
Desde la Agencia de Territorial del Ministerio de Trabajo sede Trelew entregaron la certificación de trabajo para que 6 personas se jubilen del taller protegido Capdim. Dos son fundadoras porque llevan 30 años en la institución, desde su creación.
Historia de la certificaciones
La primera entrega de la historia en la provincia de este tipo de certificaciones fue en Comodoro Rivadavia con 11 entregas, la segunda en Trelew y en los próximos días se entregarán 19 en Puerto Madryn y 10 en Esquel.
Diana San Cristóbal, presidenta de la institución, aseguró que tener los primeros jubilados fue “una sorpresa” ya que no lo esperaban. “Hay dos que fundaron Capdim y uno que perdimos hace días que también era fundador, esperamos que esto habilite para años futuros porque en dos años tenemos en esta condición a otras personas aprendices y esperamos que se mantenga el plan”.
“Que se jubilen no quiere decir que necesariamente se tengan que ir, esta es su casa, se fundó por y para ellos. A una operaria, Marcelita Bello, tuvimos que explicarle muy bien cómo era, porque ella pensó que dejaría de trabajar y se preguntaba qué iba a hacer en su casa, por eso le explicamos a cada uno que esta es su casa y van a poder seguir viniendo”, puntualizó.
El secretario de la comisión directiva, Alberto García, dijo que hay muchos sentimientos encontrados. “Estar en una organización sin fines de lucro significa tener vaivenes en todo momento, la pandemia fue tremenda para nosotros, parar y no poder vender fue durísimo y tiene estos sinsabores, la alegría por un lado y estos pequeños detalles y la lucha permanente nuestra y de esos papás que tuvieron esa idea en los 90 y lograron concretar prácticamente una empresa que hay que administrar y hacerlo bien para ser ejemplo a nivel país”.
Mariela Chauquepal lleva 30 años en Capdim y dijo que la noticia de la jubilación fue “muy sorprendente porque no me imaginaba que me iba a poder jubilar, estoy muy feliz y voy a seguir viniendo hasta que me den las energías”.
En la institución hace atención al público: “Estoy de 7 a 12:30, desde el día uno trabajando acá. Somos todos amigos, como hermanos y con el personal también nos llevamos muy bien, al igual que con los clientes”.
En 30 años no solo realizó atención al público sino que también enseñó sus conocimientos a los nuevos ingresantes.
Sixto Cayupchul, otro jubilado, comentó que “nunca me imaginé que me iba a jubilar tan joven, son muchos años de lucha, salimos de abajo y seguimos luchando para que esté todo bien y para que los compañeros nuevos cuiden bien el taller, porque es nuestra segunda casa”.
Raúl París, jefe de la Agencia Territorial, dijo que “fue un día muy importante porque vivimos en Trelew y conocemos a Capdim, taller protegido ejemplo en la historia de la lucha por los derechos de las personas con distintas discapacidades. Hicimos historia por la posibilidad concreta de que los primeros seis trabajadores que tienen más de 10 y 20 años de servicio en Capdim puedan jubilarse. Se da por una ley que se modificó hace años pero cuesta articular en las provincias”.
“En pocos meses avanzamos en una deuda histórica, en esta reparación para que trabajadores con discapacidad accedan al derecho de ser jubilados después de años de sacrificio y trabajo para la comunidad. Lo ponemos en valor porque la historia de los talleres protegidos es la misma en todo el país: en Trelew es la historia de familias que se organizaron en asociaciones civiles, creando espacios de contención que son ejemplo de compromiso con la comunidad”.#

Desde la Agencia de Territorial del Ministerio de Trabajo sede Trelew entregaron la certificación de trabajo para que 6 personas se jubilen del taller protegido Capdim. Dos son fundadoras porque llevan 30 años en la institución, desde su creación.
Historia de la certificaciones
La primera entrega de la historia en la provincia de este tipo de certificaciones fue en Comodoro Rivadavia con 11 entregas, la segunda en Trelew y en los próximos días se entregarán 19 en Puerto Madryn y 10 en Esquel.
Diana San Cristóbal, presidenta de la institución, aseguró que tener los primeros jubilados fue “una sorpresa” ya que no lo esperaban. “Hay dos que fundaron Capdim y uno que perdimos hace días que también era fundador, esperamos que esto habilite para años futuros porque en dos años tenemos en esta condición a otras personas aprendices y esperamos que se mantenga el plan”.
“Que se jubilen no quiere decir que necesariamente se tengan que ir, esta es su casa, se fundó por y para ellos. A una operaria, Marcelita Bello, tuvimos que explicarle muy bien cómo era, porque ella pensó que dejaría de trabajar y se preguntaba qué iba a hacer en su casa, por eso le explicamos a cada uno que esta es su casa y van a poder seguir viniendo”, puntualizó.
El secretario de la comisión directiva, Alberto García, dijo que hay muchos sentimientos encontrados. “Estar en una organización sin fines de lucro significa tener vaivenes en todo momento, la pandemia fue tremenda para nosotros, parar y no poder vender fue durísimo y tiene estos sinsabores, la alegría por un lado y estos pequeños detalles y la lucha permanente nuestra y de esos papás que tuvieron esa idea en los 90 y lograron concretar prácticamente una empresa que hay que administrar y hacerlo bien para ser ejemplo a nivel país”.
Mariela Chauquepal lleva 30 años en Capdim y dijo que la noticia de la jubilación fue “muy sorprendente porque no me imaginaba que me iba a poder jubilar, estoy muy feliz y voy a seguir viniendo hasta que me den las energías”.
En la institución hace atención al público: “Estoy de 7 a 12:30, desde el día uno trabajando acá. Somos todos amigos, como hermanos y con el personal también nos llevamos muy bien, al igual que con los clientes”.
En 30 años no solo realizó atención al público sino que también enseñó sus conocimientos a los nuevos ingresantes.
Sixto Cayupchul, otro jubilado, comentó que “nunca me imaginé que me iba a jubilar tan joven, son muchos años de lucha, salimos de abajo y seguimos luchando para que esté todo bien y para que los compañeros nuevos cuiden bien el taller, porque es nuestra segunda casa”.
Raúl París, jefe de la Agencia Territorial, dijo que “fue un día muy importante porque vivimos en Trelew y conocemos a Capdim, taller protegido ejemplo en la historia de la lucha por los derechos de las personas con distintas discapacidades. Hicimos historia por la posibilidad concreta de que los primeros seis trabajadores que tienen más de 10 y 20 años de servicio en Capdim puedan jubilarse. Se da por una ley que se modificó hace años pero cuesta articular en las provincias”.
“En pocos meses avanzamos en una deuda histórica, en esta reparación para que trabajadores con discapacidad accedan al derecho de ser jubilados después de años de sacrificio y trabajo para la comunidad. Lo ponemos en valor porque la historia de los talleres protegidos es la misma en todo el país: en Trelew es la historia de familias que se organizaron en asociaciones civiles, creando espacios de contención que son ejemplo de compromiso con la comunidad”.#