En el marco de un juicio oral donde se juzga la conducta desplegada por una persona que hacía las veces de “coordinador” en el movimiento de exploradores de Don Bosco en perjuicio de un menor que integraba esa agrupación, en hechos ocurridos en 2013 y cuya víctima contaba con trece años de edad, se conocieron más detalles reveladores del hecho que se aborda como abuso sexual.
La fiscal general Julieta Gamarra en representación del Ministerio Público Fiscal expuso en primera instancia el contexto en que se sucedieron los presuntos delitos que se ventilan en este debate.
Adelantó que los hechos sucedieron en dos campamentos organizados por el movimiento de exploradores argentinos de Don Bosco, batallón 90 “Lucio Sabatti” que funciona en la parroquia María Auxiliadora de esta ciudad.
Este movimiento ya existía décadas atrás en sede del colegio Padre Juan y con otro número pero luego se disolvió y en el año 2010 un grupo de personas decidieron reunirse y fundarlo nuevamente.
Jerárquicamente el batallón está formado por el capellán, que suele concurrir a los campamentos a oficiar misa, un jefe masculino y una femenina, luego le siguen los coordinadores que guían a los orientadores, que sueles ser adolescentes, y finalmente los integrantes que se dividen en patrullas según las etapas de la formación. dijo un parte del La Fiscalía.
El imputado
El imputado era coordinador en 2013, pero no era un coordinador más, según lo expresó la fiscal Gamarra. Era mayor que todos los demás, el más experimentado, al que conocieron en los años 80 cuando ya era orientador/coordinador de la mayoría que ahora eran coordinadores. Por esa razón lo convocaron al refundarse el batallón.
Coinciden todos los testigos en su liderazgo, su carisma, la capacidad para manejar y resolver conflictos con y entre los niños y adolescentes, por lo que era un referente para todos ellos.
El joven que resultó víctima asistió al movimiento entre septiembre y y octubre de 2012 y hasta un par de meses después de octubre de 2013. Esos dos campamentos de enero de 2013 y agosto del mismo año fueron los únicos a los que asistió.
Refirió la fiscal que el primer hecho imputado ocurrió en enero de 2013 en Esquel, en el campamento anual al que concurrió gran parte del batallón 90 y duró once días. Allí estaba el imputado como coordinador y el menor de 13 años como integrante de una patrulla. Ambos quedaron seleccionados para compartir una de las carpas junto a otros dos compañeros
En una de las primeras noches y cuando los menores se habían ido a dormir irrumpió el coordinador, que se sacó la ropa y se metió dentro de la bolsa de dormir de la víctima, que finalmente se durmió.
Aprovechando la superioridad que tenía como líder dentro del movimiento y que su víctima era un niño que se encontraba bajo su custodia, sabiendo lo que hacía y con el fin de menoscabar la integridad sexual del niño, procedió a concretar el abuso, aún a pesar que por lo que sucedía despertó, continuando con su aberrante accionar.
El niño intentó defenderse, ya que el imputado insistía con todo tipo de tocamientos, y decidió ir a buscar una navaja, pero no la encontró. Cuando se levantó a la mañana contó lo sucedido a los amigos que el coordinador había abusado sexualmente de él y no le contó a ningún adulto pues temía que se burlaran o que suspendieran el campamento.
El segundo hecho ocurrió el mismo año, el 9 de agosto por la noche en un campamento de tres días realizado en chacra San Roque ubicada en la zona de Treorky. No eran más de 20 chicos y el menor ya tenía 14 años.
Según el parte de prensa de Fiscalía, con procedimientos similares de selección quedaron en la misma carpa y el imputado hasta mandó a algunos chicos para que se distribuyan en otras, quedando solamente uno más junto a ellos. En la primera de las dos noches el afectado se acostó pero para prevenirse lo hizo con la navaja multiuso por si la necesitaba.
El coordinador procedió abusó de su víctima, sin dejarla en paz. Cuando el menor se resistió e insultó, el agresor lo alumbró con su linterna y le dijo: “¿Qué te pasa?¿estás soñando?. El otro compañero de carpa dormía. Al otro día, la víctima no quería estar allí.#

En el marco de un juicio oral donde se juzga la conducta desplegada por una persona que hacía las veces de “coordinador” en el movimiento de exploradores de Don Bosco en perjuicio de un menor que integraba esa agrupación, en hechos ocurridos en 2013 y cuya víctima contaba con trece años de edad, se conocieron más detalles reveladores del hecho que se aborda como abuso sexual.
La fiscal general Julieta Gamarra en representación del Ministerio Público Fiscal expuso en primera instancia el contexto en que se sucedieron los presuntos delitos que se ventilan en este debate.
Adelantó que los hechos sucedieron en dos campamentos organizados por el movimiento de exploradores argentinos de Don Bosco, batallón 90 “Lucio Sabatti” que funciona en la parroquia María Auxiliadora de esta ciudad.
Este movimiento ya existía décadas atrás en sede del colegio Padre Juan y con otro número pero luego se disolvió y en el año 2010 un grupo de personas decidieron reunirse y fundarlo nuevamente.
Jerárquicamente el batallón está formado por el capellán, que suele concurrir a los campamentos a oficiar misa, un jefe masculino y una femenina, luego le siguen los coordinadores que guían a los orientadores, que sueles ser adolescentes, y finalmente los integrantes que se dividen en patrullas según las etapas de la formación. dijo un parte del La Fiscalía.
El imputado
El imputado era coordinador en 2013, pero no era un coordinador más, según lo expresó la fiscal Gamarra. Era mayor que todos los demás, el más experimentado, al que conocieron en los años 80 cuando ya era orientador/coordinador de la mayoría que ahora eran coordinadores. Por esa razón lo convocaron al refundarse el batallón.
Coinciden todos los testigos en su liderazgo, su carisma, la capacidad para manejar y resolver conflictos con y entre los niños y adolescentes, por lo que era un referente para todos ellos.
El joven que resultó víctima asistió al movimiento entre septiembre y y octubre de 2012 y hasta un par de meses después de octubre de 2013. Esos dos campamentos de enero de 2013 y agosto del mismo año fueron los únicos a los que asistió.
Refirió la fiscal que el primer hecho imputado ocurrió en enero de 2013 en Esquel, en el campamento anual al que concurrió gran parte del batallón 90 y duró once días. Allí estaba el imputado como coordinador y el menor de 13 años como integrante de una patrulla. Ambos quedaron seleccionados para compartir una de las carpas junto a otros dos compañeros
En una de las primeras noches y cuando los menores se habían ido a dormir irrumpió el coordinador, que se sacó la ropa y se metió dentro de la bolsa de dormir de la víctima, que finalmente se durmió.
Aprovechando la superioridad que tenía como líder dentro del movimiento y que su víctima era un niño que se encontraba bajo su custodia, sabiendo lo que hacía y con el fin de menoscabar la integridad sexual del niño, procedió a concretar el abuso, aún a pesar que por lo que sucedía despertó, continuando con su aberrante accionar.
El niño intentó defenderse, ya que el imputado insistía con todo tipo de tocamientos, y decidió ir a buscar una navaja, pero no la encontró. Cuando se levantó a la mañana contó lo sucedido a los amigos que el coordinador había abusado sexualmente de él y no le contó a ningún adulto pues temía que se burlaran o que suspendieran el campamento.
El segundo hecho ocurrió el mismo año, el 9 de agosto por la noche en un campamento de tres días realizado en chacra San Roque ubicada en la zona de Treorky. No eran más de 20 chicos y el menor ya tenía 14 años.
Según el parte de prensa de Fiscalía, con procedimientos similares de selección quedaron en la misma carpa y el imputado hasta mandó a algunos chicos para que se distribuyan en otras, quedando solamente uno más junto a ellos. En la primera de las dos noches el afectado se acostó pero para prevenirse lo hizo con la navaja multiuso por si la necesitaba.
El coordinador procedió abusó de su víctima, sin dejarla en paz. Cuando el menor se resistió e insultó, el agresor lo alumbró con su linterna y le dijo: “¿Qué te pasa?¿estás soñando?. El otro compañero de carpa dormía. Al otro día, la víctima no quería estar allí.#