Lo cierto es que 2 o 3 asesinos andan sueltos en Trelew, ellos pueden estar detrás de nosotros cuando estamos en la fila para pagar la luz y moverse con total libertad, con total impunidad”, aseveró una de las fuentes cercanas a la investigación que esta llevando adelante la abogada querellante de la familia Colihuinca, la doctora Mariana Arca Basbous. A 8 meses de un de los más violentos homicidios ocurridos en los últimos años aun no existen sospechosos, sin embargo la intervención de otros peritos brindaron nuevas pruebas y esperanzas a la familia de la víctima.
Eran cerca de las 3 de la tarde del jueves 15 de marzo de este año cuando Rodrigo Colihuinca se despidió de su papá para dirigirse a realizar un trabajo práctico de la escuela. Esa sería la última vez que Juan vería a su hijo con vida. La próxima vez que volvió a saber de él fue la mañana del 17 de marzo cuando se presentó en la Fiscalía y allí le mostraron unas prendas de vestir que reconoció que eran de su hijo.
El hallazgo
El cuerpo de Rodrigo había sido hallado la tarde del día anterior en un descampado ubicado en las inmediaciones del barrio Malvinas Argentinas. Los restos del joven reflejaban una saña desmedida en contra de la víctima, decapitado y con varias partes de su fisonomía seccionadas, la escena no tenía nada que envidiarle a una película de terror.
Frente a este panorama, lo efectivos que acudieron al lugar cerca de las 16:45 de aquel día decidieron dar aviso de inmediato a la fiscal Mirta Moreno para que se haga presente en el lugar. Sin embargo, la representante del Ministerio Público Fiscal les habría respondido “que las circunstancias del hecho no ameritaban su presencia en el lugar”, según aseguró Juan Colihuinca, quien rescató esta información del expediente de la causa.
Sin custodia
Personal de Criminalista trabajo en el sitio hasta que hubo luz solar y luego dieron por finalizada su labor para continuar al día siguiente cerca de las 9:45. “No preservaron el lugar, no pusieron una cinta que impida el acceso al lugar, no pusieron una custodia, no hicieron nada bien. La investigación del crimen de Rodrigo empezó mal”, precisó Juan Colihuinca.
La preocupación del padre de la víctima es fundada ya que aseguró que “se pudieron perder pruebas valiosas durante la noche”.
Juan Colihuinca confeso que no pudo ver el cuerpo de su hijo, sólo reconoció algunas de sus prendas. La última imagen que tenía en su mente era la despedida de aquel 15 de marzo hasta que meses atrás tuvo la oportunidad de acceder a las fotografías tomadas por los forenses y observar el estado en el que fue hallado el cadáver de su hijo.
El padre de Rodrigo no puede entender “cómo un ser humano pudo haber sido capaz de semejante aberración, pero peor aun cómo puede andar suelto todavía”.
No obstante, la intervención de peritos de parte ha permitido establecer una nueva hipótesis que podría ser corroborada por una serie de pericias que se estarían llevando adelante en torno al hecho. En primer término habrían arribado a la conclusión que el joven fue atacado por más de una persona para lograr someterlo y luego asesinarlo con tanta violencia.
Otro de los datos fundamentales que se habría revelado en los últimos días es la aparición de una testigo. “Nosotros sabemos que una mujer vio algo de lo ocurrido con Rodrigo en horas de la noche y por ahí también un auto que pasó por el lugar”, afirmó Juan Colihuinca.
Por tal motivo, el padre de la víctima solicitó “a esa personas les pedimos que nos llamen al teléfono 280 – 154686865 que esta disponible las 24 horas, si quieren sin compromiso de nombres”.
A 8 meses del homicidio de Rodrigo no existen por el momento sospechosos, todavía no fue determinada la causa de la muerte, aunque si podría reconstruirse la dinámica del crimen. Aunque sin duda los errores cometidos durante las primeras horas del hallazgo han ido en detrimento del esclarecimiento del hecho. En junio de este año, a tres meses del crimen, peritos fueron al lugar donde fue encontrado el cuerpo de Rodrigo en busca de pruebas.
Lo cierto es que 2 o 3 asesinos andan sueltos en Trelew, ellos pueden estar detrás de nosotros cuando estamos en la fila para pagar la luz y moverse con total libertad, con total impunidad”, aseveró una de las fuentes cercanas a la investigación que esta llevando adelante la abogada querellante de la familia Colihuinca, la doctora Mariana Arca Basbous. A 8 meses de un de los más violentos homicidios ocurridos en los últimos años aun no existen sospechosos, sin embargo la intervención de otros peritos brindaron nuevas pruebas y esperanzas a la familia de la víctima.
Eran cerca de las 3 de la tarde del jueves 15 de marzo de este año cuando Rodrigo Colihuinca se despidió de su papá para dirigirse a realizar un trabajo práctico de la escuela. Esa sería la última vez que Juan vería a su hijo con vida. La próxima vez que volvió a saber de él fue la mañana del 17 de marzo cuando se presentó en la Fiscalía y allí le mostraron unas prendas de vestir que reconoció que eran de su hijo.
El hallazgo
El cuerpo de Rodrigo había sido hallado la tarde del día anterior en un descampado ubicado en las inmediaciones del barrio Malvinas Argentinas. Los restos del joven reflejaban una saña desmedida en contra de la víctima, decapitado y con varias partes de su fisonomía seccionadas, la escena no tenía nada que envidiarle a una película de terror.
Frente a este panorama, lo efectivos que acudieron al lugar cerca de las 16:45 de aquel día decidieron dar aviso de inmediato a la fiscal Mirta Moreno para que se haga presente en el lugar. Sin embargo, la representante del Ministerio Público Fiscal les habría respondido “que las circunstancias del hecho no ameritaban su presencia en el lugar”, según aseguró Juan Colihuinca, quien rescató esta información del expediente de la causa.
Sin custodia
Personal de Criminalista trabajo en el sitio hasta que hubo luz solar y luego dieron por finalizada su labor para continuar al día siguiente cerca de las 9:45. “No preservaron el lugar, no pusieron una cinta que impida el acceso al lugar, no pusieron una custodia, no hicieron nada bien. La investigación del crimen de Rodrigo empezó mal”, precisó Juan Colihuinca.
La preocupación del padre de la víctima es fundada ya que aseguró que “se pudieron perder pruebas valiosas durante la noche”.
Juan Colihuinca confeso que no pudo ver el cuerpo de su hijo, sólo reconoció algunas de sus prendas. La última imagen que tenía en su mente era la despedida de aquel 15 de marzo hasta que meses atrás tuvo la oportunidad de acceder a las fotografías tomadas por los forenses y observar el estado en el que fue hallado el cadáver de su hijo.
El padre de Rodrigo no puede entender “cómo un ser humano pudo haber sido capaz de semejante aberración, pero peor aun cómo puede andar suelto todavía”.
No obstante, la intervención de peritos de parte ha permitido establecer una nueva hipótesis que podría ser corroborada por una serie de pericias que se estarían llevando adelante en torno al hecho. En primer término habrían arribado a la conclusión que el joven fue atacado por más de una persona para lograr someterlo y luego asesinarlo con tanta violencia.
Otro de los datos fundamentales que se habría revelado en los últimos días es la aparición de una testigo. “Nosotros sabemos que una mujer vio algo de lo ocurrido con Rodrigo en horas de la noche y por ahí también un auto que pasó por el lugar”, afirmó Juan Colihuinca.
Por tal motivo, el padre de la víctima solicitó “a esa personas les pedimos que nos llamen al teléfono 280 – 154686865 que esta disponible las 24 horas, si quieren sin compromiso de nombres”.
A 8 meses del homicidio de Rodrigo no existen por el momento sospechosos, todavía no fue determinada la causa de la muerte, aunque si podría reconstruirse la dinámica del crimen. Aunque sin duda los errores cometidos durante las primeras horas del hallazgo han ido en detrimento del esclarecimiento del hecho. En junio de este año, a tres meses del crimen, peritos fueron al lugar donde fue encontrado el cuerpo de Rodrigo en busca de pruebas.