Editorial / El confort de la apatía

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Democracia siempre. El sistema interpela a los ciudadanos, que deben entender la necesidad de involucrarse para fortalecerse como comunidad.
12 AGO 2023 - 20:37 | Actualizado 12 AGO 2023 - 20:56

Millones de argentinos irán hoy a las urnas para empezar a definir su futuro. Nada más y nada menos, aunque muchos ya hayan elegido no ejercer su rol como ciudadanos y, por si fuera poco, vengan militando con absurda pasión el ausentismo como una solución a los problemas irresueltos del país, sin darse cuenta que esa postura terminará siendo la carne que alimenta el cañón.

No hay que soslayar y, mucho menos, complejizar ciertos fenómenos colectivos como el “que se vayan todos”, el “voto bronca” o la muy en boga apatía electoral. Pero nunca está demás intentar comprender qué puede haber detrás de ciertos comportamientos. El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, uno de los pensadores contemporáneos que más y mejor ha indagado sobre lo que él describe como “la sociedad del cansancio”, dice que el exceso de deseos de felicidad (“la obligación de ser feliz”) ha adormecido la capacidad de soportar dolor: “Si se ataja el dolor, la felicidad se trivializa y se convierte en un confort apático”. Siguiendo esta línea de pensamiento, muchos argentinos parecen haber elegido el “confort apático” para evitar sentir el dolor que implica comprometerse con las transformaciones que tanto demandan. Para cruzar el charco, casi siempre hay que embarrarse un poco.

Hay mucho en juego

Una de las grandes incógnitas de hoy será el nivel de presentismo en las mesas de votación. Si bien el sufragio es obligatorio, el nivel de concurrencia a las urnas suele rondar el 77%. Sin embargo, en los últimos turnos electorales el descontento, la bronca, la aversión hacia la política y, por qué no recordarlo, la pandemia, han marcado escenarios a la baja en la asistencia a votar.

En las PASO de 2019, la última vez que se votó para presidente, votó el 76,4%. La cifra se estiró a 81,3% en octubre, cuando Alberto Fernández le ganó en primera vuelta a Mauricio Macri. Pero dos años después, en las parlamentarias de 2021, con el agravante de votarse en pandemia, esa cifra bajó a 67,7% en las PASO y subió levemente a 71,1% en las generales.

La de hoy será, tal vez, la primera elección en donde más se ha hablado en la previa sobre el probable nivel de ausentismo. Eso hizo que hasta los propios candidatos incluyeran spots de campaña incitando a ir a votar. Hay elecciones internas muy reñidas, como la de Juntos por el Cambio, o espacios que deben demostrar su valía electoral, como los libertarios, que necesitan que haya una concurrencia cercana al promedio histórico. También el oficialismo necesita mucha gente en las urnas que lo ayude a quedar bien parado para las generales.

Hoy se juega el primer tiempo, en donde los resultados incidirán pero no serán definitivos. En octubre se jugará el complemento y ahí ya no habrá margen de error. Puede haber un “alargue” en noviembre, pero para eso falta mucho.

El escenario de Chubut

Si el escenario nacional es complejo, el chubutense no se queda atrás. Por supuesto que el resultado local de las PASO presidenciales aportará material de lectura política para saber dónde está parado el electorado de Chubut. Pero el plato fuerte es saber qué pasará con las tres bancas de diputados nacionales que están juego. ¿Habrá un arrastre de los candidatos presidenciales a sus boletas en Chubut? ¿Hay alguna chance de que los candidatos locales traccionen hacia arriba?

Hay un tercer punto, no menor, que será ver cuánto impacto tendrá el resultado de las recientes elecciones provinciales en los números finales de las PASO. Si bien los candidatos son -en su mayoría- distintos, las urnas todavía están calientes.

Tampoco habría que descartar un escenario de tres tercios a la chubutense. Tal vez, no de manera tan marcada hoy pero sí en las generales de octubre, haya que evaluar una conformación electoral acorde a estos tiempos de apatía electoral, mezclada con giros a la derecha.

El conteo de votos será otro aspecto para no soslayar. La multiplicidad de candidatos, inclusive con la presencia de boletas “cortas” como en el caso de Chubut, preanuncian un escrutinio complicado.

A poco de cumplirse 40 años ininterrumpidos desde el regreso a la Democracia sería una picardía no salir a defenderla. Aún en la crítica, el descontento y la apatía, Democracia siempre.#

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Democracia siempre. El sistema interpela a los ciudadanos, que deben entender la necesidad de involucrarse para fortalecerse como comunidad.
12 AGO 2023 - 20:37

Millones de argentinos irán hoy a las urnas para empezar a definir su futuro. Nada más y nada menos, aunque muchos ya hayan elegido no ejercer su rol como ciudadanos y, por si fuera poco, vengan militando con absurda pasión el ausentismo como una solución a los problemas irresueltos del país, sin darse cuenta que esa postura terminará siendo la carne que alimenta el cañón.

No hay que soslayar y, mucho menos, complejizar ciertos fenómenos colectivos como el “que se vayan todos”, el “voto bronca” o la muy en boga apatía electoral. Pero nunca está demás intentar comprender qué puede haber detrás de ciertos comportamientos. El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, uno de los pensadores contemporáneos que más y mejor ha indagado sobre lo que él describe como “la sociedad del cansancio”, dice que el exceso de deseos de felicidad (“la obligación de ser feliz”) ha adormecido la capacidad de soportar dolor: “Si se ataja el dolor, la felicidad se trivializa y se convierte en un confort apático”. Siguiendo esta línea de pensamiento, muchos argentinos parecen haber elegido el “confort apático” para evitar sentir el dolor que implica comprometerse con las transformaciones que tanto demandan. Para cruzar el charco, casi siempre hay que embarrarse un poco.

Hay mucho en juego

Una de las grandes incógnitas de hoy será el nivel de presentismo en las mesas de votación. Si bien el sufragio es obligatorio, el nivel de concurrencia a las urnas suele rondar el 77%. Sin embargo, en los últimos turnos electorales el descontento, la bronca, la aversión hacia la política y, por qué no recordarlo, la pandemia, han marcado escenarios a la baja en la asistencia a votar.

En las PASO de 2019, la última vez que se votó para presidente, votó el 76,4%. La cifra se estiró a 81,3% en octubre, cuando Alberto Fernández le ganó en primera vuelta a Mauricio Macri. Pero dos años después, en las parlamentarias de 2021, con el agravante de votarse en pandemia, esa cifra bajó a 67,7% en las PASO y subió levemente a 71,1% en las generales.

La de hoy será, tal vez, la primera elección en donde más se ha hablado en la previa sobre el probable nivel de ausentismo. Eso hizo que hasta los propios candidatos incluyeran spots de campaña incitando a ir a votar. Hay elecciones internas muy reñidas, como la de Juntos por el Cambio, o espacios que deben demostrar su valía electoral, como los libertarios, que necesitan que haya una concurrencia cercana al promedio histórico. También el oficialismo necesita mucha gente en las urnas que lo ayude a quedar bien parado para las generales.

Hoy se juega el primer tiempo, en donde los resultados incidirán pero no serán definitivos. En octubre se jugará el complemento y ahí ya no habrá margen de error. Puede haber un “alargue” en noviembre, pero para eso falta mucho.

El escenario de Chubut

Si el escenario nacional es complejo, el chubutense no se queda atrás. Por supuesto que el resultado local de las PASO presidenciales aportará material de lectura política para saber dónde está parado el electorado de Chubut. Pero el plato fuerte es saber qué pasará con las tres bancas de diputados nacionales que están juego. ¿Habrá un arrastre de los candidatos presidenciales a sus boletas en Chubut? ¿Hay alguna chance de que los candidatos locales traccionen hacia arriba?

Hay un tercer punto, no menor, que será ver cuánto impacto tendrá el resultado de las recientes elecciones provinciales en los números finales de las PASO. Si bien los candidatos son -en su mayoría- distintos, las urnas todavía están calientes.

Tampoco habría que descartar un escenario de tres tercios a la chubutense. Tal vez, no de manera tan marcada hoy pero sí en las generales de octubre, haya que evaluar una conformación electoral acorde a estos tiempos de apatía electoral, mezclada con giros a la derecha.

El conteo de votos será otro aspecto para no soslayar. La multiplicidad de candidatos, inclusive con la presencia de boletas “cortas” como en el caso de Chubut, preanuncian un escrutinio complicado.

A poco de cumplirse 40 años ininterrumpidos desde el regreso a la Democracia sería una picardía no salir a defenderla. Aún en la crítica, el descontento y la apatía, Democracia siempre.#