Jorge Castillo está próximo a cumplir 80 años, de los cuales muchos los dedicó a la actividad comercial, desde muy chico. Se desempeñó en distintos rubros y en la actualidad sigue administrando junto a su familia un corralón de materiales para la construcción, por donde pasan numerosos clientes de Esquel y de la zona.
Es su objetivo en algún momento publicar su historia, haciendo un repaso de los lugares en los que trabajó como empleado, y de su decisión de tener su propio emprendimiento que está consolidado a la fecha.
Sus inicios laborales fueron en la ciudad de Viedma (Río Negro) desde muy pequeño. Contó que tenía entre 8 y 9 años cuando lo incorporaron en una panadería para hacer mandados, una suerte de cadete.
Así fue transcurriendo su vida como empleado, dedicado a la venta ambulante, venta de autos, hasta que un día se trasladó a Comodoro Rivadavia, y luego de un tiempo viajó a Esquel, para buscar el crecimiento como meta constante. “Tuve la suerte de tener buenos patrones, que me ayudaron a desarrollarme en el trabajo”, manifestó agradecido Castillo.
La empresa que lidera actualmente, está consolidada con vínculos muy fuertes con el rubro de la construcción, con municipios y otros estamentos gubernamentales a los que provee materiales. Lo cuenta contento, porque su meta era dejar de ser empleado en algún momento, y armar su propio negocio, que es de bastante movimiento, y en esta realidad no deja de expresar el reconocimiento a sus empleados que aportan al trabajo del corralón diariamente.
Recordó también sus varios periodos de presidente de la Cámara de Comercio, entidad que lo nombró años atrás presidente vitalicio, por sus logros. El 17 de noviembre cumplirá 80 años, y no pierde la idea de publicar un libro con sus vivencias.
Jorge Castillo está próximo a cumplir 80 años, de los cuales muchos los dedicó a la actividad comercial, desde muy chico. Se desempeñó en distintos rubros y en la actualidad sigue administrando junto a su familia un corralón de materiales para la construcción, por donde pasan numerosos clientes de Esquel y de la zona.
Es su objetivo en algún momento publicar su historia, haciendo un repaso de los lugares en los que trabajó como empleado, y de su decisión de tener su propio emprendimiento que está consolidado a la fecha.
Sus inicios laborales fueron en la ciudad de Viedma (Río Negro) desde muy pequeño. Contó que tenía entre 8 y 9 años cuando lo incorporaron en una panadería para hacer mandados, una suerte de cadete.
Así fue transcurriendo su vida como empleado, dedicado a la venta ambulante, venta de autos, hasta que un día se trasladó a Comodoro Rivadavia, y luego de un tiempo viajó a Esquel, para buscar el crecimiento como meta constante. “Tuve la suerte de tener buenos patrones, que me ayudaron a desarrollarme en el trabajo”, manifestó agradecido Castillo.
La empresa que lidera actualmente, está consolidada con vínculos muy fuertes con el rubro de la construcción, con municipios y otros estamentos gubernamentales a los que provee materiales. Lo cuenta contento, porque su meta era dejar de ser empleado en algún momento, y armar su propio negocio, que es de bastante movimiento, y en esta realidad no deja de expresar el reconocimiento a sus empleados que aportan al trabajo del corralón diariamente.
Recordó también sus varios periodos de presidente de la Cámara de Comercio, entidad que lo nombró años atrás presidente vitalicio, por sus logros. El 17 de noviembre cumplirá 80 años, y no pierde la idea de publicar un libro con sus vivencias.