El día que nació Jornada, 9 de enero de 1954, se presentó en Nueva York la primera calculadora de circuitos integrados que se llamó, singularmente, “cerebro electrónico”. Era lo más avanzado en tecnología y revolucionó el mundo. 60 años después, mientras se escriben, estas mismas líneas podrían salir en simultáneo en varios ordenadores, de distintos países, al mismo tiempo. Así ha cambiado el planeta en todas estas décadas. Y este diario ha sido testigo privilegiado de ese cambio.
El año que Jornada tuvo su primera edición Max Born y Walter Bothe fueron distinguidos con el Nobel por sus estudios de la física cuántica pero, también, Estados Unidos probó por primera vez la Bomba H.
Fue el año de Ernest Hemingway, quien acaso como fruto del notable trabajo hecho en 1953 con “El viejo y el mar”, recibió el premio Nobel de literatura. Y fue el año, también, del retorno del mundial de fútbol a Europa tras la segunda guerra, con el título para Alemania en Suiza.
Domingo Savio no era un colegio, sino el hombre que ese año canonizó el papa Pio XII y Chubut no era todavía una provincia, sino un territorio nacional.
El año que Jornada tuvo su primera edición el mundo bailó “alrededor de un reloj”, gracias a Bill Haley y sus cometas; y un chico de 19 años, llamado Elvis Aaron Presley, grabó sus dos primeros temas. Haley y Presley, después, cambiaron el curso de la música en el siglo XX. Curiosamente, ese mismo año se presentó la guitarra Stratocaster de Fender, que hoy es un mito aún vigente.
Fue apenas el primer año. Resultaría cuanto menos ocioso hacer un repaso de más de medio siglo de noticias que, hasta ayer, han tenido a Jornada como testigo.
Intentar un recuento de esa magnitud sería, además, casi inconmensurable pero aun así vale la pena un rápido ejercicio de memoria detallando algunos datos puntuales para acercarse lo más posible, si se pudiera, a una apretada síntesis de lo que este medio ha vivido en paralelo con los hechos que transformaron a la región que lo vio nacer, al país y también al mundo.
El general
Jornada nació bajo la segunda presidencia de Juan Domingo Perón, vivió la salida del general y la llegada de Leonardi primero y Aramburu después, dos de los iniciadores de la caza de brujas y proscripción infame que sufrió el peronismo en los años posteriores.
Desde ese día pasaron 23 presidentes, 9 de ellos militares que llegaron al poder sin el voto popular y pasó, además, la más pesada, cruel y vergonzosa dictadura militar que ha vivido la historia.
Junto con todos estos presidentes pasaron, también, casi 70 Ministros de Hacienda lo que equivale a decir que por lo menos Jornada vivió, retrató y también sufrió los vaivenes de una política económica que en la enorme mayoría de los casos sufrió variantes cuando cambió su titular.
Desde el Rodrigazo de Celestino Rodríguez, la tablita de Martínez de Hoz, el uno a uno de Cavallo, el austral de Juan Vital Sourrouille y las dos frases más célebres: “hay que pasar el invierno” de Alvaro Alzogaray y “el que apuesta al dólar pierde” de Lorenzo Sigaut, casi todo ha pasado con la economía argentina, una suerte de convulsión constante que jamás, en estos 60 años, dejó tranquilos a los argentinos, mucho menos a sus empresas una de las cuales, Jornada, logró sobrevivir a todos esos vaivenes políticos y económicos de un país que llegó a estar desquiciado y que sin embargo se sostuvo y mantiene la pelea.
A la vez que la guerra de Vietnam vivía sus primeros pasos y se consolidaba la idea para construir un paredón infame conocido como el Muro de Berlín, Jornada sufría en la década del 60 un incendio voraz en sus instalaciones de España 77 por lo que, como proeza formidable para la época, llegó a imprimirse en Esquel para llegar al Valle. Se utilizaban como medio de transporte los aviones del aeroclub. Fue por esa época que el mundo vio como en el país más “democrático” del planeta era asesinado John Fitzgerald Kennedy, acaso el presidente más popular que haya tenido Estados Unidos.
Entre ese incendio y la inauguración del antecesor al actual edificio, este diario reflejó las idas y vueltas de una argentina furiosa con sus luchas intestinas: la caída de Frondizi, la llegada al poder de Illia, su derrocamiento, dictadores, el trelewazo, la masacre del 72 y Cámpora para la vuelta de Perón, su muerte y el inicio del terrorismo de Estado más cruel que desembocó en la última dictadura. También la muerte de Francisco Franco en España, el fin de la guerra de Vietnam, los tres mundiales de Pelé y la revolución que causó The Beatles en el mundo de la música.
Recién en 1976 el actual edificio dejó de ser Supersil. Antes de ello Luis Feldman Josín lo había adquirido en sociedad con Atilio Oscar Viglione y Pedro Arranz con el objeto de iniciar un canal de televisión, pero Bernardo y Chujo Feldman decidieron separarse de la idea y cambiar los sueños de pantalla chica por el edificio y anclar aquí el diario.
Fue así como 1978 se puso en marcha la rotativa tipográfica adquirida al diario La Nación, mientras Argentina ganaba su primer mundial de fútbol. Eran los días de una impresión de baja calidad que, sin embargo, podía alcanzar hasta 76 páginas en un solo tiraje.
La nueva Era
El gran cambio llegó en 1981 cuando se inauguró el sistema offset dejando atrás las viejas linotipos, lo que se conoce como el paso del caliente al frío. Ese año Jornada le contó a nuestra sociedad cómo el Papa Juan Pablo II era víctima del atentado por parte de Mehmet Ali Aðca, Ronald Reagan y François Mitterrand llegaban al poder en Estados Unidos y Francia, respectivamente; y en Argentina, increíblemente, Suárez Mason anunciaba desde su presidencia de YPF que el déficit de la petrolera sería de 6 mil millones de dólares.
Ese año asumió como presidente Roberto Viola, se comenzaron las obras para Atucha II e Isabel Perón fue autorizada a salir del país por lo que se radicó en Madrid. Además, llegó por primera y única vez a cantar en Buenos Aires Frank Sinatra y fueron encontrados los cadáveres del matrimonio Schoklender. También en 1981 murió Ricardo Balbín. Y ya en diciembre asumió Leopoldo Fortunato Galtieri, el alcohólico que nos llevó a la guerra de Malvinas.
La muerte de los chicos en el sur trajo, sin embargo, algo bueno: fue el último y fallido intento de los de los jerarcas de la dictadura por quedarse en el poder. Ese fracaso los obligó a entregar el país ahogado financieramente pero, sobre todo, con su tejido social deshecho. Democracia, Alfonsín, CONADEP, Juicio a las Juntas, Madrynazo. 1983 abrió las puertas de aire fresco pero mostró que la dictadura había hecho daños más allá de su estadía en la Casa Rosada: le quitó a la sociedad y a mucho de sus dirigentes la sabiduría para defender una democracia que, en esos años, tenía enormes debilidades. Hubo cambios de monedas y corridas contra una inflación que tuvo siempre en vilo al gobierno de Alfonsín, un sindicalismo salvaje como nunca antes y nunca después que le erosionó el poder de una manera fenomenal hasta que lo obligó a entregar el mando del país antes de tiempo a Carlos Menem.
Jornada soportó estoicamente, como pudo, todo eso. Pero el 1992 la resistencia le pasó factura y la familia Feldman, en una dolorosa transacción, cedió el diario al grupo Spadone. Con él llegó Ricardo Gangeme, cuya estadía en la zona no pasó desapercibida, ni cuando ejerció la titularidad de este medio, con su estilo agresivo y polémico, ni cuando fue asesinado en pleno centro de Trelew, un crimen aun inexplicable que avergüenza a la Justicia chubutense.
Ese cambio de manos le dio impulso al diario en los primeros años, pero luego ese afán de crecimiento se fue apagando y la producción se acotó cada vez más. Cuando el actual grupo empresario lo adquirió, Jornada apenas si rozaba un tiraje de mil ejemplares en sus mejores días, que eran escasos.
El mismo diario, la nueva impronta
En diciembre de 2004 los empresarios Jorge Aidar Bestene y Walter García Moreno adquirieron ese Jornada alicaído, necesitado de un impulso para sobrevivir, casi en agonía.
En el marco de un mundo dominado por Internet y la televisión, que sea por vía satelital o el más tradicional sistema de cables bombardea con información minuto a minuto, casi instantáneamente, el desafío que se planteaba era titánico.
Sin embargo, el fortalecimiento de la estructura interna primero y el cambio de diseño después hicieron las veces de fuerte golpe de timón y lograron torcer la cadencia que traía el medio: así comenzó a crecer en ventas, tanto en la calle como de publicidad, y esto generó un compromiso mayor con los lectores que se extendió, también, a la red de redes con la puesta en marcha de un sitio web que recibe 500 mil visitas únicas cada mes.
Paralelamente, se inició un proceso de reinserción en la sociedad: en ese marco se sumaron a la propuesta espacios específicos como Tela de Rayón para la cultura, el suplemento económico para el mundo de las finanzas y Turismo con un renovado énfasis en las propuestas provinciales.
Además de ello se fortaleció el departamento de Deportes, que conforma un producto de excelencia y, en ese marco, se acompañó a distintos atletas en su esfuerzo por competir a nivel nacional e internacional: Omar Narváez, Leonardo Price, Ariel Pacho, Deportivo Madryn, Guillermo Brown, Huracán de Trelew, Gimnasia y Esgrima de Comodoro, Racing de Trelew, Huracán de Comodoro Rivadavia, y Gustavo Micheloud son algunos de ellos.
El camino por recorrer es mucho, pero hoy Jornada ya dejó de ser sólo un diario para transformarse en un Grupo que llega a toda la provincia y que cada día apuesta un poco más por el futuro. Para los lectores queda el agradecimiento eterno por la compañía durante estos 60 años, compañía que esperamos premiar con una cantidad y una calidad de trabajo cada vez mejor.
El día que nació Jornada, 9 de enero de 1954, se presentó en Nueva York la primera calculadora de circuitos integrados que se llamó, singularmente, “cerebro electrónico”. Era lo más avanzado en tecnología y revolucionó el mundo. 60 años después, mientras se escriben, estas mismas líneas podrían salir en simultáneo en varios ordenadores, de distintos países, al mismo tiempo. Así ha cambiado el planeta en todas estas décadas. Y este diario ha sido testigo privilegiado de ese cambio.
El año que Jornada tuvo su primera edición Max Born y Walter Bothe fueron distinguidos con el Nobel por sus estudios de la física cuántica pero, también, Estados Unidos probó por primera vez la Bomba H.
Fue el año de Ernest Hemingway, quien acaso como fruto del notable trabajo hecho en 1953 con “El viejo y el mar”, recibió el premio Nobel de literatura. Y fue el año, también, del retorno del mundial de fútbol a Europa tras la segunda guerra, con el título para Alemania en Suiza.
Domingo Savio no era un colegio, sino el hombre que ese año canonizó el papa Pio XII y Chubut no era todavía una provincia, sino un territorio nacional.
El año que Jornada tuvo su primera edición el mundo bailó “alrededor de un reloj”, gracias a Bill Haley y sus cometas; y un chico de 19 años, llamado Elvis Aaron Presley, grabó sus dos primeros temas. Haley y Presley, después, cambiaron el curso de la música en el siglo XX. Curiosamente, ese mismo año se presentó la guitarra Stratocaster de Fender, que hoy es un mito aún vigente.
Fue apenas el primer año. Resultaría cuanto menos ocioso hacer un repaso de más de medio siglo de noticias que, hasta ayer, han tenido a Jornada como testigo.
Intentar un recuento de esa magnitud sería, además, casi inconmensurable pero aun así vale la pena un rápido ejercicio de memoria detallando algunos datos puntuales para acercarse lo más posible, si se pudiera, a una apretada síntesis de lo que este medio ha vivido en paralelo con los hechos que transformaron a la región que lo vio nacer, al país y también al mundo.
El general
Jornada nació bajo la segunda presidencia de Juan Domingo Perón, vivió la salida del general y la llegada de Leonardi primero y Aramburu después, dos de los iniciadores de la caza de brujas y proscripción infame que sufrió el peronismo en los años posteriores.
Desde ese día pasaron 23 presidentes, 9 de ellos militares que llegaron al poder sin el voto popular y pasó, además, la más pesada, cruel y vergonzosa dictadura militar que ha vivido la historia.
Junto con todos estos presidentes pasaron, también, casi 70 Ministros de Hacienda lo que equivale a decir que por lo menos Jornada vivió, retrató y también sufrió los vaivenes de una política económica que en la enorme mayoría de los casos sufrió variantes cuando cambió su titular.
Desde el Rodrigazo de Celestino Rodríguez, la tablita de Martínez de Hoz, el uno a uno de Cavallo, el austral de Juan Vital Sourrouille y las dos frases más célebres: “hay que pasar el invierno” de Alvaro Alzogaray y “el que apuesta al dólar pierde” de Lorenzo Sigaut, casi todo ha pasado con la economía argentina, una suerte de convulsión constante que jamás, en estos 60 años, dejó tranquilos a los argentinos, mucho menos a sus empresas una de las cuales, Jornada, logró sobrevivir a todos esos vaivenes políticos y económicos de un país que llegó a estar desquiciado y que sin embargo se sostuvo y mantiene la pelea.
A la vez que la guerra de Vietnam vivía sus primeros pasos y se consolidaba la idea para construir un paredón infame conocido como el Muro de Berlín, Jornada sufría en la década del 60 un incendio voraz en sus instalaciones de España 77 por lo que, como proeza formidable para la época, llegó a imprimirse en Esquel para llegar al Valle. Se utilizaban como medio de transporte los aviones del aeroclub. Fue por esa época que el mundo vio como en el país más “democrático” del planeta era asesinado John Fitzgerald Kennedy, acaso el presidente más popular que haya tenido Estados Unidos.
Entre ese incendio y la inauguración del antecesor al actual edificio, este diario reflejó las idas y vueltas de una argentina furiosa con sus luchas intestinas: la caída de Frondizi, la llegada al poder de Illia, su derrocamiento, dictadores, el trelewazo, la masacre del 72 y Cámpora para la vuelta de Perón, su muerte y el inicio del terrorismo de Estado más cruel que desembocó en la última dictadura. También la muerte de Francisco Franco en España, el fin de la guerra de Vietnam, los tres mundiales de Pelé y la revolución que causó The Beatles en el mundo de la música.
Recién en 1976 el actual edificio dejó de ser Supersil. Antes de ello Luis Feldman Josín lo había adquirido en sociedad con Atilio Oscar Viglione y Pedro Arranz con el objeto de iniciar un canal de televisión, pero Bernardo y Chujo Feldman decidieron separarse de la idea y cambiar los sueños de pantalla chica por el edificio y anclar aquí el diario.
Fue así como 1978 se puso en marcha la rotativa tipográfica adquirida al diario La Nación, mientras Argentina ganaba su primer mundial de fútbol. Eran los días de una impresión de baja calidad que, sin embargo, podía alcanzar hasta 76 páginas en un solo tiraje.
La nueva Era
El gran cambio llegó en 1981 cuando se inauguró el sistema offset dejando atrás las viejas linotipos, lo que se conoce como el paso del caliente al frío. Ese año Jornada le contó a nuestra sociedad cómo el Papa Juan Pablo II era víctima del atentado por parte de Mehmet Ali Aðca, Ronald Reagan y François Mitterrand llegaban al poder en Estados Unidos y Francia, respectivamente; y en Argentina, increíblemente, Suárez Mason anunciaba desde su presidencia de YPF que el déficit de la petrolera sería de 6 mil millones de dólares.
Ese año asumió como presidente Roberto Viola, se comenzaron las obras para Atucha II e Isabel Perón fue autorizada a salir del país por lo que se radicó en Madrid. Además, llegó por primera y única vez a cantar en Buenos Aires Frank Sinatra y fueron encontrados los cadáveres del matrimonio Schoklender. También en 1981 murió Ricardo Balbín. Y ya en diciembre asumió Leopoldo Fortunato Galtieri, el alcohólico que nos llevó a la guerra de Malvinas.
La muerte de los chicos en el sur trajo, sin embargo, algo bueno: fue el último y fallido intento de los de los jerarcas de la dictadura por quedarse en el poder. Ese fracaso los obligó a entregar el país ahogado financieramente pero, sobre todo, con su tejido social deshecho. Democracia, Alfonsín, CONADEP, Juicio a las Juntas, Madrynazo. 1983 abrió las puertas de aire fresco pero mostró que la dictadura había hecho daños más allá de su estadía en la Casa Rosada: le quitó a la sociedad y a mucho de sus dirigentes la sabiduría para defender una democracia que, en esos años, tenía enormes debilidades. Hubo cambios de monedas y corridas contra una inflación que tuvo siempre en vilo al gobierno de Alfonsín, un sindicalismo salvaje como nunca antes y nunca después que le erosionó el poder de una manera fenomenal hasta que lo obligó a entregar el mando del país antes de tiempo a Carlos Menem.
Jornada soportó estoicamente, como pudo, todo eso. Pero el 1992 la resistencia le pasó factura y la familia Feldman, en una dolorosa transacción, cedió el diario al grupo Spadone. Con él llegó Ricardo Gangeme, cuya estadía en la zona no pasó desapercibida, ni cuando ejerció la titularidad de este medio, con su estilo agresivo y polémico, ni cuando fue asesinado en pleno centro de Trelew, un crimen aun inexplicable que avergüenza a la Justicia chubutense.
Ese cambio de manos le dio impulso al diario en los primeros años, pero luego ese afán de crecimiento se fue apagando y la producción se acotó cada vez más. Cuando el actual grupo empresario lo adquirió, Jornada apenas si rozaba un tiraje de mil ejemplares en sus mejores días, que eran escasos.
El mismo diario, la nueva impronta
En diciembre de 2004 los empresarios Jorge Aidar Bestene y Walter García Moreno adquirieron ese Jornada alicaído, necesitado de un impulso para sobrevivir, casi en agonía.
En el marco de un mundo dominado por Internet y la televisión, que sea por vía satelital o el más tradicional sistema de cables bombardea con información minuto a minuto, casi instantáneamente, el desafío que se planteaba era titánico.
Sin embargo, el fortalecimiento de la estructura interna primero y el cambio de diseño después hicieron las veces de fuerte golpe de timón y lograron torcer la cadencia que traía el medio: así comenzó a crecer en ventas, tanto en la calle como de publicidad, y esto generó un compromiso mayor con los lectores que se extendió, también, a la red de redes con la puesta en marcha de un sitio web que recibe 500 mil visitas únicas cada mes.
Paralelamente, se inició un proceso de reinserción en la sociedad: en ese marco se sumaron a la propuesta espacios específicos como Tela de Rayón para la cultura, el suplemento económico para el mundo de las finanzas y Turismo con un renovado énfasis en las propuestas provinciales.
Además de ello se fortaleció el departamento de Deportes, que conforma un producto de excelencia y, en ese marco, se acompañó a distintos atletas en su esfuerzo por competir a nivel nacional e internacional: Omar Narváez, Leonardo Price, Ariel Pacho, Deportivo Madryn, Guillermo Brown, Huracán de Trelew, Gimnasia y Esgrima de Comodoro, Racing de Trelew, Huracán de Comodoro Rivadavia, y Gustavo Micheloud son algunos de ellos.
El camino por recorrer es mucho, pero hoy Jornada ya dejó de ser sólo un diario para transformarse en un Grupo que llega a toda la provincia y que cada día apuesta un poco más por el futuro. Para los lectores queda el agradecimiento eterno por la compañía durante estos 60 años, compañía que esperamos premiar con una cantidad y una calidad de trabajo cada vez mejor.