Distendidos, los campeones mundiales de tango de salón Paola Sanz y Facundo Palavecino disfrutan en Trelew de las vacaciones junto a su familia. Después de un año más que intenso aprovechan los últimos días antes de los próximos compromisos para afrontar.
2013 será un año de muchos aviones para los bailarines: en enero y febrero actuarán y dictarán clases en Italia, en marzo en Corea del Sur y Francia, en junio Londres y en octubre Estados Unidos, país al que volverán después de haber viajado en julio de este año.
En estos días los bailarines cumplieron una mínima agenda en la zona: el martes 11 fueron recibidos por el intendente de Trelew, Máximo Pérez Catán, y durante el fin de semana pasado se presentaron en Comodoro Rivadavia. También el sábado 22 actuarán en una milonga local organizada por Julio y Gamuza en su homenaje.
Historia mundial
Fue el lunes 27 de agosto cuando la trelewense y el cordobés saltaron a la fama tras ganar el 10º Mundial de Tango de Buenos Aires, que se realizó en un repleto Luna Park. En esa instancia se midieron con cientos de parejas y el jurado los consagró los mejores.
-¿Qué significó el mundial?
- FP: Fue un logro grande porque nosotros venimos dedicándonos a esto hace muchos años, invirtiendo dinero, tiempo, esfuerzo. Estar separados de la familia, irnos a probar suerte a Buenos Aires. Fue un premio a todo lo que veníamos haciendo.
Estamos contentos porque a partir de ahora empiezan a salir otras propuestas, tenemos otro ritmo de trabajo. Tendremos más posibilidades de dedicarnos a nosotros, a crecer profesionalmente. Y tenemos otra tranquilidad de trabajo para ir afuera. El Mundial es como una gran vidriera. Quienes se dedican semi profesionalmente o profesionalmente lo toman como una instancia para que te conozcan en todas partes.
PS: Los cambios fueron sólo en lo laboral. Nosotros seguimos con nuestra rutina de siempre, juntándonos con nuestros amigos, tratando de ver a la familia cuando se puede. Trabajamos más y por lo tanto tenemos menos tiempo para otras cosas, pero creo que este es el momento en el que tenemos que enfocarnos en el trabajo.
Paola nació en Trelew y Facundo en Río Cuarto, pero se radicó en Rawson junto a su familia. Él comenzó a bailar por una invitación de ella, que ya asistía a un taller municipal.
En 2009 ganaron en Comodoro la subsede del Mundial de Tango. “Con ese premio nos capacitamos más. Empezamos a dar clases y continuamos con nuestros trabajos”, recordó Palavecino, que en esa época ejercía como maestro mayor de obras.
En 2010 llegó la decisión de vivir del tango y la pareja de mudó a Córdoba. Abrieron una milonga en Río Tercero y daban clase en el interior de la provincia, Salta, Jujuy y Neuquén.
También ganaron campeonato provincial y el festival nacional en milonga y tango. Al año siguiente se radicaron en Capital. “Buscábamos un crecimiento. Fue un gran salto ir de Chubut a Córdoba para estar más cerca de Buenos Aires. Nosotros ya teníamos una trayectoria pero ahí empezás de cero. Allá están todos. Fuimos con la mentalidad de prepararnos, tomar clases, ir a las milongas, estar en el ambiente”, contó el bailarín.
La primera propuesta fueron los shows callejeros: de lunes a viernes en Florida y Lavalle y los sábados y domingos en Plaza Serrano.
PS: El trabajo en la calle tiene mucho de positivo pero el clima es el problema: el frío en invierno y el calor en verano. Lo bueno para nosotros es que nos sirvió para desinhibirnos mucho, para improvisar. Y sabíamos que era algo temporal, que iba a ser parte del desarrollo de nuestra carrera. Era parte de la llegada a Buenos Aires. Generalmente el bailarín del interior pasa por bailar en la calle.
FP: Al principio al pasar la gorra sentís que estás mendigando, pero después entendés que estás ofreciendo un servicio, que no es ni mejor ni peor que el de los salones porque la mayoría de los bailarines es profesional. Así que le explicábamos a la gente que debía colaborar al nivel del espectáculo que estaba viendo. Porque quizá estábamos bailando con un traje de mil pesos y zapatos de quinientos.
PS: Aprendimos a exigir que el otro valore lo que estás haciendo. Que no porque estás en la calle estás haciendo algo de poca calidad.
En mayo los bailarines se midieron en el Campeonato Metropolitano, la previa al Mundial que organiza el Gobierno de la Ciudad. Les fue bien. Fueron la única pareja en tres categorías: cuartos en tango, terceros en milonga y primeros en vals.
Y llegó agosto. Bailar en los shows callejeros y en la milonga fue la preparación para el Mundial, con algunas horas de ensayo. Sanz mencionó: “Llevábamos muchas competencias. Con los años y la participación, aunque no ganes, te vas sacando el miedo, que es lo que le juega en contra al bailarín que compite: el miedo a que te juzguen. Y cuando ese miedo se te va te relajás y no te importa tanto si te equivocás”. Y Palavecino agregó: “Al escenario subimos a hacer lo que hacíamos todos los días. Nosotros estábamos disfrutando del baile, no compitiendo”.#
Distendidos, los campeones mundiales de tango de salón Paola Sanz y Facundo Palavecino disfrutan en Trelew de las vacaciones junto a su familia. Después de un año más que intenso aprovechan los últimos días antes de los próximos compromisos para afrontar.
2013 será un año de muchos aviones para los bailarines: en enero y febrero actuarán y dictarán clases en Italia, en marzo en Corea del Sur y Francia, en junio Londres y en octubre Estados Unidos, país al que volverán después de haber viajado en julio de este año.
En estos días los bailarines cumplieron una mínima agenda en la zona: el martes 11 fueron recibidos por el intendente de Trelew, Máximo Pérez Catán, y durante el fin de semana pasado se presentaron en Comodoro Rivadavia. También el sábado 22 actuarán en una milonga local organizada por Julio y Gamuza en su homenaje.
Historia mundial
Fue el lunes 27 de agosto cuando la trelewense y el cordobés saltaron a la fama tras ganar el 10º Mundial de Tango de Buenos Aires, que se realizó en un repleto Luna Park. En esa instancia se midieron con cientos de parejas y el jurado los consagró los mejores.
-¿Qué significó el mundial?
- FP: Fue un logro grande porque nosotros venimos dedicándonos a esto hace muchos años, invirtiendo dinero, tiempo, esfuerzo. Estar separados de la familia, irnos a probar suerte a Buenos Aires. Fue un premio a todo lo que veníamos haciendo.
Estamos contentos porque a partir de ahora empiezan a salir otras propuestas, tenemos otro ritmo de trabajo. Tendremos más posibilidades de dedicarnos a nosotros, a crecer profesionalmente. Y tenemos otra tranquilidad de trabajo para ir afuera. El Mundial es como una gran vidriera. Quienes se dedican semi profesionalmente o profesionalmente lo toman como una instancia para que te conozcan en todas partes.
PS: Los cambios fueron sólo en lo laboral. Nosotros seguimos con nuestra rutina de siempre, juntándonos con nuestros amigos, tratando de ver a la familia cuando se puede. Trabajamos más y por lo tanto tenemos menos tiempo para otras cosas, pero creo que este es el momento en el que tenemos que enfocarnos en el trabajo.
Paola nació en Trelew y Facundo en Río Cuarto, pero se radicó en Rawson junto a su familia. Él comenzó a bailar por una invitación de ella, que ya asistía a un taller municipal.
En 2009 ganaron en Comodoro la subsede del Mundial de Tango. “Con ese premio nos capacitamos más. Empezamos a dar clases y continuamos con nuestros trabajos”, recordó Palavecino, que en esa época ejercía como maestro mayor de obras.
En 2010 llegó la decisión de vivir del tango y la pareja de mudó a Córdoba. Abrieron una milonga en Río Tercero y daban clase en el interior de la provincia, Salta, Jujuy y Neuquén.
También ganaron campeonato provincial y el festival nacional en milonga y tango. Al año siguiente se radicaron en Capital. “Buscábamos un crecimiento. Fue un gran salto ir de Chubut a Córdoba para estar más cerca de Buenos Aires. Nosotros ya teníamos una trayectoria pero ahí empezás de cero. Allá están todos. Fuimos con la mentalidad de prepararnos, tomar clases, ir a las milongas, estar en el ambiente”, contó el bailarín.
La primera propuesta fueron los shows callejeros: de lunes a viernes en Florida y Lavalle y los sábados y domingos en Plaza Serrano.
PS: El trabajo en la calle tiene mucho de positivo pero el clima es el problema: el frío en invierno y el calor en verano. Lo bueno para nosotros es que nos sirvió para desinhibirnos mucho, para improvisar. Y sabíamos que era algo temporal, que iba a ser parte del desarrollo de nuestra carrera. Era parte de la llegada a Buenos Aires. Generalmente el bailarín del interior pasa por bailar en la calle.
FP: Al principio al pasar la gorra sentís que estás mendigando, pero después entendés que estás ofreciendo un servicio, que no es ni mejor ni peor que el de los salones porque la mayoría de los bailarines es profesional. Así que le explicábamos a la gente que debía colaborar al nivel del espectáculo que estaba viendo. Porque quizá estábamos bailando con un traje de mil pesos y zapatos de quinientos.
PS: Aprendimos a exigir que el otro valore lo que estás haciendo. Que no porque estás en la calle estás haciendo algo de poca calidad.
En mayo los bailarines se midieron en el Campeonato Metropolitano, la previa al Mundial que organiza el Gobierno de la Ciudad. Les fue bien. Fueron la única pareja en tres categorías: cuartos en tango, terceros en milonga y primeros en vals.
Y llegó agosto. Bailar en los shows callejeros y en la milonga fue la preparación para el Mundial, con algunas horas de ensayo. Sanz mencionó: “Llevábamos muchas competencias. Con los años y la participación, aunque no ganes, te vas sacando el miedo, que es lo que le juega en contra al bailarín que compite: el miedo a que te juzguen. Y cuando ese miedo se te va te relajás y no te importa tanto si te equivocás”. Y Palavecino agregó: “Al escenario subimos a hacer lo que hacíamos todos los días. Nosotros estábamos disfrutando del baile, no compitiendo”.#