Con más de cuatro décadas de trayectoria, Ricky Sarkany conoce de primera mano los cambios de escenario, las crisis y las transformaciones que atravesó el mercado argentino. Sin embargo, lejos de detenerse únicamente en las dificultades, el empresario elige hablar de oportunidades, perseverancia y de la capacidad de reinventarse.
En el marco de la Expo Industria, brindo una charla destinada a compartir su experiencia y motivar a emprendedores. En una charla con Jornada, Sarkany planteó una mirada que combina su experiencia empresarial con una filosofía personal: asumir riesgos, mantener el optimismo y entender que cada dificultad puede convertirse en una oportunidad para avanzar.“Es una charla inspiradora porque a lo largo de la vida uno va teniendo momentos maravillosos y momentos que uno pudiera mal llamar crisis, porque también en las crisis hay oportunidades”, describió.
Sarkany recordó que lleva alrededor de 45 años trabajando y que durante ese recorrido debió atravesar escenarios económicos y sociales muy diferentes. “Trato de contar una historia de vida. Trabajo hace más de 40 años, 45 años, y hemos pasado diversos momentos. Lo que intento es inspirar, saber siempre que lo mejor está por venir y mandar un mensaje de optimismo”, explicó.
En ese sentido, sintetizó su filosofía con una frase que despertó sonrisas entre quienes lo escuchaban: “Los optimistas y los pesimistas, los dos nos vamos a morir, pero los optimistas vivimos mucho mejor”.
Para el empresario, esa actitud implica también asumir riesgos y aprender a valorar el proceso más allá de los resultados inmediatos. “No hay que dejar de arriesgar, no hay que dejar de disfrutar del camino. Mi charla tiene que ver con mi vida personal, pero al mismo tiempo a mí me inspira muchísimo ver gente con los ojos brillosos, con ganas de crecer, que viene y te cuenta sus anécdotas”, señaló. Y agregó: “Tal vez después los inspire y les vaya mejor. Y si a ellos les va mejor, a mí me va mejor”.
Sarkany destacó especialmente la importancia de que existan espacios destinados a quienes producen, trabajan y buscan desarrollar nuevas ideas.“Lo que necesitamos es una sociedad que esté activa”, afirmó.
Desde su perspectiva, las dificultades cotidianas muchas veces terminan ocupando un lugar desproporcionado hasta que aparece una situación verdaderamente compleja. “Muchas veces los estímulos de afuera hacen que uno piense solamente en los problemas. Tenemos todos un millón de problemas hasta que tenemos uno de verdad. Cuando tenemos uno de verdad, ya no tenemos problemas”, reflexionó.
Por eso, sostuvo que resulta necesario aprender a relativizar determinadas situaciones y no perder de vista aquello que cada persona puede modificar desde su propio ámbito.“Tenemos que relativizar todo lo que pasa a nuestro alrededor y tratar de disfrutar”, resumió.

Competencia de plataformas extranjeras
Existe un tema que actualmente genera preocupación entre empresarios, comerciantes y fabricantes argentinos: el crecimiento de las compras a través de plataformas internacionales y las diferencias impositivas respecto de quienes producen o comercializan dentro del país.
Sarkany consideró que existe un escenario de competencia desigual.“Es totalmente verdad. Hay un desequilibrio inmenso de las plataformas del exterior que ingresan los productos con arancel cero, en detrimento de la competencia que hacen con marcas del exterior que se instalaron en Argentina y con marcas argentinas de años, que estamos acá y tenemos que pagar un montón de impuestos que ellos no pagan”, sostuvo.
El empresario planteó que espera que las condiciones puedan modificarse y consideró que Argentina debería revisar el esquema bajo el cual compiten las empresas radicadas en el país frente a productos que llegan directamente desde el extranjero.
“Siempre esperamos que se tome conciencia y se modifique, porque en todos los lugares del mundo están modificando estas cosas”, indicó.
En ese punto hizo referencia a Estados Unidos y a la política arancelaria impulsada por Donald Trump como ejemplo de una estrategia diferente frente a las importaciones.
“Nosotros nos identificamos con un país totalmente liberal y el espejo que tiene el Presidente es Estados Unidos. Lo primero que hizo Trump fue empezar a poner aranceles a todo lo que se importaba y plantear que, si alguien quería hacer negocios en Estados Unidos, invirtiera en Estados Unidos y entonces evitaría esos aranceles”, señaló Sarkany.
Aclaró, sin embargo, que frente a una realidad que no depende directamente de él, la decisión pasa por concentrarse en aquello sobre lo que sí se puede actuar.“Tengo dos cosas para hacer. Una es protestar, protestar y protestar; y la otra es dejar de protestar y tratar de hacer mi mejor juego, sabiendo que esto es lo que hay y que no está en mi potestad cambiarlo”, expresó.
“Yo solamente puedo votar cada cuatro años para presidente, porque es un país eminentemente democrático. Pero dentro de la realidad que estamos viviendo hay que tratar de hacer nuestro mejor papel”, agregó.

Finalmente recomendó a quienes recién comienzan un emprendimiento o intentan sostener un proyecto propio, evitar las fórmulas empresariales y poner el foco en la actitud personal.
“Yo les propongo que no dejen de soñar, que no dejen de disfrutar cada día, de aprovechar, de ser protagonistas de su vida y de saber que lo mejor está siempre por venir”, afirmó.
Para el empresario, pensar en el futuro tampoco significa esperar un momento determinado para comenzar algo nuevo. “La construcción -sostuvo- ocurre permanentemente”.
“No es ‘a partir de ahora’, es todos los días. Lo que hoy estamos viviendo mañana es parte de nuestro pasado y tenemos que proyectar el futuro”, explicó. En esa proyección, Sarkany aseguró que sus objetivos actuales exceden los negocios y tienen que ver con una búsqueda más personal.
“En principio es disfrutar del camino, y de la compañía, tratar de hacer algo para dejar el mundo un poco mejor, compartir con los demás, buscar empatía con quien lo necesita, tratar de hacer altruismo”, expresó.
Y profundizó: “Si alguien necesita un abrazo, una mirada, una charla, lo que sea, estar. Ese es un poco el sentido de la vida. Uno tiene que tener un propósito porque, si no, simplemente vive una cantidad de años. Y uno tiene que disfrutar, no durar una cantidad de años”.
Por último, Sarkany volvió sobre el espíritu emprendedor y lo definió como una forma particular de enfrentarse al paso del tiempo y a la incertidumbre.“Los emprendedores tenemos ese fuego sagrado”, afirmó.
Con más de cuatro décadas de trayectoria, Ricky Sarkany conoce de primera mano los cambios de escenario, las crisis y las transformaciones que atravesó el mercado argentino. Sin embargo, lejos de detenerse únicamente en las dificultades, el empresario elige hablar de oportunidades, perseverancia y de la capacidad de reinventarse.
En el marco de la Expo Industria, brindo una charla destinada a compartir su experiencia y motivar a emprendedores. En una charla con Jornada, Sarkany planteó una mirada que combina su experiencia empresarial con una filosofía personal: asumir riesgos, mantener el optimismo y entender que cada dificultad puede convertirse en una oportunidad para avanzar.“Es una charla inspiradora porque a lo largo de la vida uno va teniendo momentos maravillosos y momentos que uno pudiera mal llamar crisis, porque también en las crisis hay oportunidades”, describió.
Sarkany recordó que lleva alrededor de 45 años trabajando y que durante ese recorrido debió atravesar escenarios económicos y sociales muy diferentes. “Trato de contar una historia de vida. Trabajo hace más de 40 años, 45 años, y hemos pasado diversos momentos. Lo que intento es inspirar, saber siempre que lo mejor está por venir y mandar un mensaje de optimismo”, explicó.
En ese sentido, sintetizó su filosofía con una frase que despertó sonrisas entre quienes lo escuchaban: “Los optimistas y los pesimistas, los dos nos vamos a morir, pero los optimistas vivimos mucho mejor”.
Para el empresario, esa actitud implica también asumir riesgos y aprender a valorar el proceso más allá de los resultados inmediatos. “No hay que dejar de arriesgar, no hay que dejar de disfrutar del camino. Mi charla tiene que ver con mi vida personal, pero al mismo tiempo a mí me inspira muchísimo ver gente con los ojos brillosos, con ganas de crecer, que viene y te cuenta sus anécdotas”, señaló. Y agregó: “Tal vez después los inspire y les vaya mejor. Y si a ellos les va mejor, a mí me va mejor”.
Sarkany destacó especialmente la importancia de que existan espacios destinados a quienes producen, trabajan y buscan desarrollar nuevas ideas.“Lo que necesitamos es una sociedad que esté activa”, afirmó.
Desde su perspectiva, las dificultades cotidianas muchas veces terminan ocupando un lugar desproporcionado hasta que aparece una situación verdaderamente compleja. “Muchas veces los estímulos de afuera hacen que uno piense solamente en los problemas. Tenemos todos un millón de problemas hasta que tenemos uno de verdad. Cuando tenemos uno de verdad, ya no tenemos problemas”, reflexionó.
Por eso, sostuvo que resulta necesario aprender a relativizar determinadas situaciones y no perder de vista aquello que cada persona puede modificar desde su propio ámbito.“Tenemos que relativizar todo lo que pasa a nuestro alrededor y tratar de disfrutar”, resumió.

Competencia de plataformas extranjeras
Existe un tema que actualmente genera preocupación entre empresarios, comerciantes y fabricantes argentinos: el crecimiento de las compras a través de plataformas internacionales y las diferencias impositivas respecto de quienes producen o comercializan dentro del país.
Sarkany consideró que existe un escenario de competencia desigual.“Es totalmente verdad. Hay un desequilibrio inmenso de las plataformas del exterior que ingresan los productos con arancel cero, en detrimento de la competencia que hacen con marcas del exterior que se instalaron en Argentina y con marcas argentinas de años, que estamos acá y tenemos que pagar un montón de impuestos que ellos no pagan”, sostuvo.
El empresario planteó que espera que las condiciones puedan modificarse y consideró que Argentina debería revisar el esquema bajo el cual compiten las empresas radicadas en el país frente a productos que llegan directamente desde el extranjero.
“Siempre esperamos que se tome conciencia y se modifique, porque en todos los lugares del mundo están modificando estas cosas”, indicó.
En ese punto hizo referencia a Estados Unidos y a la política arancelaria impulsada por Donald Trump como ejemplo de una estrategia diferente frente a las importaciones.
“Nosotros nos identificamos con un país totalmente liberal y el espejo que tiene el Presidente es Estados Unidos. Lo primero que hizo Trump fue empezar a poner aranceles a todo lo que se importaba y plantear que, si alguien quería hacer negocios en Estados Unidos, invirtiera en Estados Unidos y entonces evitaría esos aranceles”, señaló Sarkany.
Aclaró, sin embargo, que frente a una realidad que no depende directamente de él, la decisión pasa por concentrarse en aquello sobre lo que sí se puede actuar.“Tengo dos cosas para hacer. Una es protestar, protestar y protestar; y la otra es dejar de protestar y tratar de hacer mi mejor juego, sabiendo que esto es lo que hay y que no está en mi potestad cambiarlo”, expresó.
“Yo solamente puedo votar cada cuatro años para presidente, porque es un país eminentemente democrático. Pero dentro de la realidad que estamos viviendo hay que tratar de hacer nuestro mejor papel”, agregó.

Finalmente recomendó a quienes recién comienzan un emprendimiento o intentan sostener un proyecto propio, evitar las fórmulas empresariales y poner el foco en la actitud personal.
“Yo les propongo que no dejen de soñar, que no dejen de disfrutar cada día, de aprovechar, de ser protagonistas de su vida y de saber que lo mejor está siempre por venir”, afirmó.
Para el empresario, pensar en el futuro tampoco significa esperar un momento determinado para comenzar algo nuevo. “La construcción -sostuvo- ocurre permanentemente”.
“No es ‘a partir de ahora’, es todos los días. Lo que hoy estamos viviendo mañana es parte de nuestro pasado y tenemos que proyectar el futuro”, explicó. En esa proyección, Sarkany aseguró que sus objetivos actuales exceden los negocios y tienen que ver con una búsqueda más personal.
“En principio es disfrutar del camino, y de la compañía, tratar de hacer algo para dejar el mundo un poco mejor, compartir con los demás, buscar empatía con quien lo necesita, tratar de hacer altruismo”, expresó.
Y profundizó: “Si alguien necesita un abrazo, una mirada, una charla, lo que sea, estar. Ese es un poco el sentido de la vida. Uno tiene que tener un propósito porque, si no, simplemente vive una cantidad de años. Y uno tiene que disfrutar, no durar una cantidad de años”.
Por último, Sarkany volvió sobre el espíritu emprendedor y lo definió como una forma particular de enfrentarse al paso del tiempo y a la incertidumbre.“Los emprendedores tenemos ese fuego sagrado”, afirmó.