y la gente responde en forma inmediata. Citó el caso de una mu jer que la semana pasada aseguró no tener para comer y fueron numerosas las ofertas de ayuda. Pide Edilia además, que quien realice alguna actividad y tenga la voluntad de transmitir conocimientos, que se acerque y lo compartan. “Eso es también una forma de contención”, valoró.
Bastidas tiene su propia familia. Pero durante 13 años, mucho de su tiempo estuvo invertido en la noble acción que libera. “Sí, tengo mi familia, mis hijos. Hace poco me separé y quiero darles más tiempo. Ellos entienden el trabajo. Cuesta bastante pero ayudan. Más cuando son chiquitos. Mi hijo de 13 años se engancha y entiende mucho a los chicos con discapacidad. Me siento orgullosa que me acompañen”, confió.
Edilia confirmó que está expectante respecto a la ayuda que desde el municipio se comprometió para poder reconstruir parte de las instalaciones que fueron devastadas como consecuencia de un incendio. Dice que la obra daría inicio el 20 de febrero y la esperan. “En ese incendio, se perdió comida y parte de lo que habíamos designado para llevar al interior”, sostuvo.
Para finalizar hizo un llamado a la comunidad en torno a la solidaridad y a la ayuda que se necesita en tiempos en que ella misma califica como críticos. “Tenemos que dejar de mirar las cuestiones políticas y religiosas. Tratar de abrir los ojos, la mayoría tienen los ojos vendados. La gente está tan metida en sus problemas que no puede ver a su alrededor. Se olvidan de la parte humana”, analiza.
Además sostuvo que “si el mundo está como está es porque en su momento no nos ocupamos de forjar mejores hombres en el futuro”.
Por Lorena Leeming
El nombre es conocido. “Comedor del corazón” retumba por los rincones de Trelew. Distintos sectores impulsan actividades solidarias; la gente asiste y colabora. Es solidaria. Muy. Se emplaza en el centro del barrio Tiro Federal. Tratan de pelear desde allí contra flagelos cada vez más frecuentes: droga y prostitución infantil. Le dan batalla a la desnutrición y violencia familiar. Tratan que la desocupación impacte lo menos posible. No es fácil, pero llevan ya 13 años de trabajo ininterrumpido.
Edilia Bastidas es una joven mujer que tiene el comedor a su cargo. Mate por medio en su domicilio, habló con Jornada sobre la noble tarea que realiza. “Comenzamos en 2001 por necesidad de alimentos. Vamos como el camaleón cambiando de acuerdo al tiempo. Había muchos chicos con grado de desnutrición importante” recuerda.
Remarca que en el lugar, se ofrecen además, talleres y clases de apoyo. Asegura que se incorpora este tipo de actividades para dar un poco más de contención y destacó que desde que el comedor comenzó a funcionar hasta la fecha, hubo personas que se fueron pero que actualmente manifestaron su voluntad de volver. “Hay quienes han trabajado una vez, les gustó y quieren volver. Tenemos esta semana, el caso de una mujer que se fue en su momento y que volverá a trabajar con nosotros”, ejemplificó.
Se refirió Edilia a la situación actual. “Hoy en día en 2014, estamos frente a una nueva crisis por los costos. Son muy altos, hay mucha gente con planes, mujeres solas sin posibilidades, atadas a encontrar o ingresar a otro trabajo. El salario universal no les alcanza”, resumió como si lo supiese de memoria. Es que lo ve todos los días.
Dice la mujer que quienes concurren a recibir asistencia al lugar, es porque “no llegan a fin de mes”, aunque también admite que muchas personas le piden ayuda a modo de exigencia y es así donde ella dice que se equivocan porque los modales con que llegan al comedor, son a veces violentos o fuera de lugar. “Nosotros no tenemos obligación de dar. Estamos para ayudar”, aclara.
Dice también que los eventos publicitados para ayudarlos, son muchos; pero también admite que lo que se recaudó hasta el momento no alcanza. Algunos alimentos se vencieron por ser perecederos y otras cosas, fueron también giradas al interior de la provincia donde la necesidad también es importante.
Baja la voz cuando se refiere a las problemáticas frecuentes de los niños y jóvenes que llegan en búsqueda de contención. “Lo que más se ve, es tema drogas y prostitución infantil. Pero acá, estamos atados. Sabemos quiénes son quienes los incentivan, pero no podemos decir nada. Te pegan un tiro”, relata.
Los niños y adolescentes que concurren van de los 13 a los 19 años, pero desde los 10 se perfila claramente la problemática que sufren. Edilia asegura que el porcentaje es altísimo de quienes no encuentran contención en sus hogares, de mujeres solas y violencia familiar.
Ella no está sola. “Somos un grupo amplio. Ya esta semana, nos organizaremos mejor. Colaboran mucho también, otros grupos voluntarios. Pero también queremos que se implementen más talleres desde Juventud”, solicitó.
La red social es fundamental para el trabajo que impulsan. Ante cualquier necesidad o urgencia, se publica bajo la denominación “comedor del corazón” en Facebook qué es lo que necesitan y la gente responde en forma inmediata. Citó el caso de una mu jer que la semana pasada aseguró no tener para comer y fueron numerosas las ofertas de ayuda. Pide Edilia además, que quien realice alguna actividad y tenga la voluntad de transmitir conocimientos, que se acerque y lo compartan. “Eso es también una forma de contención”, valoró.
Bastidas tiene su propia familia. Pero durante 13 años, mucho de su tiempo estuvo invertido en la noble acción que libera. “Sí, tengo mi familia, mis hijos. Hace poco me separé y quiero darles más tiempo. Ellos entienden el trabajo. Cuesta bastante pero ayudan. Más cuando son chiquitos. Mi hijo de 13 años se engancha y entiende mucho a los chicos con discapacidad. Me siento orgullosa que me acompañen”, confió.
Edilia confirmó que está expectante respecto a la ayuda que desde el municipio se comprometió para poder reconstruir parte de las instalaciones que fueron devastadas como consecuencia de un incendio. Dice que la obra daría inicio el 20 de febrero y la esperan. “En ese incendio, se perdió comida y parte de lo que habíamos designado para llevar al interior”, sostuvo.
Para finalizar hizo un llamado a la comunidad en torno a la solidaridad y a la ayuda que se necesita en tiempos en que ella misma califica como críticos. “Tenemos que dejar de mirar las cuestiones políticas y religiosas. Tratar de abrir los ojos, la mayoría tienen los ojos vendados. La gente está tan metida en sus problemas que no puede ver a su alrededor. Se olvidan de la parte humana”, analiza.
Además sostuvo que “si el mundo está como está es porque en su momento no nos ocupamos de forjar mejores hombres en el futuro”.