El Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia vuelve a demostrar que cuando hay organización, solidaridad y compromiso, el futuro no es una promesa: es una realidad que se construye todos los días.
En un contexto donde muchas familias trabajadoras ven dificultado el acceso a la educación superior, la organización sostiene una política clara, profunda y transformadora: la educación como derecho y no como privilegio.
Hoy, el gremio celebra con orgullo un nuevo logro colectivo: hijas e hijos de trabajadores que alcanzaron su título universitario gracias al acompañamiento del programa de Becas Sindicales, "una herramienta que desde hace más de dos décadas expresa el verdadero sentido del sindicalismo que defendemos", indica el gremio.
El reconocimiento y felicitaciones para:
- María José Gómez, Licenciada en Letras, egresada a fines de 2025, hija de José Luis Gómez (Transpa S.A).

- Valentino Iriarte, Periodista Deportivo, hijo de Claudio Iriarte (Transpa S.A).

- Brisa Aldé, Arquitecta, recientemente recibida, hija de Guillermo Aldé (Transpa S.A).

"Cada uno de estos logros no es individual: es una victoria de toda la familia lucifuercista", expresó el gremio en un comunicado.
El Secretario General del Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia, Héctor Rubén González, destacó que cada título universitario alcanzado por un hijo o una hija de trabajadores representa "una victoria colectiva". Señaló que detrás de cada egresado "hay una familia que sostuvo, y una organización que acompañó con una convicción profunda: la educación como herramienta de igualdad y justicia social".
Asimismo, remarcó que las becas sindicales "no son un gasto, sino una inversión directa en el futuro de las familias trabajadoras y de toda la región patagónica".
González subrayó que este programa, vigente desde hace más de dos décadas, "expresa una forma clara de entender el sindicalismo que practicamos: no solo como defensa de derechos laborales, sino también como una herramienta para abrir caminos, generar oportunidades y cuidar el futuro de las nuevas generaciones".
Las historias de María José, Valentino y Brisa se suman a las de cientos de jóvenes que, a lo largo de los años, pudieron estudiar gracias a la organización colectiva. Y eso no es casualidad. Es el resultado de un modelo sindical que no se resigna, que no se achica y que no negocia el futuro de sus familias.
"Porque mientras algunos ajustan sobre la educación y recortan oportunidades, Luz y Fuerza de la Patagonia elige sostener, acompañar y construir igualdad real. Acá no hay mérito individual aislado: hay familias que luchan, trabajadores que sostienen y un sindicato que está presente. Porque cuando hay organización y compromiso, el futuro deja de ser un privilegio y se transforma en un derecho."

El Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia vuelve a demostrar que cuando hay organización, solidaridad y compromiso, el futuro no es una promesa: es una realidad que se construye todos los días.
En un contexto donde muchas familias trabajadoras ven dificultado el acceso a la educación superior, la organización sostiene una política clara, profunda y transformadora: la educación como derecho y no como privilegio.
Hoy, el gremio celebra con orgullo un nuevo logro colectivo: hijas e hijos de trabajadores que alcanzaron su título universitario gracias al acompañamiento del programa de Becas Sindicales, "una herramienta que desde hace más de dos décadas expresa el verdadero sentido del sindicalismo que defendemos", indica el gremio.
El reconocimiento y felicitaciones para:
- María José Gómez, Licenciada en Letras, egresada a fines de 2025, hija de José Luis Gómez (Transpa S.A).

- Valentino Iriarte, Periodista Deportivo, hijo de Claudio Iriarte (Transpa S.A).

- Brisa Aldé, Arquitecta, recientemente recibida, hija de Guillermo Aldé (Transpa S.A).

"Cada uno de estos logros no es individual: es una victoria de toda la familia lucifuercista", expresó el gremio en un comunicado.
El Secretario General del Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia, Héctor Rubén González, destacó que cada título universitario alcanzado por un hijo o una hija de trabajadores representa "una victoria colectiva". Señaló que detrás de cada egresado "hay una familia que sostuvo, y una organización que acompañó con una convicción profunda: la educación como herramienta de igualdad y justicia social".
Asimismo, remarcó que las becas sindicales "no son un gasto, sino una inversión directa en el futuro de las familias trabajadoras y de toda la región patagónica".
González subrayó que este programa, vigente desde hace más de dos décadas, "expresa una forma clara de entender el sindicalismo que practicamos: no solo como defensa de derechos laborales, sino también como una herramienta para abrir caminos, generar oportunidades y cuidar el futuro de las nuevas generaciones".
Las historias de María José, Valentino y Brisa se suman a las de cientos de jóvenes que, a lo largo de los años, pudieron estudiar gracias a la organización colectiva. Y eso no es casualidad. Es el resultado de un modelo sindical que no se resigna, que no se achica y que no negocia el futuro de sus familias.
"Porque mientras algunos ajustan sobre la educación y recortan oportunidades, Luz y Fuerza de la Patagonia elige sostener, acompañar y construir igualdad real. Acá no hay mérito individual aislado: hay familias que luchan, trabajadores que sostienen y un sindicato que está presente. Porque cuando hay organización y compromiso, el futuro deja de ser un privilegio y se transforma en un derecho."