Una panificadora solidaria regaló 350 panes dulces a los más necesitados

Es el 7º año consecutivo que la Panificadora San Carlos repite la iniciativa. Aunque su dueño trazó un escenario de recorte de personal y baja de ventas, dice que mientras pueda no se bajará de concretar esta ayuda en cada época de Fiestas.

24 DIC 2025 - 15:59 | Actualizado 24 DIC 2025 - 16:00

Como cada fin de año, la Panificadora San Carlos concretó una iniciativa solidaria que ya se convirtió en un sello propio en Comodoro Rivadavia: la entrega gratuita de pan dulce artesanal para la mesa navideña de las familias que más lo necesitan.

Su propietario, Víctor Cúneo, repasó el detrás de escena de esta acción y también trazó un diagnóstico crudo sobre la realidad económica del comercio. Destacó la veta solidaria en tiempos de necesidad, cuando las limitaciones aprietan la mesa de las familias y en particular, en las fiestas de fin de año, donde parecen notarse mucho más, las desigualdades.

Originalmente eran 200 panes dulces que la panificadora volvió a repartir este año gratis. “Por suerte pudimos volverlo a hacer. Está complicado pero hicimos el séptimo año consecutivo de regalar 200 panes dulces artesanales con chip de chocolate”.


Las dos sucursales abrieron temprano y ya había gente esperando.

“Arrancamos a las 6 y a las 10.30 no quedaba más. Fueron 350 panes dulces porque cuando se agotaron las primeras 200 unidades, seguimos regalando lo que teníamos para la venta”. Aún así “algo de gente quedó afuera”.

Cúneo subrayó a Jornada Radio que la situación económica se siente tanto en el mostrador como en el pedido espontáneo de ayuda. “Este año vimos muchísimas más necesidades. Bajaron las ventas y aumentó la cantidad de personas que entran a pedir. Antes alguien compraba una torta y un kilo de pan; después solo pan, y hoy ya medio kilo. La gente está cuidando muchísimo el mango”.

Respecto a los costos de la iniciativa solidaria, afirmó que nunca se plantearon detenerla por razones económicas. “Si lo analizamos desde el punto de vista del costo, no hacemos nada directamente. No me puse a pensar si perdemos o no, porque es una forma de retribuir a la gente que nos acompaña continuamente durante todo el año”.

Sobre la posibilidad de coordinar acciones con otras panaderías, el panadero solidario afirmó: “No hay una unificación. Cada uno maneja su negocio como cree conveniente. No se charla ni se unifican criterios”.

En cuanto a la industria del pan en particular, advirtió que de cara al 2026, el panorama no es alentador. “Mes a mes bajan las ventas. No es que llegamos a un piso y tratamos de mantenernos. Es muy incierto a nivel panadería, a nivel consumo. Te ves en figuritas para solucionar los problemas económicos”.

La situación impactó en la planta laboral. “Tuve que recortar gente. Les digo a los chicos, que siempre estuvieron conmigo y con buena onda, que si les ofrecen un laburo donde les convenga más económicamente, ni lo piensen. No es que uno no quiera subirles, pero cuando uno sube, las cosas aumentan tres veces. Los números no están dando”.

Cúneo reconoció que estas iniciativas no solamente sirven para ayudar a quienes lo necesitan; generan un estímulo personal que no tiene comparación y trasciende cualquier espíritu comercial. Nace del corazón, sin intermediarios, hacia la necesidad de la gente. “Seguimos en movimiento gracias a la gente. Mientras podamos, vamos a seguir haciendo este tipo de cosas. Felicidades para todos”.

24 DIC 2025 - 15:59

Como cada fin de año, la Panificadora San Carlos concretó una iniciativa solidaria que ya se convirtió en un sello propio en Comodoro Rivadavia: la entrega gratuita de pan dulce artesanal para la mesa navideña de las familias que más lo necesitan.

Su propietario, Víctor Cúneo, repasó el detrás de escena de esta acción y también trazó un diagnóstico crudo sobre la realidad económica del comercio. Destacó la veta solidaria en tiempos de necesidad, cuando las limitaciones aprietan la mesa de las familias y en particular, en las fiestas de fin de año, donde parecen notarse mucho más, las desigualdades.

Originalmente eran 200 panes dulces que la panificadora volvió a repartir este año gratis. “Por suerte pudimos volverlo a hacer. Está complicado pero hicimos el séptimo año consecutivo de regalar 200 panes dulces artesanales con chip de chocolate”.


Las dos sucursales abrieron temprano y ya había gente esperando.

“Arrancamos a las 6 y a las 10.30 no quedaba más. Fueron 350 panes dulces porque cuando se agotaron las primeras 200 unidades, seguimos regalando lo que teníamos para la venta”. Aún así “algo de gente quedó afuera”.

Cúneo subrayó a Jornada Radio que la situación económica se siente tanto en el mostrador como en el pedido espontáneo de ayuda. “Este año vimos muchísimas más necesidades. Bajaron las ventas y aumentó la cantidad de personas que entran a pedir. Antes alguien compraba una torta y un kilo de pan; después solo pan, y hoy ya medio kilo. La gente está cuidando muchísimo el mango”.

Respecto a los costos de la iniciativa solidaria, afirmó que nunca se plantearon detenerla por razones económicas. “Si lo analizamos desde el punto de vista del costo, no hacemos nada directamente. No me puse a pensar si perdemos o no, porque es una forma de retribuir a la gente que nos acompaña continuamente durante todo el año”.

Sobre la posibilidad de coordinar acciones con otras panaderías, el panadero solidario afirmó: “No hay una unificación. Cada uno maneja su negocio como cree conveniente. No se charla ni se unifican criterios”.

En cuanto a la industria del pan en particular, advirtió que de cara al 2026, el panorama no es alentador. “Mes a mes bajan las ventas. No es que llegamos a un piso y tratamos de mantenernos. Es muy incierto a nivel panadería, a nivel consumo. Te ves en figuritas para solucionar los problemas económicos”.

La situación impactó en la planta laboral. “Tuve que recortar gente. Les digo a los chicos, que siempre estuvieron conmigo y con buena onda, que si les ofrecen un laburo donde les convenga más económicamente, ni lo piensen. No es que uno no quiera subirles, pero cuando uno sube, las cosas aumentan tres veces. Los números no están dando”.

Cúneo reconoció que estas iniciativas no solamente sirven para ayudar a quienes lo necesitan; generan un estímulo personal que no tiene comparación y trasciende cualquier espíritu comercial. Nace del corazón, sin intermediarios, hacia la necesidad de la gente. “Seguimos en movimiento gracias a la gente. Mientras podamos, vamos a seguir haciendo este tipo de cosas. Felicidades para todos”.