En el marco del seguimiento del caso, Ivy tomó contacto con una de las bicicleterías vinculadas a los perfiles de los participantes. Ante el señalamiento sobre la gravedad de los hechos y la eventualidad de citaciones judiciales, la respuesta del interlocutor fue desmarcarse de la agresión argumentando: “Yo no tengo nada en contra de la comunidad homosexual ni las travestis, soy padre de tres hijas”. Ivy desestimó la apelación expresando que “el recurso de utilizar a las hijas como escudo ya está un poco gastado”, cuestionando la evasión de responsabilidades frente a actos de violencia colectiva.
Paralelamente, trascendió la existencia de un registro audiovisual grabado desde la perspectiva de una de las trabajadoras presentes en el parque. Ivy, quien accedió al material a través de una allegada a las víctimas, decidió preservar la identidad y la voz de la mujer antes de difundirlo: “Silencié el video porque había una de las travestis que estaba hablando (...), me pidieron mantener todo en anonimato”. Esta cautela refleja la desprotección y el temor a represalias a los que se ven expuestas las sobrevivientes.
El episodio generó un profundo repudio y puso de manifiesto una disputa sobre las narrativas públicas. Mientras portales mediáticos y cuentas de redes sociales intentaron encuadrar el hecho como una “pelea de fisuras” o incidentes de la nocturnidad porteña, voces del colectivo señalaron que se trató de un ataque transfóbico deliberado. La agresión no se produce de forma aislada: ocurre a escasos días de la Marcha del Orgullo y en un clima de hostilidad alimentado por los discursos de odio legitimados desde esferas gubernamentales.
Por su parte, la actuación de las fuerzas de seguridad volvió a mostrar falencias estructurales. Efectivos de la Policía de la Ciudad arribaron al lugar una vez consumado el ataque, debido a que el personal destinado a la zona se encontraba abocado a la detención de dos vendedores de paltas en las inmediaciones.
Aunque las autoridades evalúan revisar las cámaras del Centro de Monitoreo Urbano (CMU) para identificar a los participantes, la reconstrucción del caso descansa por el momento en los registros audiovisuales circulantes. La ausencia de testimonios formales en las actuaciones oficiales vuelve a dejar al descubierto las barreras institucionales que distancian a las víctimas trans del acceso a la justicia.
Fuente: Página12