Por Martín Tacón / Redacción Jornada
Hay algo profundamente esperanzador en plantar un árbol. Quizás porque obliga a pensar en el futuro, en lo que vendrá dentro de diez o veinte años. Con esa idea como motor, la Fundación Bosques Nativos Argentinos lanzó una nueva convocatoria abierta a toda la comunidad para participar de jornadas de restauración ambiental en distintos puntos de la Comarca Andina.
El objetivo es ambicioso: plantar 5.000 árboles nativos entre mayo y agosto de 2026, principalmente en Epuyén y Mallín Ahogado, dos zonas golpeadas por incendios forestales y por el avance de especies invasoras como los pinares.
“Venimos trabajando desde el incendio de Cholila en 2015 y después muy fuerte tras los incendios del 2021”, contó Sergio Torrego, voluntario de la fundación y coordinador de los proyectos en la región. “Este año el foco va a estar puesto en Epuyén, donde vamos a plantar 4.000 árboles, y en Mallín Ahogado, donde plantaríamos 1.000”.

Las jornadas se realizarán los fines de semana y reunirán a voluntarios, brigadas comunitarias, instituciones y vecinos que quieran aportar una mano a la recuperación del bosque. La propuesta incluye plantar coihues, cipreses, ñires, maitenes, chacay, maquis y otras especies autóctonas, pero también eliminar pinos invasores que avanzan rápidamente después de los incendios.
Restaurar el bosque implica tanto plantar árboles como defender el equilibrio natural de la cordillera. “Entendemos que eliminar los pinares es una parte muy importante del problema”, explicó Torrego. “Después del fuego, los pinos se regeneran muy rápido y terminan desplazando al bosque nativo”.
La primera jornada será este domingo 24 de mayo en Puerto Bonito, junto al lago Epuyén, en un sector que se incendió hace algunos años y que además sufrió desgaste por la circulación turística. Ya hay más de 70 personas anotadas para participar.

“Estamos teniendo muchísima receptividad. Esto conmueve y motiva a la gente a sumarse”, señaló el coordinador. Y agregó una frase que resume el espíritu de la iniciativa: “Plantar un árbol y volver años después para verlo crecer es una de las sensaciones más realizadoras que tenemos como personas”.
Detrás de cada jornada hay también una enorme red de articulación comunitaria. La fundación trabaja junto al Centro Cultural Antu Quillen, brigadas autogestivas, instituciones y organismos como INTA y CIEFAP, que además capacitan cuadrillas para la erradicación de pinos de gran porte.
Para participar, los interesados deben inscribirse previamente mediante un formulario online y llevar herramientas de trabajo y elementos de seguridad.
Torrego lo resume con una convicción simple pero poderosa: “El bosque es nuestra identidad, el bosque es nuestra casa. Si no nos comprometemos entre todos, en muy poco tiempo nos quedamos sin bosque”.
Las inscripciones para las próximas jornadas ya están abiertas: Formulario de inscripción para voluntarios


Por Martín Tacón / Redacción Jornada
Hay algo profundamente esperanzador en plantar un árbol. Quizás porque obliga a pensar en el futuro, en lo que vendrá dentro de diez o veinte años. Con esa idea como motor, la Fundación Bosques Nativos Argentinos lanzó una nueva convocatoria abierta a toda la comunidad para participar de jornadas de restauración ambiental en distintos puntos de la Comarca Andina.
El objetivo es ambicioso: plantar 5.000 árboles nativos entre mayo y agosto de 2026, principalmente en Epuyén y Mallín Ahogado, dos zonas golpeadas por incendios forestales y por el avance de especies invasoras como los pinares.
“Venimos trabajando desde el incendio de Cholila en 2015 y después muy fuerte tras los incendios del 2021”, contó Sergio Torrego, voluntario de la fundación y coordinador de los proyectos en la región. “Este año el foco va a estar puesto en Epuyén, donde vamos a plantar 4.000 árboles, y en Mallín Ahogado, donde plantaríamos 1.000”.

Las jornadas se realizarán los fines de semana y reunirán a voluntarios, brigadas comunitarias, instituciones y vecinos que quieran aportar una mano a la recuperación del bosque. La propuesta incluye plantar coihues, cipreses, ñires, maitenes, chacay, maquis y otras especies autóctonas, pero también eliminar pinos invasores que avanzan rápidamente después de los incendios.
Restaurar el bosque implica tanto plantar árboles como defender el equilibrio natural de la cordillera. “Entendemos que eliminar los pinares es una parte muy importante del problema”, explicó Torrego. “Después del fuego, los pinos se regeneran muy rápido y terminan desplazando al bosque nativo”.
La primera jornada será este domingo 24 de mayo en Puerto Bonito, junto al lago Epuyén, en un sector que se incendió hace algunos años y que además sufrió desgaste por la circulación turística. Ya hay más de 70 personas anotadas para participar.

“Estamos teniendo muchísima receptividad. Esto conmueve y motiva a la gente a sumarse”, señaló el coordinador. Y agregó una frase que resume el espíritu de la iniciativa: “Plantar un árbol y volver años después para verlo crecer es una de las sensaciones más realizadoras que tenemos como personas”.
Detrás de cada jornada hay también una enorme red de articulación comunitaria. La fundación trabaja junto al Centro Cultural Antu Quillen, brigadas autogestivas, instituciones y organismos como INTA y CIEFAP, que además capacitan cuadrillas para la erradicación de pinos de gran porte.
Para participar, los interesados deben inscribirse previamente mediante un formulario online y llevar herramientas de trabajo y elementos de seguridad.
Torrego lo resume con una convicción simple pero poderosa: “El bosque es nuestra identidad, el bosque es nuestra casa. Si no nos comprometemos entre todos, en muy poco tiempo nos quedamos sin bosque”.
Las inscripciones para las próximas jornadas ya están abiertas: Formulario de inscripción para voluntarios
