Estefanía Siyeruelo que se desempeñó como una familia de acogimiento de Comodoro Rivadavia durante más de dos años denunció graves irregularidades en el proceso de adopción de dos niños que estuvieron bajo su cuidado, y apuntó directamente contra la Justicia y el equipo de adopciones por no tener en cuenta el estado emocional de los menores.
Según relató a Jornada Medios, los niños —que tenían apenas nueve meses y dos años cuando llegaron— permanecieron con ella y su pareja durante dos años y tres meses, tiempo en el que se consolidaron fuertes vínculos afectivos. “El más chiquito me decía mamá y a mi esposo, papá”, explicó, al remarcar que ambos menores habían atravesado previamente situaciones de vulneración de derechos.
Estefanía aseguró que, al momento de concretarse la adopción plena, solicitaron a las autoridades que se contempla ese vínculo y el impacto emocional del cambio. Sin embargo, sostuvo que sus planteos no fueron escuchados. “Nos dijeron que iban a escuchar a los nenes, pero hicieron oídos sordos”, afirmó.
Uno de los episodios más delicados se dio durante el período de vinculación con la familia adoptiva. Según su testimonio, el niño mayor expresó claramente su deseo de no irse: “Me dijo ‘mamá, yo no me quiero ir, quiero vivir con ustedes’”. Esa situación fue comunicada a las autoridades, pero —según denuncia— no tuvo ninguna respuesta.
El desenlace ocurrió de manera abrupta. En una de las visitas con la familia adoptiva, los niños no regresaron al hogar de acogimiento. “Nos dijeron que ya habían decidido que se quedaran. Se los llevaron sin previo aviso, sin despedirse, sin sus cosas”, cuestionó.
La denunciante también advirtió sobre el impacto emocional en los menores. Días después, aseguró haberlos visto en un supermercado y describió una escena preocupante: “El más chiquito estaba mal, no hablaba, no reaccionaba”. Además, señaló que la nueva familia no estaba plenamente informada sobre el estado de salud del niño menor, lo que —según considera— agrava aún más la situación.
Frente a este escenario, la mujer decidió avanzar por la vía legal. Indicó que actualmente cuenta con una abogada y que enfrenta restricciones de acercamiento que calificó como “injustas”. “Tuvimos que hacer las cosas por otro lado porque no nos escucharon”, sostuvo.
Finalmente, responsabilizó a las autoridades que intervinieron en el proceso, entre ellas la jueza de familia interviniente, la asesora, integrantes del área de adopciones y el equipo técnico, al considerar que “no se respetaron los derechos de los niños ni sus tiempos emocionales”.
Estefanía Siyeruelo que se desempeñó como una familia de acogimiento de Comodoro Rivadavia durante más de dos años denunció graves irregularidades en el proceso de adopción de dos niños que estuvieron bajo su cuidado, y apuntó directamente contra la Justicia y el equipo de adopciones por no tener en cuenta el estado emocional de los menores.
Según relató a Jornada Medios, los niños —que tenían apenas nueve meses y dos años cuando llegaron— permanecieron con ella y su pareja durante dos años y tres meses, tiempo en el que se consolidaron fuertes vínculos afectivos. “El más chiquito me decía mamá y a mi esposo, papá”, explicó, al remarcar que ambos menores habían atravesado previamente situaciones de vulneración de derechos.
Estefanía aseguró que, al momento de concretarse la adopción plena, solicitaron a las autoridades que se contempla ese vínculo y el impacto emocional del cambio. Sin embargo, sostuvo que sus planteos no fueron escuchados. “Nos dijeron que iban a escuchar a los nenes, pero hicieron oídos sordos”, afirmó.
Uno de los episodios más delicados se dio durante el período de vinculación con la familia adoptiva. Según su testimonio, el niño mayor expresó claramente su deseo de no irse: “Me dijo ‘mamá, yo no me quiero ir, quiero vivir con ustedes’”. Esa situación fue comunicada a las autoridades, pero —según denuncia— no tuvo ninguna respuesta.
El desenlace ocurrió de manera abrupta. En una de las visitas con la familia adoptiva, los niños no regresaron al hogar de acogimiento. “Nos dijeron que ya habían decidido que se quedaran. Se los llevaron sin previo aviso, sin despedirse, sin sus cosas”, cuestionó.
La denunciante también advirtió sobre el impacto emocional en los menores. Días después, aseguró haberlos visto en un supermercado y describió una escena preocupante: “El más chiquito estaba mal, no hablaba, no reaccionaba”. Además, señaló que la nueva familia no estaba plenamente informada sobre el estado de salud del niño menor, lo que —según considera— agrava aún más la situación.
Frente a este escenario, la mujer decidió avanzar por la vía legal. Indicó que actualmente cuenta con una abogada y que enfrenta restricciones de acercamiento que calificó como “injustas”. “Tuvimos que hacer las cosas por otro lado porque no nos escucharon”, sostuvo.
Finalmente, responsabilizó a las autoridades que intervinieron en el proceso, entre ellas la jueza de familia interviniente, la asesora, integrantes del área de adopciones y el equipo técnico, al considerar que “no se respetaron los derechos de los niños ni sus tiempos emocionales”.