Una situación insólita ocurrió esta tarde en un colectivo de línea interurbana Mar y Valle que viajaba de Puerto Madryn hacia Trelew.
En medio del trayecto, cuando iban a mitad de camino, un pasajero se levantó, caminó por el pasillo hasta donde estaba el chofer y le dijo a viva voz: "¿Podés parar que me estoy meando?"
El chofer, primero lo miró algo desconcertado pero enseguida cayó en el apuro que tenía esta persona que se estaba aguantando las ganas.
Lo llamativo es que todos los pasajeros lo escucharon y soltaron una carcajada. El colectivero al ver que todos asentían, detuvo el micro a un costado de la ruta.
El chico dijo que iba a "regar la naturaleza" y regresaba lo más rápido posible. Y lo mejor es que cumplió porque al cabo de unos minutos el micro retomó su marcha rumbo a Trelew y el chico se reclinó en su asiento mucho más aliviado.
Fue un momento gracioso que se vivió en el trayecto entre Puerto Madryn y Trelew, al caer la tarde, pasadas las 20 horas.
De hecho, una mujer, cuando el chico volvió a subir al micro después de haber hecho lo suyo, comenzó a aplaudir y otros la imitaron.

Una situación insólita ocurrió esta tarde en un colectivo de línea interurbana Mar y Valle que viajaba de Puerto Madryn hacia Trelew.
En medio del trayecto, cuando iban a mitad de camino, un pasajero se levantó, caminó por el pasillo hasta donde estaba el chofer y le dijo a viva voz: "¿Podés parar que me estoy meando?"
El chofer, primero lo miró algo desconcertado pero enseguida cayó en el apuro que tenía esta persona que se estaba aguantando las ganas.
Lo llamativo es que todos los pasajeros lo escucharon y soltaron una carcajada. El colectivero al ver que todos asentían, detuvo el micro a un costado de la ruta.
El chico dijo que iba a "regar la naturaleza" y regresaba lo más rápido posible. Y lo mejor es que cumplió porque al cabo de unos minutos el micro retomó su marcha rumbo a Trelew y el chico se reclinó en su asiento mucho más aliviado.
Fue un momento gracioso que se vivió en el trayecto entre Puerto Madryn y Trelew, al caer la tarde, pasadas las 20 horas.
De hecho, una mujer, cuando el chico volvió a subir al micro después de haber hecho lo suyo, comenzó a aplaudir y otros la imitaron.