El deshielo y las lluvias elevan el nivel del río Chubut

Las principales cuencas hídricas de la provincia de Chubut experimentan por estas horas un cambio drástico de escenario debido al deshielo abrupto por las lluvias caídas. Temen desbordes en arroyos y ríos cordilleranos.

28 SEP 2026 - 10:55 | Actualizado 28 SEP 2026 - 11:04

Tras meses de una severa sequía que forzó la declaración de la emergencia hídrica, un temporal masivo de lluvia en la región andina debido a la presencia del fenómeno de El Niño, sumado al inicio de los deshielos primaverales, generó un aumento crítico en los caudales de los ríos Chubut y Senguer, provocando desbordes locales en las zonas ribereñas, pero garantizando, al mismo tiempo, el abastecimiento de agua para los próximos meses.

El fenómeno responde a una peligrosa combinación meteorológica: copiosas precipitaciones líquidas que cayeron sobre la nieve acumulada en las altas cumbres. El agua de lluvia aceleró drásticamente el derretimiento natural de la montaña, provocando que los ríos cordilleranos y precordilleranos salieran de su cauce.

En localidades como El Maitén, el río Chubut superó los soportes de estructuras clave como el puente Vía, mientras que comunas de la cuenca del Senguer, como Río Mayo, emitieron alertas de precaución extrema para pobladores rurales por anegamientos. En contraste, la localidad de Alto Río Senguer llegó a reportar temperaturas de hasta -18°C, congelando tramos superficiales de agua en medio de la violenta crecida.

El doble filo del fenómeno

Desde el Instituto Provincial del Agua (IPA) y el Gobierno del Chubut miran la situación con una mezcla de alivio y cautela. Por un lado, la enorme masa de agua representa una bocanada de oxígeno para las reservas provinciales. El Dique Florentino Ameghino registra incrementos diarios notables en su embalse, y el Lago Musters —fuente vital del acueducto que abastece a Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia— estabiliza sus niveles críticos, asegurando el consumo humano de cara a la temporada estival.

Sin embargo, los especialistas advierten sobre las consecuencias a mediano plazo. La nieve en la cordillera funciona como un tanque de reserva natural que debe derretirse de forma lenta y progresiva a lo largo de la primavera. Al licuarse de manera abrupta y anticipada en esta época, una gran cantidad de agua se escurre rápidamente hacia el mar.

¿Qué se espera para el verano?

Para los meses de enero y febrero, el panorama presenta dos realidades contrapuestas para los chubutenses:

* En la Costa y el Valle (VIRCh): Las principales ciudades y las zonas de producción agrícola tendrán mayor previsibilidad debido al volumen almacenado en los diques y lagos durante el actual temporal.
* En la Cordillera y Precordillera: El panorama podría volverse crítico hacia el final del verano. Al quedarse las montañas sin su reserva de nieve antes de tiempo, los caudales de los arroyos experimentarán una baja pronunciada en los meses más calurosos, lo que podría derivar en escasez hídrica local y un incremento en el riesgo de incendios forestales por falta de humedad en el suelo.

(Central de Noticias)


28 SEP 2026 - 10:55

Tras meses de una severa sequía que forzó la declaración de la emergencia hídrica, un temporal masivo de lluvia en la región andina debido a la presencia del fenómeno de El Niño, sumado al inicio de los deshielos primaverales, generó un aumento crítico en los caudales de los ríos Chubut y Senguer, provocando desbordes locales en las zonas ribereñas, pero garantizando, al mismo tiempo, el abastecimiento de agua para los próximos meses.

El fenómeno responde a una peligrosa combinación meteorológica: copiosas precipitaciones líquidas que cayeron sobre la nieve acumulada en las altas cumbres. El agua de lluvia aceleró drásticamente el derretimiento natural de la montaña, provocando que los ríos cordilleranos y precordilleranos salieran de su cauce.

En localidades como El Maitén, el río Chubut superó los soportes de estructuras clave como el puente Vía, mientras que comunas de la cuenca del Senguer, como Río Mayo, emitieron alertas de precaución extrema para pobladores rurales por anegamientos. En contraste, la localidad de Alto Río Senguer llegó a reportar temperaturas de hasta -18°C, congelando tramos superficiales de agua en medio de la violenta crecida.

El doble filo del fenómeno

Desde el Instituto Provincial del Agua (IPA) y el Gobierno del Chubut miran la situación con una mezcla de alivio y cautela. Por un lado, la enorme masa de agua representa una bocanada de oxígeno para las reservas provinciales. El Dique Florentino Ameghino registra incrementos diarios notables en su embalse, y el Lago Musters —fuente vital del acueducto que abastece a Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia— estabiliza sus niveles críticos, asegurando el consumo humano de cara a la temporada estival.

Sin embargo, los especialistas advierten sobre las consecuencias a mediano plazo. La nieve en la cordillera funciona como un tanque de reserva natural que debe derretirse de forma lenta y progresiva a lo largo de la primavera. Al licuarse de manera abrupta y anticipada en esta época, una gran cantidad de agua se escurre rápidamente hacia el mar.

¿Qué se espera para el verano?

Para los meses de enero y febrero, el panorama presenta dos realidades contrapuestas para los chubutenses:

* En la Costa y el Valle (VIRCh): Las principales ciudades y las zonas de producción agrícola tendrán mayor previsibilidad debido al volumen almacenado en los diques y lagos durante el actual temporal.
* En la Cordillera y Precordillera: El panorama podría volverse crítico hacia el final del verano. Al quedarse las montañas sin su reserva de nieve antes de tiempo, los caudales de los arroyos experimentarán una baja pronunciada en los meses más calurosos, lo que podría derivar en escasez hídrica local y un incremento en el riesgo de incendios forestales por falta de humedad en el suelo.

(Central de Noticias)