"Es la primera vez que juego un M-25 y que ganoun torneo de dobles", resumió el porteño Cigarrán después de haber consumado la amplia victoria.
A su lado, un poco menos aclamado por los chicos de la Escuela de Tenis del Trelew Tennis Club, el brasileño Almedida también expresaba su final porque "la organización, Fernando (Nogueira) y a Thiago por la semana increíble, atodas las personas de aquí me trataron muy bien, a mi entrenador de Brasil fue un torneo muy bien organizado".
La final fue un partido en el tercer y cuarto game cuando Mouillerón y Cavallo reaccionaron del 0-2 inicial y pusieron el primer set igualado en dos, pero resultó una ilusión óptica porque enseguida Cigarrán-Almeida recuperaron su servicio, cedieron el game siguiente y después sacaron a relucir un repertorio tan variado que no permitió equivalencias: 6-3 en la pizarra.
La supremacía de la pareja argentina-brasileña se acentuó en el segundo set y así como los campeones se mostraban muy sólidos, sus rivales se fueron apagando y reiterando errores no forzados.

El desenlace era inexorable, lo que se reflejó en el contundente 6-1 de segundo set, y terminó consagrando a un binomio que se conoció en el torneo, con características de juego muy similares, aunque con roles bien definido: Cigarrán manejó el fondo de la cancha y Almeida siempre se mostró más productivo en la red.
En la premiación participaron las autoridades de la Asociación Argentina de Tenis que no habían podido llegar para la inauguración, el secretario administrativo, César Francis, y el tesorero Ignacio Urquiza.

"Es la primera vez que juego un M-25 y que ganoun torneo de dobles", resumió el porteño Cigarrán después de haber consumado la amplia victoria.
A su lado, un poco menos aclamado por los chicos de la Escuela de Tenis del Trelew Tennis Club, el brasileño Almedida también expresaba su final porque "la organización, Fernando (Nogueira) y a Thiago por la semana increíble, atodas las personas de aquí me trataron muy bien, a mi entrenador de Brasil fue un torneo muy bien organizado".
La final fue un partido en el tercer y cuarto game cuando Mouillerón y Cavallo reaccionaron del 0-2 inicial y pusieron el primer set igualado en dos, pero resultó una ilusión óptica porque enseguida Cigarrán-Almeida recuperaron su servicio, cedieron el game siguiente y después sacaron a relucir un repertorio tan variado que no permitió equivalencias: 6-3 en la pizarra.
La supremacía de la pareja argentina-brasileña se acentuó en el segundo set y así como los campeones se mostraban muy sólidos, sus rivales se fueron apagando y reiterando errores no forzados.

El desenlace era inexorable, lo que se reflejó en el contundente 6-1 de segundo set, y terminó consagrando a un binomio que se conoció en el torneo, con características de juego muy similares, aunque con roles bien definido: Cigarrán manejó el fondo de la cancha y Almeida siempre se mostró más productivo en la red.
En la premiación participaron las autoridades de la Asociación Argentina de Tenis que no habían podido llegar para la inauguración, el secretario administrativo, César Francis, y el tesorero Ignacio Urquiza.